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Domingo, 27 de Julio de 2008

"El sector público no está para salvar empresas"

El secretario de Estado de Economía, David Vegara, admite que estamos en estanflación (alta inflación y crecimiento cercano a cero)

A. ESTRADA / B. CARREÑO ·27/07/2008 - 08:00h

ÁNGEL MARTÍNEZ - David Vegara, en el Ministerio de Economía y Hacienda.

David Vegara (Barcelona, 1966), continúa en esta legislatura como secretario de Estado de Economía. Tras cuatro años de bonanza económica ahora se enfrenta a la crisis más compleja de la historia reciente de España. Fue de número tres en las listas del PSC por Barcelona y logra mantener una posición equilibrada entre las posiciones socialistas catalanas y las del Ministerio de Economía, sin desdecir a ninguna de las dos partes, lo que en estos tiempos de negociación dibuja su perfil político. Todas las quinielas le dan como ministrable. Trabajó en Intermoney y, al igual que Miguel Sebastián, ha completado su formación de economista fuera de España.

Esta semana, el Gobierno ha presentado sus nuevas previsiones de crecimiento y empleo que son bastante más pesimistas que las anteriores ¿Lo han hecho para ganar credibilidad?
La revisión del 2,3 al 1,6% de las previsiones de crecimiento económico tiene que ver con tres factores. Uno, el más significativo, el precio del petróleo, que empezó el año más o menos estable en los 95-100 dólares en el primer trimestre y luego ha pegado la subida hasta los 145 dólares. Esto tiene un impacto potencial de, al menos, medio punto sobre el crecimiento. Los otros dos factores son las condiciones monetarias y un comportamiento más negativo de lo anticipado del sector de la construcción
residencial.

¿El Gobierno fue honesto en marzo explicando la situación económica?
Todos los organismos internacionales han ido bajando sus previsiones ya que, entre otras razones, la crisis financiera no ha acabado tan pronto como algunos esperaban. Esto es como decirle al FMI que mentía en octubre. Yo no entiendo esta discusión. Con el 2,3% de crecimiento previsto estábamos por encima de muchos analistas, pero es que durante mucho tiempo hemos estado por debajo. Por lo tanto, no ha lugar a una discusión. Las previsiones se hacen con la información disponible en cada momento. Es verdad que ya había quien hablaba de crisis y parte del debate político en la campaña se articuló sobre esto, pero la información disponible en ése momento era la que era.

En una empresa, ante una rebaja de las previsiones como esta, los accionistas hubieran pedido responsabilidades.
Esto depende de lo que uno perciba en relación con cuál es el origen de esto. Nosotros, lo ha dicho el presidente del Gobierno, asumimos nuestra responsabilidad. Que el origen venga de fuera no quiere decir que el Gobierno no esté encima de la cuestión, que no tome medidas y que no esté preocupado por los ciudadanos.

Creciendo por debajo del 2% se destruye empleo. ¿Podemos anticipar que en el tercer y cuarto trimestre se destruirá empleo?
El crecimiento del empleo va a estar muy cerca del cero en los próximos meses para que nos dé una tasa del 0,2% a lo largo de este año.

¿Estamos en estanflación o vamos camino de ella?
Estanflación quiere decir tasas elevadas de inflación –que estamos en ellas– y un estancamiento del crecimiento del Producto Interior Bruto. Tenemos que ver cuál es la tasa de crecimiento, al menos intertrimestral. Creemos que va a ser positiva, pero menor del 0,3 del primer trimestre. En tasa interanual es difícil que hayamos crecido más del 1,8% en el segundo trimestre.

Si es el 1,8% interanual, en tasa intertrimestral como mucho es el 0,1 ó 0,05%. Eso prácticamente es estancamiento.
Sí, está muy cerca de cero.

Entonces, ¿estamos en estanflación?
Si estanflación quiere decir tasas intertrimestrales cercanas a cero y un nivel de inflación superior al 3%, entonces, sí.

El Gobierno ya ha adoptado algunas medidas contra la crisis, ¿va a haber más?
El Gobierno ha tomado iniciativas bastantes numerosas no sólo en términos de cantidad sino en volumen de recursos involucrados. Constituyen el conjunto de iniciativas más potente que ningún gobierno europeo ha tomado hasta ahora. El Gobierno está permanentemente estudiando la situación, cualquier nueva iniciativa que pueda contribuir a mejorar el crecimiento y que las dificultades por las que está pasando la economía española sean menores para todos. Si las identificamos, las lanzaremos. Pero en estos momentos, nuestro trabajo se centra en que lo que se ha puesto en marcha funcione bien y que lo que se ha anunciado esté en tiempo y forma en funcionamiento.

¿Cómo de duro va a ser lo que nos espera? Viendo las nuevas previsiones ya se comprende que muy difícil.
La economía española se ha enfrentado en poco tiempo a tres perturbaciones importantes: hay que recordar que el precio del petróleo se ha multiplicado por cinco en los últimos cuatro años y desde principios de este año tenemos el petróleo un 40% más caro. Esto quiere decir que colectivamente nos hemos empobrecido porque estamos haciendo una transferencia de renta a los países productores de crudo, a no ser que reduzcamos en la misma proporción el consumo, lo que no podemos hacer de un día para otro. Esto se ha combinado con la subida de los alimentos. Lo que tiene un impacto en la renta disponible de las familias, más marcado en aquellos colectivos más vulnerables.

A eso se añaden todas las dificultades por las que están pasando los mercados financieros internacionales y que lleva a la subida de tipos. Un tercer elemento, más nuestro, es el ajuste en la construcción, que los otros elementos han acelerado.
Tenemos dificultades por delante, lo sabemos, pero tenemos unas fortalezas que nos deben ayudar a que el ajuste sea menos dramático que en otras ocasiones. Tenemos más empleo que nunca, un sector empresarial que ha demostrado su dinamismo y capacidad de internacionalizarse, y unas cuentas públicas saneadas. Ya sé que hay déficit, pero tenemos un nivel de deuda que es la mitad del de los países de la zona euro y eso nos da un margen.

En Estados Unidos se han tomado medidas para acudir al rescate de entidades financieras con problemas. Aquí, el vicepresidente, Pedro Solbes insiste en que el dinero público no está para auxiliar a empresas privadas. ¿Hay un límite a partir del cual el Gobierno tendría que verse obligado a intervenir?
En estos momentos nosotros no hemos tenido las dificultades que sí han tenido lamentablemente otros países, que es la necesidad de acudir al rescate de algunas entidades financieras o anunciar el potencial apoyo, como en el caso de Freddie Mac o Fannie Mae. Nuestro sistema financiero tiene un nivel de solvencia y capitalización muy importante. Lógicamente hay que felicitarse por ello, no al Gobierno, sino al país. Pero el sector público no está para salvar empresas.

El Gobierno dice que va a actuar para proteger a los pensionistas, a las clases desfavorecidas, a los parados, pero no hay declaraciones de apoyo a las empresas y quienes más sufren la crisis son las pymes.
La principal preocupación del Gobierno es apoyar a los colectivos más vulnerables, por la vía de reducción de impuestos, de acceso al crédito, de una política reforzada de vivienda protegida. Más allá de esto lo que hay es un análisis de qué tipo de medidas de carácter horizontal pueden adoptarse como las líneas del ICO, el adelanto de devoluciones del IVA, los avales para VPO, avales de titulización para préstamos de pymes, y la reducción del Impuesto de Sociedades del 32,5% al 30% que ha entrado en vigor este año. El Gobierno gestiona recursos públicos y tiene que ser absolutamente cuidadoso con el dinero de los ciudadanos que recauda a través de sus impuestos, y ese dinero no está para salvar potenciales actividades empresariales que puedan haber tomado decisiones equivocadas.

En la última comparecencia del presidente del Gobierno en el Congreso para explicar la situación económica, el PP propuso una receta contra la crisis...
El Partido Popular urge al Gobierno a tomar medidas, pero en esta casa aún no conocemos lo que está proponiendo. Hablan, por ejemplo, de reducir el Impuesto sobre Sociedades, lo que ya hicimos en la legislatura pasada y cuya última fase (bajar el tipo del 32,5% al 30%) ha entrado en vigor este año. Otra medida de la que hablan es aumentar la deducción fiscal por vivienda que, como todo el mundo sabe, se aplicaría como pronto en la declaración a presentar en 2010, por lo que urgente no sería. Aparte de que uno de los problemas son los precios de los pisos a los que se ha llegado por impulsar la demanda. Si estas son las dos grandes contribuciones del PP, no se puede decir que vengan a solucionar de forma urgente las dificultades en las que se encuentra la economía española.

Respecto al tema de la inflación, el gobernador del Banco de España achacó a los márgenes empresariales gran parte de la subida de los precios. ¿Comparte esta idea?
El PIB nominal aumenta porque suben el global de los salarios y los beneficios. Es verdad que los beneficios empresariales han tenido un comportamiento muy expansivo, esto es la constatación de los datos. ¿Dónde está el origen de la inflación? En varios frentes. Uno es, por supuesto, la dinámica del crudo y los alimentos en los mercados internacionales, si no tuviéramos esto estaríamos claramente por debajo del 3% de inflación. Y luego tenemos el nivel de competencia que hay en nuestro país, que tiene que mejorar. Aunque en la legislatura pasada cambiamos la Ley de Competencia, en esta legislatura vamos a dar mucha importancia a todo lo que es el sector servicios que supone dos terceras partes del PIB y del empleo y también el 70% de nuestro diferencial de inflación con Europa. En los servicios es necesario afrontar un incremento de productividad y competitividad. Y aunque la inflación está al 5%, conservamos el mismo diferencial respecto a la Unión Europea porque la inflación también ha tenido un comportamiento malo en el resto de países. Tenemos la inflación más alta en diez años, pero a Alemania, Bélgica, etc.. les pasa lo mismo.

¿Y qué cosas concretas se pueden hacer?
Pues la transposición de la Directiva de servicios de forma exigente y ambiciosa. Una parte de las dificultades en el dinamismo del sector servicios tiene que ver con el marco regulatorio en el que se mueven muchos servicios, en muchos casos es desproporcionado y mejorable. Impide el lanzamiento de actividades empresariales de una forma ágil.