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Sábado, 26 de Julio de 2008

Obama presume de su trabajo social

"Es la mejor educación que he recibido, mejor que lo que aprendí en Harvard", dice el candidato presidencial

ISABEL PIQUER ·26/07/2008 - 12:21h

Cheryl Johnson ha visto pasar a tanta gente por su oficina que ya no hace mucho caso. Gente con ideas, gente con grandes proyectos, funcionarios, abogados, periodistas, expertos medioambientales, políticos, pastores. Todos dispuestos a salvar su barrio, Altgeld Gardens, un pozo de contaminación al sur de Chicago donde malviven unas 4.000 personas.

Hace 23 años, incluso vio a un tal Barack Obama, un trabajador social joven e inexperto lleno de buenas intenciones, cruzar su puerta. "Llegó, no le conocía nadie, trabajó mucho y se fue", sentencia. Quizás porque ya lo ha contado muchas veces o porque sus recuerdos no coinciden exactamente con los del candidato, no le gusta mucho explayarse sobre el tema.

La nostalgia no es lo suyo. Johnson es una mujer negra, oronda, luchadora y práctica, que milita desde una oficina cochambrosa, sede de la organización que su madre, Hazel, fundó a finales de los sesenta, People for Community Recovery (PCR), y a estas alturas que nadie venga a contarle milongas.

"A mí me da un poco igual que Obama sea o no presidente", dice
Johnson, "estuvo en casa de mi madre y trabajó aquí. Pero yo no juzgo a la gente por el color de su piel sino por su programa. Mi madre recibió una medalla de oro del presidente George Bush (padre) por su defensa del medioambiente y fue recibida por Bill Clinton", como atestiguan varias fotos en la pared, "así que podemos trabajar con todo el mundo".

Sin esperanza para Altgeld Gardens

No es que Johnson no respalde a Obama o tenga mal recuerdo de aquel diplomado de Columbia que llegó a Chicago en 1985 sin saber muy bien donde se metía. Es sólo que la esperanza que el candidato menciona tantas veces, lo tiene un poco difícil en Altgeld Gardens.

"Nací aquí, llevo 46 años aquí y este es mi sitio. No me voy. Pero he visto como esto pasó de ser una comunidad a convertirse en un tugurio", cuenta Johnson, "estamos peor que hace 20 años; el 87% de los jóvenes está en paro, el supermercado más próximo está a siete kilómetros, no tenemos transporte público.

La alcaldía dice haberse gastado 155 millones de dólares en rehabilitación pero sólo han descontaminado 643 viviendas (de un total de 1.500). Esto no es un barrio, es una plantación". Altgeld Gardens está situado en lo que se llama el donut tóxico del sur de Chicago. Se construyó en 1945, en un antiguo solar industrial rehabilitado para alojar a los veteranos afroamericanos de la II Guerra Mundial y acercarlos a las gigantescas fábricas de US Steel, plantadas al borde del lago Michigan, que hasta su cierre definitivo en 1992, tras décadas de crisis, dieron trabajo a miles de obreros.

Rodeado por las plantas depuradoras del río Calumet, solares de residuos siderúrgicos y los principales vertederos de la ciudad, AltgeldGardens es uno de los sitios más contaminados de EEUU. La mayoría de las casas están tapiadas. Las calles están desiertas. Por la noche, la Policía no se acerca. 

Y sin embargo, este es el ejemplo que Obama usó al presentar su candidatura a la carrera presidencial en febrero de 2007 y que menciona regularmente en sus discursos cuando habla de sus tres años (1985-1988) como trabajador social. "Es la mejor educación que he recibido, mejor que lo que aprendí en Harvard", dijo en Iowa al inicio de las primarias. Obama dedica un tercio de Dreams of My Father, las 450 páginas de reflexiones autobiográficas que escribió con tan sólo 33 años, a su experiencia en los barrios marginales del sur de Chicago, la mayor concentración de afroamericanos de EEUU.

En aquel momento de su vida, Obama buscaba una identidad y una meta. No siempre fue fácil. "Mira", recuerda que le dijo un pastor negro reticente, "¿cómo dices que te llamas? ¿Obamba? Mira, Obamba, sé que tienes buenas intenciones pero lo último que queremos es juntarnos con una pandilla de blancos, de católicos y de judíos para resolver nuestros problemas".

Un éxito propio o heredado

Fueron años de muchos sinsabores que compensó un diminuto éxito: la campaña que lanzó para limpiar Altgeld Gardens del amianto que plagaba sus casas. Consiguió movilizara los responsables locales y despertar el interés de las cadenas locales.

Johnson y su madre han dicho en varias ocasiones que la versión de Obama no concuerda exactamente con lo que pasó. Aseguran que fue Hazel Johnson quien empezó a militar contra los efectos del amianto, y que un artículo del ChicagoReporter levantó la liebre. Sólo luego llegó el candidato.

Lo cierto es que en todos estos años pocas cosas han cambiado en Altgeld Gardens. Según Michael Evans, uno de los responsables del Developing Communities Project (DCP), la organización ecuménica para la que trabajó Obama, "Altgeld Gardens es muy peligroso. La Policía instaló una comisaría en uno de los edificios abandonados pero la cerraron porque no era económicamente viable.

Por lo visto, los agentes estaban tan superados que cometieron muchos abusos. He oído historias tremendas". "Cuando supe lo que preocupaba a la gente", contó Obama en Dreams of My Father ,"pude llevarles a hacer algo. Con suficientes acciones vino el poder. Temas, acciones, la posibilidad de hacer cosas, el poder contar con uno mismo, me gustan estos conceptos. Hablan de un cierto empecinamiento, de una cierta falta de sentimentalismo: política, no religión". El trabajador social acababa de encontrar su nueva meta.