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Lunes, 5 de Noviembre de 2007

Noah Gordon dice que le encantaría reencarnarse en viticultor español

EFE ·05/11/2007 - 18:09h

EFE - El escritor norteamericano Noah Gordon.

El escritor norteamericano Noah Gordon, considerado uno de los maestros de la novela histórica con títulos como "El médico", "Chamán" o "El último judío", ha dicho hoy en Zaragoza que, si pudiera escoger, le encantaría reencarnarse en viticultor español.

Gordon hizo estas declaraciones en la presentación en Zaragoza de su nueva novela, "La bodega", una obra ambientada en la España de finales del siglo XIX en la que el personaje principal, el catalán Josep Álvarez, emprende una aventura "ardua y fascinante": la elaboración de un buen vino.

Para esta obra, que según dijo está "íntimamente ligada a la industria del vino", el escritor ha visitado varias bodegas, entre ellas algunas de Cataluña y otras de Aragón como la de Cariñena (Zaragoza), una Denominación de Origen que con motivo de su 75 aniversario ha editado el libro "El buen nombre del vino", prologado por el propio Gordon y presentado hoy.

El autor de "La bodega" aseguró que la mayoría de las zonas en las que se produce vino son "hermosas e interesantes" y agregó que si pudiera reencarnarse, y tuviera el privilegio de escoger, le encantaría hacerlo en viticultor español.

Para escribir esta obra, entrevistó a varios viticultores españoles, profesión que exige "talentos varios", ya que, según explicó, hay que saber cultivar la uva, comprar las cepas adecuadas, emplear su jugo y dominar un campo "muy especializado" de la ciencia moderna y tecnológica, además de ser "empresarios valientes y buenos negociantes".

Gordon, que ha recibido numerosos premios tanto en su país natal como en Italia, Alemania o España, indicó que antes de escribir este libro ya estaba cautivado por la calidez con que lo recibían en España, además de "deslumbrado" por la belleza física de esta "tierra única" de "esplendorosas montañas y costas".

Hoy en día, añadió, España es un país "moderno", con gente "trabajadora y sumamente amable", que sabe conservar las tradiciones del pasado al tiempo que las fusiona con nuevos retos y promesas.

El escritor reconoció una atracción por quienes trabajan la tierra desde que, durante la Segunda Guerra Mundial, el presidente de Estados Unidos Franklin D. Roosevelt instó a los ciudadanos a cultivar sus propios huertos para alimentar a sus familias.

Para el, agregó, fue el comienzo de una "larga vida de placer" resultado de cultivar un huerto, tras lo cual dijo haber aprendido a respetar a los agricultores, de los cuales le sobrecoge el drama de su "lucha continua" contra las fuerzas vivas de la naturaleza.