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Viernes, 25 de Julio de 2008

Chávez no se callará frente al rey

El presidente venezolano visita España con el objetivo de normalizar las relaciones

GORKA CASTILLO ·25/07/2008 - 07:23h

EFE - El presidente de Venezuela, Hugo Chávez (i), junto al primer ministro de Portugal, José Sócrates (d), ayer, 24 de julio, durante una ofrenda floral en el monumento de Simón Bolívar, ubicado en la avenida Libertade, en Lisboa (Portugal).

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, sabe sacar partido para que sus apariciones públicas ocupen las portadas de medio mundo. Y la de hoy, en el Palacio de Marivent, es estelar. El equipaje no saldrá del avión, pero las ganas de dejarse fotografiar con el rey Juan Carlos desde que se confirmó su reencuentro tras el legendario “¡Por qué no te callas!” son infinitas.

Con un retraso de casi una hora, el apretón de manos del Rey y del presidente venezolano, Hugo Chávez, esta mañana desea simbolizar la normalización de las relaciones entre los dos países.

El mandatario bolivariano ha acudido al Palacio de Marivent de Palma de Mallorca, residencia de verano de la Familia Real, poco antes de las 11:30 horas, a pesar de que la llegada está prevista a las 10:30 horas.

El recibimiento se ha prolongado durante cuatro minutos, en un ambiente distendido en el que el rey ha agradecido a Chávez su desplazamiento a Mallorca, mientras que el presidente venezolano ha preguntado al monarca "¿por qué no vamos a la playa?" tras comentar el calor que hacía en la isla y que ha comparado al del Caribe.

Un abrazo

Ayer en Lisboa, última escala de su gira europea antes de llegar a España, no adelantó ni una coma del contenido que pondrá sobre la mesa cuando se vea cara a cara con el monarca. Tan sólo repitió lo que ya adelantó en su programa televisivo del domingo: “Me dará gusto darle un abrazo al rey, pero tú sabes, Juan Carlos, que no me voy a callar”.

El mandatario venezolano está invitado a comer en la Moncloa

La diplomacia de ambos países ha fijado que la duración del encuentro no exceda de una hora aunque con Chávez nunca se sabe. Pero quien aguarda la conclusión de la mediática cita mallorquina es el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. El mandatario venezolano está invitado a comer en la Moncloa. Llegará a Madrid, si el abrumado servicio diplomático consigue cumplir los horarios previstos, sobre las dos de la tarde.

Se enfrenta en noviembre a unas elecciones locales cruciales

La embajada de Venezuela en Madrid se ha encargado de remarcar explícitamente que esta visita es el resultado de las arduas negociaciones realizadas por el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, en su reciente viaje a Caracas. Se trata de recomponer las desfiguradas relaciones tras el aparatoso rifirrafe entre los dos jefes de Estado ocurrido en la Cumbre de Santiago. Tras concluir su almuerzo con Zapatero, Hugo Chávez pondrá rumbo a Venezuela.

En Caracas le espera una pelea de verdad. En noviembre se enfrenta a unas elecciones locales y departamentales que fuentes venezolanas califican de cruciales para el futuro de la revolución bolivariana.

Un apoyo superior al 50%

El último sondeo de opinión apunta que su popularidad se mantiene en el 54,8%, idéntico registro al obtenido en 2006,
cuando ganó las elecciones presidenciales con el 63% de los votos. Sus bastiones siguen siendo las clases más desfavorecidas del país, donde el gasto social desplegado –un 14% del producto interior bruto del país– en asistencia educativa y sanidad le reporta el apoyo de unas masas que han comenzado a salir de un analfabetismo rampante.
Sin embargo, esta encuesta refleja también que las preocupaciones de los venezolanos se concentran en asuntos tan domésticos como el desabastecimiento de alimentos y la inseguridad ciudadana, algo que el Gobierno de Chávez no ha logrado aplacar desde que llegó al poder en 1998.

Un informe de la organización International Crisis Group difundido esta misma semana recomendaba al líder venezolano un “cambio radical” en su política interna –especialmente en sus relaciones con la fragmentada oposición y la corrupción administrativa– para evitar que las inminentes elecciones locales marquen el inicio de su declive político. Pero ésta es otra historia. La de hoy es más agradable. Juega fuera, pero con el ambiente de expectación que se ha generado entorno a su encuentro con Juan Carlos I, Chávez es el rey.