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Jueves, 24 de Julio de 2008

Tras planear el fracaso, la Ronda de Doha sigue viva y la negociación sigue

EFE ·24/07/2008 - 10:54h

EFE - El ministro de Relaciones Exteriores argentino, Jorge Taiana, hoy, en la reunión que se celebra desde el lunes en la OMC con el fin de evitar el fracaso de la Ronda de Doha, con la que se intenta una mayor liberalización del comercio mundial.

Tras una jornada en la que planeó la posibilidad del fracaso, los ministros reunidos para salvar la Ronda de Doha decidieron hoy continuar un día más las negociaciones porque consideran que hay lugar para la convergencia.

"Continuaremos mañana, ya sé que lo hemos dicho muchas veces y suena ridículo decir que es un día crucial, pero creo que mañana es el día en que debemos saber si es posible o no, debemos tener una idea de si el acuerdo es posible o no", dijo el canciller brasileño, Celso Amorim.

Con este comentario, el ministro brasileño explicó cómo las intensas reuniones que tuvieron lugar durante toda la jornada lograron salvar, al menos por un día más, la Ronda de Doha, que lleva más de siete años negociándose.

Hubo una reunión del grupo de los seis países clave de la Organización Mundial del Comercio -Australia, Brasil, China, Estados Unidos, India, Japón- y la Unión Europea, encuentros sectoriales y reuniones bilaterales entre ministros.

Incluso hubo una llamada del presidente estadounidense, George W. Bush, al primer ministro indio, Manmohan Singh, para intentar desatascar un proceso que debería desbloquearse en las reuniones que esta semana se llevan a cabo en Ginebra.

Bush dijo a Singh que ambos países debían mostrar liderazgo para poder lograr un resultado positivo, pero, según fuentes negociadoras, el primer ministro indio no fue receptivo y respondió que India no variaría su posición.

"Estados Unidos ha venido aquí para alcanzar un acuerdo y continuaremos en este esfuerzo", afirmó la representante estadounidense, Susan Schwab.

Sin embargo, India rechazó la oferta, manteniendo así su dura posición proteccionista respecto a la apertura de mercados industriales, que comparte con el resto de países que conforman el grupo del G-33, entre los que destacan Indonesia, China y Turquía.

Precisamente, Nath se reunió con este grupo y todos estuvieron de acuerdo en seguir manteniendo una postura demasiado rígida a ojos de otros países emergentes, como Brasil, que es consciente de la necesidad de que todos tienen de ceder.

"Hay dificultades, todo el mundo tiene que hacer concesiones, y esto tiene que ser tanto para las posiciones ofensivas como para las defensivas si queremos concluir", señaló Amorim.

Por su parte, Nath se limitó a decir: "Esperamos que mañana podamos ir más lejos".

Ambos ministros se reunieron de forma privada en un encuentro en el que Amorim intentó convencer a Nath de que flexibilizara su postura, algo que aparentemente no sucedió.

Por su parte, el canciller argentino, Jorge Taiana, menos optimista, consideró que "aun quedan muchos puntos que requieren mucho trabajo".

En un intento de aunar posiciones, el grupo de países que buscan hacer prevalecer posiciones intermedias para alcanzar un acuerdo -Costa Rica, México, Singapur, Chile, Pakistán y Malasia- presentaron una propuesta sobre apertura industrial.

"Que tengan claro (el grupo de los siete) que la responsabilidad de llegar a un acuerdo está en ellos, para lo cual necesitan ser flexibles y, si no, deben estar preparados para encarar las consecuencias de un fracaso", dijo el ministro de Comercio de Costa Rica, Marco Vinicio.

Por su parte, el comisario europeo de Comercio, Peter Mandelson, quien durante la mañana alertó a los miembros del Consejo de Ministros de la UE de que cabía la posibilidad de que las negociaciones fracasaran hoy, declinó hacer cualquier tipo de comentario sobre la reunión.

A pesar de que aparentemente el procedimiento ideado por el director general de la OMC, Pascal Lamy, de separar el grupo de los 7 de la veintena de ministros restantes había funcionado, hoy se oyeron las primeras voces de enfado de "los excluidos".

La ministra de Comercio suiza, Doris Leuthard, fue una de las más contundentes y criticó un proceso que no concuerda con una institución multilateral.