Archivo de Público
Jueves, 24 de Julio de 2008

ETA ordenó antes del fin de la tregua matar a Marlaska

El jefe del ‘comando' revela la localización de un zulo en La Rioja con 120 kilos de explosivos 

ÓSCAR LÓPEZ-FONSECA ·24/07/2008 - 20:12h

 

Baltasar Garzón,iz, observa la llegada del presunto cabecilla del "complejo Vizcaya", Arkaitz Goikoetxea, d, tras su llegada a Santo Domingo de la Calzada. EFE

Cuando Arkaitz Goikoetxea Basabe, el jefe del comando Vizcaya detenido el pasado martes, entró en España para montar el grupo a comienzos de 2007 –tres meses antes de que ETA anunciara formalmente con un comunicado la ruptura de la tregua–, ya traía una orden concreta de los dirigentes de ETA: buscar la información necesaria para atentar contra el juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska.

Así lo ha reconocido el propio terrorista en su declaración ante la Guardia Civil, en la que ha añadido que sabían que el magistrado poseía una vivienda de vacaciones en una urbanización de la localidad riojana de Ezcaray, cercana a las pistas de esquí, y en la que los padres de la novia del etarra, Maialen Zuazo, poseían también una segunda residencia.
Goikoetxea ha asegurado que miembros de su comando se desplazaron en varias ocasiones a esta localidad, pero que en ninguna de ellas consiguieron ver al juez. No obstante, fuentes cercanas a la investigación aseguraban el jueves a Público que los terroristas habían recopilado numerosos datos sobre el magistrado. Lo que no ha desvelado el etarra era el método que pensaban utilizar para asesinar al juez.

Tras conocerse la noticia, Grande-Marlaska –que el jueves se encontraba de vacaciones– aseguró a través del gabinete de prensa de la Audiencia Nacional que se encontraba “tranquilo” y que “lo raro sería no aparecer” como objetivo de la banda terrorista. “Son gajes del oficio”, añadió.

Los zulos de La Rioja

La intensa actividad del comando en La Rioja –donde cometió el atentado de Calahorra e intentó otro en Logroño–llevó al grupo a construir dos zulos. Uno fue localizado por la Guardia Civil la noche del pasado miércoles a las afueras de Valdegón, una pequeña localidad de poco más de 150 habitantes situada a tres kilómetros de Ezcaray. Allí, junto al muro y el contrafuerte de una iglesia, los terroristas enterraron una mochila con un subfusil MAT, varias cajas de munición, herramientas para el robo de vehículos y una caja de tranquilizantes.

El segundo zulo fue localizado el jueves en Pazuengos, cerca de Santo Domingo de la Calzada y a sólo una veintena de kilómetros de Ezcaray. Fue el propio Arkaitz Goikoetxea quien desveló su existencia en los interrogatorios ante la Guardia Civil. El etarra fue trasladado a primera hora de la tarde en helicóptero a la zona para que facilitase su búsqueda, en unas pesquisas en las que participó el juez Baltasar Garzón, encargado de las investigaciones.

Allí, la Guardia Civil localizó más de 120 kilos de material explosivo, así como elementos electrónicos para fabricar temporizadores, munición, matrículas para vehículos y más cajas de tranquilizantes. Todo el material estaba oculto en grandes bidones de plástico que los etarras habían enterrado junto a un camino forestal a dos kilómetros del municipio riojano.

Entre el material había amonal, cloratita y nitrometano, una sustancia esta última de la que la banda robó 2.000 litros en Francia y que sirve para fabricar amonitol, una explosivo de mayor capacidad destructiva. Sobre la presencia de tranquilizantes, fuentes de la Guardia Civil no se atrevían este jueves a concretar el uso que le iban a dar los etarras, aunque no descartan que fuese para suministrárselo a las personas que secuestran durante horas para robarles los vehículos con los que cometer atentados.

También en el transcurso de las investigaciones, este jueves fue detenida en Getxo (Vizcaya) Inge Urrutia, una joven de 19 años acusada de “colaborar” con el comando. Mientras tanto, continúa la búsqueda de un décimo integrante del grupo, también de Getxo, quien no pudo ser localizado en la redada del martes.