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Jueves, 24 de Julio de 2008

Poca China mucho oso

Kung Fu Panda, la película de animación del verano, se enfrenta a una paradoja: ¿por qué, si se inspira en mitos de la cultura popular china, ha sido producida en EEUU?

ANDREA RODES ·24/07/2008 - 08:12h

Sólo un número limitado de películas extranjeras logran superar la estricta censura china. No ha sido el caso de la celebrada película de animación Kung Fu Panda, una producción de Hollywood basada en dos de los símbolos más populares de la cultura china: el oso panda y el Kung Fu.

Ni un solo problema para llegar y ser proyectada en los cines del gigante asiático, a pesar de la susceptibilidad que podía generar culturalmente. Desde su estreno, el pasado 21 junio en Pekín, Kung Fu Panda ha batido récords de taquilla en China, pero también ha abierto un nuevo debate: ¿Por qué una película basada en mitos y tradiciones de la cultura china ha tenido que hacerse en EEUU, y no en China?

Esto fue lo que se preguntaba el pasado fin de semana Wu Jiang, presidente de la Compañía Nacional de la Ópera de Pekín, junto a un grupo de intelectuales chinos, miembros de la Asamblea Consultiva del Partido Comunista, que presionan desde hace un tiempo a su Gobierno para que relaje el estricto control propagandístico sobre el mundo del cine.

En China, el cine es todavía un privilegio para los ricos

Este granado grupo de intelectuales cree que la censura, junto a un sistema educativo que no fomenta la creatividad, son las razones principales de que China no sea capaz de producir un filme tan exitoso como Kung Fu Panda. Según explica Lu Chuan, un popular director de filmes de animación chino, al diario oficial China Daily, el exceso de intervención estatal en el sector hace que “toda la diversión y la gracia de poder hacer algo interesante desaparezca, igual que la imaginación y la creatividad”.

La moral contra el cine

La mayor parte de las películas chinas de dibujos animados tienen una clara intención educativa y propagandística, intentando enseñar la “buena moral” a través de sus personajes. Si Kung Fu Panda hubiera estado hecha en China, es difícil imaginar que apareciera un oso como Po, el protagonista, que al principio de la película es gordo y perezoso. “Hubieran creado a un oso tan perfecto que a nadie le gustaría”, opina Sun Lijun, profesor del Instituto del Cine de Pekín, en el magazine Oriental Outlook.

Otros, presionan al Gobierno para que relaje el control propagandístico 

Por otro lado, algunos sectores minoritarios han pedido el boicot al filme americano, alegando que ensucia uno de los “símbolos nacionales” de China, el oso panda, y ridiculiza la imagen del país en el exterior. Un de los grupos está encabezado por Zhao Bandi, un artista de moda que ha convertido el oso panda en el protagonista de todas sus obras. “Kung Fu Panda lleva a las masas la

cultura decadente de la burguesía occidental”, comenta un cibernauta en el popular blog douban.com. Son pocos los que parecen compartir su opinión, teniendo en cuenta que la película consiguió recaudar 135 millones de Yuanes (13,5 millones de euros) durante las tres primeras semanas, batiendo todos los récords de taquilla para una película de dibujos animados en China.

El éxito de Kung Fu Panda, según los críticos del país, no se debe tanto a los elementos de la cultura china que aparecen en pantalla, sino en la historia sencilla y humana que hay detrás: un oso panda que consigue convertirse en luchador de Kung Fu después de trabajar en la tienda de fideos de su padre. La idea del self-made man, la persona que lucha por conseguir hacer realidad sus sueños, es un concepto muy arraigado a la cultura estadounidense, con el que hoy pueden identificarse miles de chinos.

Patria con censura

Desde que el líder comunista Deng Xiaoping inició el proceso de reforma y apertura económica del país, hace 30 años, se repiten las historias de inmigrantes y campesinos que consiguen convertirse en empresarios y salir de la miseria. Sin embargo, la mayoría de éxitos de taquilla en China suelen ser producciones domésticas de carácter épico, basadas en leyendas y tradiciones milenarias, o en la historia de algún emperador antiguo.

El Gobierno promociona este tipo de cine para aupar el sentimiento patriótico y la unidad nacional entre la población, marcada por diferencias sociales cada vez mayores. En estos momentos, Acantilado rojo, un drama épico basado en una famosa batalla del siglo III aC, ha batido nuevos récords de taquilla en China. Según la agencia de noticias Xinhua, la recaudación de Acantilado Rojo, la superproducción más cara de la historia del cine asiático, ha conseguido superar blockbusters épicos similares como La maldición de la flor dorada, de Zhang Yimou, o Tigre y Dragón, de Ang Lee.

Pero en China, donde el cine es todavía un privilegio para los ricos, la popularidad de las películas se mide por su éxito en el mercado negro. Por 10 o 15 yuanes (1 a 1,5 euros), pueden conseguirse copias pirata en DVD de cualquier filme, censurado o no. La popularidad de películas censuradas como Summer Palace (Ye Lou, 2006), un drama amoroso protagonizado por una joven de familia campesina que consigue entrar en la Universidad de Pekín y participa en las manifestaciones en pro de la democracia en la plaza de Tiananmen, en 1989, denotan que la curiosidad del espectador chino es mucho más amplia de lo que indican los resultados de taquilla.

Cinco razones para que este oso sea americano

Hecho a sí mismo

Este plantígrado tiene un plan: pasar de trabajar en la tienda de fideos de su padre a convertirse en un experto en artes marciales. Realizarse y hacerse a sí mismo es una aspiración típicamente estadounidense que está muy lejos de los ideales orientales, más cercanos a la idea de camino predestinado y de la disciplina como principal modo de vida.

La animación

 

El mercado chino no disfruta de la enorme cantidad de productos animados que llegan al occidental. El público prefiere el cine tradicional. El caso de Kung Fu Panda es una excepción. De hecho, con 13 millones y medio de euros, es la película de animación más taquillera en la historia cinematográfica de China.

Un ser con defectos

Pobre oso Po: es gordo, torpe y perezoso. Y es difícil de imaginar a un protagonista así creado por los propios chinos, ya que adoran a este animal, y posiblemente hubieran desarrollado un personaje perfecto, sin tara alguna, que no hubiera gustado a nadie.

La censura

El mercado cinematográfico es uno de los más afectados por la censura cultural china. Pocas películas extranjeras y muchas nacionales en las que predomina el cine histórico y basado en las tradiciones que potencie el sentimiento patriótico. Hubiera sido un ‘Hero’ protagonizado por un oso panda perfecto.

Poco dinero

El presupuesto de Kung Fu Panda asciende a 130 millones de producción. Teniendo en cuenta que Tigre y Dragón, la película más taquillera en la historia de ese país, recaudó “sólo” 128 millones, es dificil pensar en un proyecto de estas magnitudes.