Archivo de Público
Miércoles, 23 de Julio de 2008

El divorcio divide a Europa

Ocho países de la UE, incluida España, pactan una ley para las separaciones de parejas mixtas

PÚBLICO ·23/07/2008 - 21:49h

Cada año se celebran en la Unión Europea 170.000 divorcios entre parejas de distintas nacionalidades (un 20% del total). Y, según los expertos, la cifra crecerá en los próximos años. Por ello, desde hace meses Europa trata de sacar adelante una normativa que facilite los divorcios.

Pero, como suele ser habitual en la UE, la falta de consenso, protagonizada en este caso por Suecia, ha hecho que ocho países, entre ellos España, decidan recurrir a un procedimiento especial para aprobar la futura norma. Mañana, en el Consejo de Ministros de Justicia de la UE, los ocho estados presentarán su disposición a lanzar este procedimiento, denominado cooperación reforzada, informó Efe.

La normativa que se debate trata de regular la legislación actual de leyes matrimoniales. Básicamente, el reglamento busca permitir a los cónyuges de distintas nacionalidades escoger la ley aplicable a su divorcio.

Criterios de proximidad

En los casos en los que no hay acuerdo entre la pareja, Bruselas propone criterios basados en la proximidad. En primer lugar, se dará prioridad a la normativa del país de residencia habitual. Si ya no viven juntos, a la del último lugar de residencia conjunta. Si nadie vive ya allí se aplicará la ley de la nacionalidad común de los cónyuges. Si son de países distintos, la del tribunal al que se acuda, informa Europa Press.

La objeción de Suecia se debe a su temor a que el nuevo reglamento pueda suponer la aplicación a sus ciudadanos de una ley más restrictiva que la suya propia. Según la normativa sueca de divorcio, basta con que uno de los cónyuges quiera divorciarse para que la separación se haga efectiva.Para ello, sólo pide un pequeño tiempo de reflexión.

Con su posición, Suecia argumenta que quiere evitar que en el caso de mujeres jóvenes inmigrantes que residen en el país nórdico puedan ser presionadas para aceptar sistemas jurídicos menos favorables a ellas.

España apoya la nueva normativa, pero siempre y cuando la ley a la que se acojan los cónyuges “no excluya el respeto de los derechos fundamentales ni contenga elementos discriminatorios”, afirmó el secretario de Estado de Justicia, Julio Pérez. ¿Qué pasaría entonces si uno de los cónyuges decide divorciarse en Malta, donde está prohibido, o en Francia, que, a diferencia de España, exige dos años de separación previa?

En caso de que mañana se vote la propuesta, los ocho países que la defienden podrían sacarla adelante por mayoría cualificada, ya que suman 324 votos y sólo necesitan 255.