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Miércoles, 23 de Julio de 2008

El tortuoso camino de las mujeres indias para conquistar el Parlamento

Tras 12 años de intentos, la ley para reservar el 33% de los escaños a la representación femenina sigue sin aprobarse

ELISA RECHE ·23/07/2008 - 20:51h

S.RASTOGI/TIMES OF INDIA - Dos políticas indias se manifiestan a la entrada del Parlamento el 6 de mayo, día de la presentación de la ley de cuotas.

Las mujeres que se han incorporado a la política en la India se hallan en la cúspide del poder, como la actual presidenta del gobernante Partido del Congreso, Sonia Gandhi, o en la base en los concejos de aldea o panchayats, pero todavía encuentran una terca resistencia para entrar en el Parlamento.

La ley de cuotas que reserva un 33% de los escaños parlamentarios para mujeres volvió a ser presentada en el Senado indio el pasado mayo tras 12 años de intentos frustrados y actualmente está siendo debatida por el Comité Permanente de Justicia, aunque con escasos visos de ser aprobada en un futuro próximo.

"Es una vergüenza que la presencia de mujeres en el Parlamento no alcance ni siquiera el 10%. Se trata del mayor déficit de la democracia india", afirma indignada Ranjana Kumari, directora del Centro de Investigación Social, una institución para las mujeres en la India. "La búsqueda de consenso en el Comité Permanente no es más que un pretexto por parte de los parlamentarios que no quieren perder el poder que ostentan desde hace 60 años, ya que existe una mayoría más que suficiente para aprobar la ley", añade Kumari.

India tiene un población de 1.040 millones, y en las elecciones generales de 2004, el número total de mujeres candidatas que se presentaron por todos los partidos políticos fue de 176, de las que sólo 45 fueron elegidas. Esto sitúa la representación femenina en la Cámara Baja en un 8,2% del total. La media de mujeres elegidas entre 2004 y 2006 para los 14 parlamentos regionales que hay en India fue del 6,62%.

Falta de apoyo en la coalición

El proyecto para establecer la cuota del 33% en la cámara legislativa nacional ha encontrado miles de obstáculos en su camino. El último golpe a la posibilidad de aprobar la ley se deriva del hecho de que los partidos comunistas de la India, probablemente los únicos con verdadera voluntad de sacar la norma adelante, le han retirado el apoyo al Gobierno, en protesta por el pacto de cooperación nuclear con EEUU suscrito hace un año, pero del que está pendiente aún su entrada en vigor.

El Partido Samajwadi (PS), una agrupación regional que se opone radicalmente a la reserva de escaños para las mujeres, ha ofrecido a última hora su apoyo a la coalición gubernamental para asegurar su supervivencia. Ello asegura un nuevo retraso
para la aprobación de la ley.

La resistencia que genera la norma ha llegado a ser física. Cuando el ministro de Justicia, H. R. Bhardwaj, presentó recientemente la ley en la Cámara Alta, llamada Rajya Sabha, tuvo que ser escoltado por sus compañeras del Partido del Congreso, porque algunos parlamentarios del PS le intentaron arrebatar los papeles que portaba consigo.

La ley también se enfrenta al elemento principal que define la política india: las castas. Los partidos que representan a las castas bajas temen que solamente las mujeres pertenecientes a las castas superiores terminen por ocupar los escaños parlamentarios y exigen una subcuota para asegurar que esto no ocurra.

Otro impedimento al que se enfrenta la ley consiste en el escaso número de afiliadas femeninas con el que cuentan los partidos políticos. "No hay suficientes mujeres en los partidos indios para ocupar un 33% de los escaños parlamentarios", señala Rahul Delavani, presidente del Club Indio de Prensa. "Además, la reserva de escaños para mujeres en los panchayats no siempre se cumple. En muchas ocasiones, estas mujeres son analfabetas y son sus maridos quienes terminan decidiendo por ellas", opina Delavani.

Pero hay quienes creen que, si no hay líderes mujeres, las leyes son un modo de fomentarlas, como muestra la experiencia pasada en los gobiernos locales. En 1993, el antiguo primer ministro Rajiv Gandhi promovió una serie de enmiendas a la Constitución para reservar el 33% de los escaños para mujeres en los panchayats y municipalidades. "La legislación puede ayudar enormemente a crear una masa crítica de mujeres, como ha sucedido con la cuota de mujeres en los panchayats. Se han formado miles de líderes femeninas en las aldeas de la India. ¿Por qué no ampliarlo al Parlamento?", se pregunta Kumari.

Exclusión social y política

Las mujeres han logrado incorporarse a la toma de decisiones políticas en la base, unas pocas también han conseguido llegar a la cima del poder. Es el caso de la presidenta del partido en el Gobierno, Sonia Gandhi, o de la líder Mayawati, que gobierna el Estado de Uttar Pradesh.

La mayor parte de la población que vive por debajo del umbral de la pobreza en el país son mujeres. El 60% de ellas es analfabeta. En India, la exclusión social sigue siendo una realidad tangible para las mujeres, y más aún la política.

La veneración a las diosas llega a las políticas en la cima

Sonia Gandhi, viuda de Rajiv Gandhi, ostenta la presidencia del principal partido indio actualmente en el poder, el Partido del Congreso. La segunda mujer más poderosa de la India es la líder ‘dálit' o ‘intocable' Mayawati, de 52 años, gobernadora del Estado de Uttar Pradesh, el más poblado del país, por cuarta vez consecutiva. Mayawati trata de asegurar los derechos de los más desfavorecidos, pero ha amasado una inmensa fortuna que está siendo investigada.

Según Mary E. John, directora del Centro de Estudios sobre el Desarrollo de la Mujer, con sede en Nueva Delhi, hay dos motivos que explican la contradicción cultural que supone la veneración a las políticas en la cima y la exclusión al tiempo de la mujeres en otros niveles de los órganos políticos de toma de decisiones.

"Por un lado, en la religión hindú veneramos a diosas, como Kali, y estas mujeres políticas son reverenciadas como tales", dice John. "Por otra parte, se debe al movimiento nacionalista indio. La contribución de Gandhi para incluir a las mujeres en la política es conocida", añade.