Archivo de Público
Miércoles, 23 de Julio de 2008

Los Kirchner pierden a uno de sus máximos colaboradores

El jefe de Gabinete dimite por el desgaste sufrido en el conflicto con el campo 

FEDERICO PEÑA ·23/07/2008 - 20:27h

Imagen de archivo de Cristina Fernández y su ex jefe de gabinete, Alberto Fernández, durante la huelga del sector agrario. AFP PHOTO / DANIEL GARCIA

La derrota del Gobierno en el conflicto con los agricultores se ha cobrado su primera víctima importante en el equipo de la presidenta Cristina Fernández. Alberto Fernández, el jefe de Gabinete de Ministros, presentó ayer su dimisión tras el fuerte desgaste que sufrió como negociador del Gobierno con las entidades agrícolas. La presidenta aceptó la decisión y nombró como sucesor a Sergio Massa, alcalde de Tigre, un municipio del cinturón que rodea a la capital.

Durante cinco años, Alberto Fernández cumplió un rol central como coordinador de los ministros, portavoz del Gobierno y hombre de confianza de Néstor Kirchner y su esposa Cristina Fernández. Su papel era central. Todos los temas pasaban por él. También el conflicto con el campo.

A petición de la presidenta, fue la cara del Gobierno en esas tenuas negociaciones, que duraron 130 días. Ese papel, y la consiguiente derrota en el Senado del proyecto gubernamental para aumentar las retenciones a las ganancias extraordinarias a la soja, acabaron por desgastar a Alberto Fernández. Su partida supone la salida del funcionario más importante de la era Kirchner.

En su carta de renuncia dirigida a la presidenta, Fernández destacó que su salida debe servir para “oxigenar” al Gobierno y a permitirle a la mandataria que forme “un nuevo elenco de colaboradores” para que construya un perfil propio. La jugada del ex funcionario, según los comentaristas, es arrastrar consigo a algunos funcionarios de origen santacruceño –los llamados pingüinos–, con los que mantenía una fuerte rivalidad.

En la mira del ex funcionario están el ministro de Planificación, Julio de Vido, y dos de sus escoltas: el secretario de Transporte, Ricardo Jaime, y el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Este último, encargado de la política de contención de los precios, está en el ojo del huracán. Al unísono, la oposición, el peronismo disidente, el kirchnerismo crítico y los medios de comunicación reclaman su renuncia.

El ex Jefe de Gabinete se sumó a esas voces. Según el diario Crítica, Fernández dijo a sus colaboradores que no quería ser “cómplice” de los errores del Gobierno. Puso como ejemplo la manipulación de los datos de la inflación que mina la credibilidad de la presidenta.

Cuando en 2007 la subida de los precios comenzó a ser un problema, Moreno intervino el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, a cargo de publicar esos datos. Desde entonces, los precios se han convertido en una doble piedra en el zapato del Gobierno. Los precios no se han contenido y se ha perdido credibilidad frente a la sociedad, que contrasta los datos en cada compra del supermercado.

Un estudio privado de SEL Consultores publicado el martes, dice que los datos manipulados ocultan a cuatro millones de pobres. Según su director, Ernesto Kritz, en el primer semestre la pobreza real pasó de 28,3% al 31,6% de la población, unos 11,3 millones de personas. Según los datos oficiales, la pobreza descendió al 20,7% de la población, unos 7,3 millones de personas, pese a la creciente inflación.

Carta de renuncia de Alberto Fernández

Buenos Aires, julio de 2008

Señora Presidenta
de la Nación Argentina,
Dra. Cristina Fernández de Kirchner
Presente

Tengo el agrado de dirigirme a la señora Presidenta, a efectos de presentar mi renuncia al cargo de Jefe de Gabinete de Ministros con el que oportunamente me distinguiera.

Desde el 25 de mayo de 2003, fecha en que el entonces Presidente Kirchner me confió las tareas de la Jefatura de Gabinete, he puesto mi más absoluta dedicación en la convicción de que estábamos protagonizando un profundo cambio en la realidad argentina.

La certeza de que se abre una nueva instancia en su gobierno, en la cual usted pueda contar con un nuevo elenco de colaboradores para enfrentar la etapa, me impulsa a poner en su consideración mi renuncia con el sano propósito de facilitarle la selección de sus equipos de trabajo.

Reiterándole que ha sido para mí un inmenso honor haberla acompañado en la enorme tarea que afronta, la saludo con el afecto y la distinción de siempre.