Archivo de Público
Martes, 22 de Julio de 2008

Encontradas dos inscripciones de un oponente a la dictadura argentina en la cárcel donde fue retenido

Tienen el nombre y las iniciales del líder montonero Horacio Maggio, secuestrado en 1977 por su resistencia al golpe de estado. Al menos una vez, Maggio consiguió fugarse de la ESMA para continuar desafiando a sus secuestradores. Fue asesinado en 1978

PÚBLICO.ES ·22/07/2008 - 21:29h

Un equipo del Instituto Espacio para la Memoria encontró el pasado 4 de julio, en una pared de la ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada argentina: quizás el mayor símbolo del terror de la dictadura), dos inscripciones vinculadas a un detenido que, en plena represión, llegó a ser un verdadero quebradero de cabeza para los propios represores.

Las inscripciones, según informa el diario Clarín, están hechas con "bolígrafo o algún tipo de marcador", según el Instituto, tienen parte del nombre y las iniciales de Horacio Domingo Maggio, un delegado sindical de la Asociación Bancaria que militó en las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y Montoneros y fue asesinado por la dictadura en 1978. En una se lee "27/12/77 cio Maggio", y en la otra, "3/3/78 H.M.". Ambas están en la parte posterior de una vigas de hierro, en un área denominada Capucha de lo que era el Casino de Oficiales.

Horacio Maggio nació el 5 de enero de 1948 en Santa Fe, era conocido por el apodo de Nariz y llegó a convertirse en un objetivo central de los represores después de que lograra fugarse del centro clandestino de detención de la Escuela de Mecánica de la Armada, a la que había sido llevado en 1977 tras ser secuestrado por un grupo armado de la dictadura.

Maggio llamaba por teléfono a sus verdugos: "Va a haber un 'Nürembeg' para todos ustedes, asesinos" 

Razones no les faltaban a los golpistas. Según narra Miguel Bonasso en su libro Recuerdo de la Muerte, tras huir de la ESMA, Maggio descolgaba el teléfono y "llamaba a sus verdugos, se identificaba, los insultaba, les preguntaba cuánta gente más habían matado (...) y les decía: 'Va a haber un Nüremberg para todos ustedes, asesinos'".

Según Bonasso, también mandó cartas al dictador Jorge Rafael Videla, a la Iglesia católica, al embajador estadounidense Raúl Castro, a la ONU, a Amnistía Internacional y a "toda la prensa extranjera". También concedió una entrevista a la agencia Associated Press "que fue publicada en los principales diarios del mundo".

Devenido en objetivo central de la dictadura, fue nuevamente encontrado y ejecutado de inmediato por un grupo de la marina militar. Su cuerpo fue llevado a la ESMA y exhibido a los demás secuestrados. Su esposa, Norma Valentinuzzi, se encuentra desaparecida desde el 11 de septiembre de 1979, cuando contaba 28 años. Tuvieron dos hijos, Facundo y María.

Los equipos del Instituto Espacio para la Memoria todavía deben determinar si las inscripciones fueron hechas en los años en los que están fechadas, aunque las primeras conclusiones apuntan a que efectivamente es así.