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Lunes, 21 de Julio de 2008

Un juez excluye algunas pruebas conseguidas con métodos "coercitivos"

EFE ·21/07/2008 - 17:44h

EFE - El Fiscal General de EE.UU, Michael B. Mukasey, ofrece un discurso en el instituto americano de empresa, en Washington, EEUU.

El juez del tribunal militar que juzga a Salim Hamdan, ex conductor de Osama Bin Laden, descartó hoy utilizar algunas pruebas obtenidas en interrogatorios bajo condiciones "altamente coercitivas" en Afganistán.

El juez Keith Allred dijo que los fiscales no podrán usar algunas pruebas contra Hamdan obtenidas tras su detención en 2001 en Afganistán, durante los interrogatorios a los que fue sometido en la base aérea de Bagram y en la de Panshir, "debido al ambiente y condiciones altamente coercitivas bajo las cuales se realizaron".

No obstante, el magistrado dejó abierta la posibilidad de que los fiscales utilicen otras declaraciones formuladas por Hamdan en otras partes de Afganistán y Guantánamo.

Según Michael Berrigan, uno de los abogados de la defensa, el dictámen de Allred es un golpe para el sistema establecido para los detenidos en Guantánamo que permite utilizar evidencias logradas mediante métodos coercitivos y testimonios de segunda mano.

"Necesitamos evaluar en qué medida esto pesa en nuestra capacidad de establecer su crimen en este caso y lo que podría significar en casos futuros", dijo el fiscal principal, coronel Lawrence Morris.

Al iniciarse esta mañana el juicio Hamdan, de origen yemení, se declaró no culpable de los cargos que se le imputan.

Anteriormente Hamdan se había quejado durante las audiencias previas al juicio de que fue golpeado y amenazado de muerte después de su captura en Afganistán.

También denunció el aislamiento, la privación del sueño y las vejaciones sufridas durante los siete años que lleva arrestado en la prisión militar de Guantánamo.

Hamdan, que admitió que fue conductor de Bin Laden, está acusado de conspiración y de suministrar material de apoyo a terroristas.

La Fiscalía lo acusa de ser miembro de la organización terrorista Al-Qaeda, mientras que sus abogados sostienen que era miembro de una compañía de transportes que cobraba 200 dólares mensuales.

Fue capturado por el Ejército afgano en noviembre de 2001 y entregado luego al Ejército estadounidense.