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Lunes, 21 de Julio de 2008

Rice analiza con los aliados árabes de EEUU la situación en Irak y la negociación con Irán

EFE ·21/07/2008 - 21:10h

EFE - La reunión en Abu Dhabi de la secretaria de Estado de EEUU, Condoleezza Rice, con los países del llamado grupo de los 6+3+1.

La secretaria de Estado de EEUU, Condoleezza Rice, analizó hoy en Abu Dhabi con los aliados árabes de su país la situación en Irak y la marcha de la negociación con Irán, cuyo plan nuclear y creciente poderío militar inquietan también a sus vecinos árabes.

En la reunión estuvieron representados los países del llamado grupo de los 6+3+1, integrado además de EEUU por Egipto, Jordania e Irak, así como Arabia Saudí, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Bahrein y Omán, éstos seis últimos son miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) Pérsico.

La conferencia estuvo marcada por la ausencia de los titulares de Exteriores de cinco miembros del CCG, incluidos los que acogen bases militares estadounidenses, como Kuwait, Qatar y Bahrein.

Las autoridades y los medios de comunicación emiratíes no dieron a conocer detalles sobre el contenido del encuentro, aunque fuentes diplomáticas indicaron que los árabes subrayaron una vez más que prefieren una solución diplomática al contencioso con Irán.

La jefa de la diplomacia estadounidense les informó, por su parte, sobre la reunión del pasado sábado en Ginebra entre el principal negociador iraní en materia nuclear, Sayed Yalili, y el Grupo 5+1 sobre el contencioso por el programa atómico iraní.

Rice acusó hoy mismo a Irán, antes de llegar a Emiratos, de no tomarse en serio la negociación de Ginebra, y advirtió a Teherán con nuevas medidas punitivas si no responde de forma clara dentro de dos semanas al paquete de incentivos del 5+1 (EEUU, Francia, Reino Unido, Rusia y China, además de Alemania).

Tras la reunión de Ginebra, a la que asistió el subsecretario de Estado de EEUU, William Burns, el jefe de la diplomacia de la UE, Javier Solana, dijo que Yalili no ofreció una respuesta concreta al plan del 5+1, que exige que Irán suspenda el enriquecimiento de uranio, una materia de doble uso, militar y civil.

Además, el portavoz del Departamento de Estado, Sean McCormack, advirtió a Teherán de que "tiene que elegir entre la cooperación o la confrontación".

Yalili restó importancia a estas advertencias, y afirmó hoy a su regreso a Teherán que la cuestión del enriquecimiento de uranio, que los iraníes consideran "indiscutible", "no ha sido tratada en Ginebra".

"Todas las partes tienen sus alternativas. Todo el proceso dependerá de si miramos hacia el futuro desde un punto de vista de cooperación y colaboración positiva o con inquietud mutua y visiones no positivas", dijo el negociador iraní.

La creciente tensión entre EEUU e Irán y las últimas amenazas iraníes contra la fuerza naval estadounidense en el Golfo han aumentado la inquietud de los amigos de Washington en esa región, todos con fronteras marítimas con la República Islámica.

Si bien tienen sus dudas respecto al programa atómico y a las intenciones de Teherán, los estados del CCG temen que una guerra en el Golfo perjudique sus exportaciones de petróleo, les prive de los astronómicos ingresos por la venta de crudo y suspenda sus planes de desarrollo.

El príncipe heredero de Abu Dhabi, jeque Mohamad bin Zayed, reiteró hoy ante Rice que los árabes prefieren "la vía diplomática y las soluciones pacíficas para resolver los conflictos de la zona", según la agencia WAM.

El encuentro de los 6+3+1, el segundo desde el que tuvo lugar en abril en Bahrein, y el primero al que acude Irak, se celebra dos semanas después de que Irán probara varios misiles de medio y largo alcance y amenazara con "quemar" Israel y la fuerza naval de EEUU en el Golfo si las instalaciones atómicas iraníes son atacadas.

Emiratos dispone de la economía más dinámica de la región, y su intercambio comercial con Irán supera los 11.000 millones de dólares anuales.

Respecto a Irak, el gobierno emiratí dio este mes un importante paso para la normalización de sus relaciones con Bagdad, tal como exige Washington, al anunciar el nombramiento de su nuevo embajador en ese país y la cancelación de la deuda iraquí y sus intereses (unos 7.000 millones dólares en total).