Archivo de Público
Lunes, 21 de Julio de 2008

Sin píldora ‘poscoital’ en los hospitales madrileños

Jóvenes madrileños van a una ONG para obtener la pastilla del día después

ANACLARA PADILLA ·21/07/2008 - 22:59h

Son las 12 de la mañana y los teléfonos del Centro Joven de  Anticoncepción y Sexualidad en el barrio madrileño de Malasaña no paran de sonar. En su mayoría son chicos y chicas "valientes" de entre 18 y 20 años que se atreven a consultar sus dudas sobre la sexualidad y el uso de métodos anticonceptivos.

Mientras, una chica espera a que le prescriban la píldora del día después, como casi la mitad de las consultas que este centro recibe al año -el 45,9%-. Jóvenes de hasta 29 años -edad tope hasta la que se prescribe la píldora- y de cualquier punto de la región madrileña acuden cada día para someterse al tratamiento postcoital. El motivo que más se escucha es que se ha roto el preservativo.

Este Centro Joven prescribe la píldora postcoital pero recuerda que la Seguridad Social también puede hacerlo. "El problema es que muchos médicos ejercen una supuesta objeción de conciencia y se niegan a recetarla, sin realizar una adecuada derivación a otros sanitarios. Probablemente el médico de la consulta de al lado sí que la prescriba", critican.

Durante las seis horas diarias que está abierto, el centro no sólo receta píldoras poscoitales. Citologías, tests de embarazo y pruebas de contagio de SIDA son algunas de las prácticas más solicitadas. El Centro, constituido como ONG e integrante de la Federación de Planificación Familiar de España, no cuenta con recursos suficientes para sufragar los costes de algunas pruebas lo que exige un pago por algunos de estos servicios ginecológicos.

Los jóvenes que acuden a este lugar confían en el anonimato que se les permite en las consultas. Basta con el nombre y los apellidos, que servirán como código para mantener el historial para próximas visitas. En la sala de espera, decenas de folletos y cientos de preservativos advierten con insistencia del peligro del sexo inseguro. Una información que la ONG reclama para todos los espacios.