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Lunes, 21 de Julio de 2008

Bruselas y los países de la UE se enfrentan por el libre comercio

La Comisión Europea ofrece bajar el 60% los aranceles agrarios y provoca un terremoto 

ANA TUDELA / AGENCIAS ·21/07/2008 - 22:32h

Este lunes se inició en Ginebra un nuevo intento para liberalizar el comercio mundial, o lo que es lo mismo, desbloquear las negociaciones de la llamada Ronda de Doha, cuyos comienzos se remontan al año 2001 sin que hasta la fecha haya sido posible alcanzar un acuerdo.

Y es que, cuando se habla de abrir las fronteras a la entrada de productos de otros países, las posturas se enrocan tanto que ayer algunos países europeos, entre ellos España, se apresuraron a advertir a la Unión Europea que esperan defienda sus intereses y que no haga más concesiones.

El motivo de tal advertencia fueron las palabras del comisario europeo de Comercio, Peter Mandelson, ofreciendo una reducción media de los aranceles a los productos agrícolas del 60%, frente al 54% ofrecido hasta ahora por la Unión Europea.

Si la semana pasada fue Francia, por boca de su presidente Nicolas Sarkozy quien advirtió a Bruselas de que no permitiría un acuerdo que fuese contra los intereses de los agricultores de la UE ni pusiese en riesgo 100.000 empleos, las declaraciones de Mandelson unificaron los criterios de los países comunitarios.

Según el secretario de Estado español de Medio Rural, Josep Puxeu, “ir más lejos de lo que se ha ido hasta ahora nos pondría en una situación muy complicada”, según explicó a Efe.

El ministro de Agricultura francés, Michel Barnier, fue más allá en su enfrentamiento con la Comisión y se llevó una cesta y un mantel de picnic en respuesta a las palabras de Mandelson, quien le había retado la semana pasada a que llevase la merienda porque las negociaciones serían largas.

Cada uno de los 153 países miembros de la Organización Mundial de Comercio (OMC), de los que sólo hay representación de unos 30 en Ginebra, quiere algo similar: que los demás dejen de proteger o protejan menos lo que producen para dejar hueco a la exportación de los productos nacionales. Eso sí, que eso no suponga desproteger la producción propia ni una invasión de productos foráneos.

Los países desarrollados piden que los emergentes abran sus fronteras a la entrada de productos industriales. Los países emergentes, que se dejen de tomar medidas contra sus productos agrícolas.

Todos quieren que Estados Unidos deje de ayudar con subsidios a sus agricultores. Ayer el único acuerdo fue para que doce países emergentes no pongan aranceles arbitrarios a productos industriales.