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Lunes, 21 de Julio de 2008

Harrington hace de sí mismo

El irlandés se aferra a su juego de oficio para ser el primer europeo que repite título en la era moderna 

ANDRÉS HERRANZ ·21/07/2008 - 09:40h

El irlandés Padraig Harrington levanta el trofeo después de ganar el 137 Open Británico de Golf. EFE

Como el año pasado, nadie contaba con él al principio. Da igual que fuera el campeón defensor. Y como el año pasado, Padraig Harrington ha terminado levantando una jarra de clarete del Open Británico que ya tiene su nombre grabado por duplicado. El irlandés es el primer europeo que repite título en la era moderna.

Antes lo habían hecho jugadores como Arnold Palmer, Lee Treviño, Tom Watson y Tiger Woods. Poca gente sumaría el nombre de Harrington a una lista tan prestigiosa, pero su capacidad de lucha y, sobre todo, su extraordinario oficio para jugar en los links le vale un hueco merecido en la Historia del golf.

Paddy Harrington es un rival incómodo, un tipo que no se rinde nunca y que se sobrepone de cualquier desastre sin cambiar apenas su mueca de media sonrisa. Contable de carrera, el irlandés tiene el recorrido en su cabeza y nunca intenta lo imposible. Se centra en meter lo posible. Y lo hace. Cuestión de números, de distancias y probabilidades.
Conoce su juego mejor que nadie. Dos golpes por detrás de Greg Norman al comienzo de la jornada, en el hoyo 3 ya era líder en solitario.

Pero el Gran Tiburón Blanco no había dicho su última palabra, y una recuperación milagrosa en el 8, unida a un par de errores en el putt de Harrington -los únicos del día- daban un vuelco momentáneo al liderato en la última jornada. Momentáneo.

Diez hoyos perfectos

Mientras Norman naufragaba en el hoyo 10, el irlandés enlazaba unos últimos nueve hoyos para enmarcar, todo un manual de cómo debe jugarse un recorrido: salidas con madera al centro de la calle, extraordinarios golpes con los hierros desafiando los vientos y los putts justos en los momentos justos. Un buen birdie en el 13 le alejaba de Norman, un nuevo birdie en el par 5 del 15 amargaba la espera del inglés Ian Poulter, líder en casa club con +7, pero lo mejor estaba por llegar. Un golpe de híbrido imposible para dejar la bola a medio metro del hoyo en el 17: Eagle.

El par en el 18 para 69 golpes se convertía en trámite. Su +3 final cierra una brillante defensa del título, pero el emotivo abrazo con su caddie y cuñado venía a decir que las victorias nunca son fáciles para Padraig
Harrington.

El segundo puesto del histriónico Poulter le convierte en candidato oficial para próximas ediciones, pero si hay dos grandes historias en este Open son las de un veterano capaz de dar más de una lección a los jóvenes, Greg Norman; y la de un aficionado que hace meses alternaba el golf con el fútbol y que aterriza en el mejor escenario con el quinto puesto, Chris Wood.

Sergio, de más a menos

Sergio García abre el capítulo de pequeñas o grandes decepciones del Open. El castellonense llegaba con el juego corto en buen funcionamiento y la moral a tope como máximo favorito. Los corredores de apuestas se caracterizan por equivocarse poco, es su negocio, pero este año se han lucido. Su +17 final evidencia cuatro tarjetas de más a menos: 72 buenos golpes el primer día, 73, 74 y un mal 78 en la cuarta jornada.

Peor suerte corrió Pablo Larrazábal, con 79 golpes para un total de +21. Eso sí, su birdie en el 18 fue premiado con una cálida ovación. Así cerró el primer Major de la larga lista que le espera.