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Domingo, 20 de Julio de 2008

"Ofreceremos al PP y al resto de los partidos un Pacto de Estado para la ciencia"

a, ministra de Ciencia e Innovación. Anuncia su intención de que "todos" participen en la nueva ley de ciencia para que sea "potente, sólida y perdurable"

PATRICIA FERNÁNDEZ DE LIS ·20/07/2008 - 22:00h

La ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, fotografiada en su despacho. BLANCA DEL AMO

Dirigentes del PP confiesan, en privado, que si hubieran ganado las elecciones habrían resucitado el Ministerio de Ciencia y habrían propuesto a Cristina Garmendia que se hiciera cargo de él. El nombramiento de Garmendia como ministra de Ciencia e Innovación ha sido aceptado con agrado entre la clase política, la comunidad científica y los empresarios del sector, pero a la nueva ministra le espera ahora la tarea más compleja: debe intentar no defraudar las enormes expectativas que ha generado su Departamento, especialmente en un momento en que se agota la economía basada en el ladrillo y se necesita otra que apoye el I+D. Cristina Garmendia (San Sebastián, 1962), bióloga y empresaria, confiesa afrontar ese reto con "ilusión y pasión". 

Ayer se cumplieron cien días desde su nombramiento. ¿Cuál es su impresión personal de este periodo como ministra?
Mi sensación es que han sido ciendías muy intensos. Hemos construido un equipo muy sólido, del que estoy muy orgullosa. También hemos sido capaces de concretar una hoja de ruta en todas las áreas y competencias que aglutina este Ministerio: tenemos una estrategia para las universidades, la tenemos también para los centros de investigación, y hemos decidido ya una serie de actuaciones destinadas a impulsar las empresas de base tecnológica. También ha sido muy intenso, y gratificante, estar expuesta al entorno externo del Ministerio, y sentir cuál es la percepción de la sociedad, los rectores, los estudiantes y los empresarios respecto a él. Nos hace subir el listón, porque hay una gran expectación. Tenemos una gran responsabilidad.

¿Y cómo van a cumplir con ella?
Tenemos cuatro retos por delante. El primero es que nuestras universidades estén entre las cien mejores de Europa y, ojalá, entre las cien mejores del mundo, para el año 2015. Además, debemos ser capaces de situar a nuestros organismos públicos de investigación en el liderazgo científico-técnico en alguna de las áreas del conocimiento. También hay que lograr que haya más empresas que apuesten por el I+D, y que la innovación sea sistemática en las empresas. Y el cuarto reto es cambiar la percepción de la ciencia en España.

Estos cien días los han pasado, en buena parte, absorbiendo la competencias de I+D de otros ministerios, como Sanidad y Educación, pero Industria no quiere renunciar a las suyas. ¿Tendrá Ciencia, finalmente, todas las competencias de I+D?

«Es necesaria una nueva ley que haga que la carrera científica sea atractiva» 

Parece que sí, como no podía ser de otra manera. Cuando se trata de un Ministerio de nueva creación, que aglutina competencias de otros ministerios, el proceso nunca es fácil. Pero hay una voluntad del presidente, primero, y después de todo el Gobierno, de que esto sea así. Todos los ministros implicados han participado en la reflexión del protagonismo que debe tener este Ministerio en el cambio de patrón de crecimiento económico, y yo creo que se ha consensuado una configuración adecuada. Tenemos las herramientas para asumir el reto que tenemos por delante.

¿Todos los ministros están de acuerdo? ¿Incluido Miguel Sebastián?
Incluido el ministro de Industria, con quien tengo una magnífica relación.

¿Qué va a pasar en los próximos presupuestos con el reparto de las ayudas de I+D? ¿Se van a quedar en Industria, o pasarán a Ciencia?
Está claro que las ayudas de I+D competerán a Ciencia e Innovación. Respecto a las ayudas más empresariales, propiamente de innovación, estoy aún en conversaciones con el ministro de Industria, pero lo que parece razonable es que Ciencia asuma las partidas que tienen que ver con la financiación de proyectos de I+D+i, y que Industria financie lo que es el espíritu de la innovación, esas pymes más tradicionales que tienen que asumir el reto de la innovación. Yo creo que eso encajaría en un espíritu de política industrial, y que sería un buen reparto.

¿Cómo va a afectar la crisis económica a los presupuestos de Ciencia?
Todos los ministros tendremos que hacer un análisis profundo de cuál es la situación económica, de dónde estamos y de dónde vamos. Tendremos que buscar el equilibrio entre las apuestas y las necesidades del momento. Evidentemente, no podremos llevar un presupuesto expansivo como en las últimas legislaturas, pero yo creo que sí mantendremos la apuesta del último año. Fíjese si la ciencia es importante para el Gobierno que se ha creado un ministerio para gestionarla; no parecería coherente no mantener esa apuesta.

¿Qué va a lograr la nueva Ley de Ciencia que no se haya conseguido en los 22 años que lleva en vigor la anterior?

«La nuclear puede ser una solución a corto plazo, pero la apuesta es por las renovables» 

La ley de 1986 ha funcionado bien y ha sido gestionada por distintos gobiernos de diferente signo político. Por eso, en el grupo de expertos que hemos nombrado están presentes muchas de las personas que redactaron esa ley. Cuando uno está fuera del sistema, como lo estaba yo antes, es muy fácil criticarlo, pero hay que saber cuáles son las dificultades que conlleva modificar una ley. Necesitamos una norma que elimine las barreras en la planificación y ejecución de los programas de I+D+i, y debemos ser capaces de reorientar nuestros organismos públicos de investigación, utilizando criterios que están muy probados en Europa. También impulsaremos una agencia para la financiación, evaluación y prospectiva, que nos ayudará a ser más eficaces. Y, además, hay un tema clave: debemos conseguir que la carrera científica sea atractiva.

¿Ofrecerá al PP un Pacto de Estado por la ciencia, que es una demanda permanente de la comunidad científica?
Al PP y al resto de partidos. La nueva Ley de la Ciencia y la Tecnología tiene que pasar por un Pacto de Estado; es fundamental para que sea una ley potente, sólida y perdurable en el tiempo. En mis comparecencias en el Congreso y el Senado he comprobado que existe un consenso sobre el hecho de que esta ley es una necesidad, y yo creo que también lo hay sobre por dónde tiene que evolucionar.

¿Cuándo estará lista?
Según los plazos que estamos manejando, intentaremos poder aprobarla durante el primer semestre del año 2009.

En la última entrevista que concedió usted a ‘Público', en diciembre pasado y aún como presdenta de su empresa Genetrix, dijo que el principal problema de la ciencia española era la falta de carácter emprendedor. ¿Cómo va a solucionarlo, ahora, desde el ministerio?

«Está claro que las ayudas de I+D competerán a Ciencia e Innovación» 

Es necesario que haya más científicos que apuesten por el camino emprendedor, y para eso hay que facilitarles la tarea: tenemos que crear estructuras potentes que tengan que ver con la transferencia del conocimiento, y debemos también actuar sobre la figura del inversor tecnológico, que funciona muy bien en otros países. En todo caso, ayer [por el martes] hicimos públicos los datos de la Encuesta sobre Recursos Humanos en Ciencia y Tecnología 2006, elaborada por el INE, que muestran que para los doctores de este país hay casi pleno empleo, lo que supone una magnífica noticia. El dato que se ha resaltado es que sólo el 19,8% de ellos trabaja en la empresa privada, pero la evolución en los últimos tres años ha sido espectacular y, por fin, la empresa privada apuesta por colaborar con el sector público. El gasto en I+D empresarial ha crecido un 20% en el año 2006. Si conseguimos que esta colaboración público-privada continúe, lograremos que más investigadores den el salto a la iniciativa privada.

Otro dato curioso de esa encuesta es que sólo el 27% de los doctores se ha ido de España y, además, en su gran mayoría, lo hace para formarse, y después vuelve. ¿Es la ‘fuga de cerebros' un mito?
Es uno de los ejemplos del gran poder que tienen los medios al establecer ciertos clichés que luego las estadísticas terminan demostrando que no son ciertos. Yo creo que la movilización del talento es una necesidad para evolucionar. Es obligatorio que nuestros científicos salgan al extranjero para aprender y luego volver, o para no volver. Lo importante no es que vuelvan los españoles; lo importante es que la balanza entre la exportación y la importación de talento sea la adecuada.

Los científicos también reclaman más y mejores mecanismos de evaluación de la excelencia científica...

«No podremos llevar un presupuesto expansivo, pero lo mantendremos» 

Lo importante es incluir en las evaluaciones los parámetros adecuados que, desde luego, van más allá de las publicaciones científicas, porque los científicos deben ser capaces de registrar más patentes que sean aplicables y tener el compromiso de transferir adecuadamente ese conocimiento. El otro gran reto es la divulgación. Los investigadores deben tener incentivos para divulgar, porque eso incidirá en la percepción social de la ciencia. Es muy importante que todos nos demos cuenta de que vivimos más y mejor gracias a ella, así que los investigadores deben dejar de comunicar la ciencia para la ciencia para pasar a comunicar, también, a la sociedad. Queremos que la divulgación del conocimiento conste en los currículum de los investigadores.

Hay un debate en la sociedad, y también en el seno del Gobierno, sobre el futuro de la energía nuclear. ¿Cuál es su postura al respecto?
Yo creo que, en España, debemos apostar por lo que somos fuertes, y vigilar el resto de las opciones. Y donde somos muy fuertes es en energía renovables. Dicho esto, tenemos la enorme responsabilidad de informar a la sociedad, sin demagogia, de cuál es la realidad científico-técnica de la energía nuclear. Se está progresando en reactores de tercera y cuarta generación, aunque se trata de una apuesta a medio plazo, el mismo que las renovables. Por eso, es importante actuar con criterios científicos y tecnológicos. En todo caso, hay que decir que la energía nuclear tampoco es la panacea, tiene complicaciones, como el tratamiento de los residuos y el hecho de que el uranio se agota y es susceptible a una escalada de precios. Es verdad que la nuclear podría ser una solución a corto plazo, y yo creo que debería entrar en la reflexión, pero con todas estas precauciones, y teniendo claro que nuestra apuesta como país deben ser las renovables.

No me ha respondido. ¿Nucleares, sí o no? ¿Hay que abrir más centrales?
Sería una irresponsabilidad por mi parte pronunciarme sobre si hay que abrir o cerrar centrales nucleares, pero yo creo que hay que reflexionar al respecto. No debemos censurar la reflexión, porque no es sano para el sistema.

Las nuevas carreras del Espacio Europeo de Educación Superior empiezan a implantarse el próximo curso, pero los grupos ‘antibolonia' temen que todo este proceso conlleve una intromisión de la empresa en la universidad. El Proceso de Bolonia, ¿ es un reto o un problema?

«Bolonia es una obligación, pero también una enorme oportunidad» 

Antes de analizar si es un reto o un problema, lo que creo que es importante señalar, primero, es que es una obligación. Pero también es una grandísima oportunidad, y lo es en varios frentes. En primer lugar, porque obliga a la universidad a centrarse en una nueva manera de enseñar, mucho más orientada al alumno, que debe incorporar el hábito y la responsabilidad de aprender a lo largo de su vida. Además, hay que internacionalizar las universidades. La movilidad será mucho más fácil con el mismo sistema de créditos; tenemos que fomentar que nuestros alumnos y nuestros profesores se muevan, y que vengan otros. Así que hay que vivirlo como una gran oportunidad, no exenta de dificultades. Todos los cambios generan incertidumbre, y la incertidumbre genera desconfianza. Pero haremos un esfuerzo muy especial para transmitir estas oportunidades a los estudiantes y profesores, en colaboración con las universidades y las comunidades autónomas.

Usted habla de que alumnos y profesores deben moverse, y de una nueva forma de enseñar y aprender. ¿Está la universidad española preparada para ese cambio?
Esta es la mejor universidad de la historia de España. Con la base que tenemos, y las medidas adecuadas, lo lograremos.

Al principio de la entrevista, reflexionaba sobre sus primeros 100 días al frente del ministerio. ¿Qué espera de los próximos cuatro años?
Cuando pienso en los próximos cuatro años, veo la gran capacidad que tiene este país para transformarse a sí mismo. Y pienso en que estamos sembrando las bases para conseguirlo.