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Domingo, 20 de Julio de 2008

El rey Alberto II pide "inventar nuevas formas para vivir juntos" en el país

EFE ·20/07/2008 - 14:34h

EFE - Un grupo de periodistas hace guardia en el exterior del castillo real de Laeken, norte de Bruselas, Bélgica.

El rey Alberto II dijo hoy que los belgas deben "inventar nuevas formas para vivir juntos" y tratar de poner fin a la grave crisis política que afronta el país debido a las fuertes diferencias entre flamencos y francófonos.

En su discurso al país con motivo de la fiesta nacional que Bélgica celebra mañana, el monarca aseguró que "la unión y la tolerancia" dentro del respeto de las regiones federadas constituyen "la única vía posible" en una sociedad democrática.

El Rey comenzó su intervención recordando el próximo 15 aniversario de la muerte de su hermano, Balduino I, y continuó inmediatamente reconociendo que Bélgica atraviesa "serias dificultades políticas", aunque recalcó que "las dificultades y las crisis son también ocasiones para recuperarse".

"Debemos inventar nuevas formas para vivir juntos en nuestro país", señaló.

Alberto II rechazó el pasado jueves la dimisión que le había presentado el lunes el primer ministro, el democristiano flamenco Yves Leterme, y nombró a tres mediadores para establecer las bases de una recuperación del diálogo entre flamencos y francófonos.

Los flamencos buscan una nueva descentralización del estado, con más poder para las regiones, frente al recelo de los francófonos, mientras que en los últimos meses se han agudizado las disputas sobre la convivencia de ambas comunidades en la zona periférica de Bruselas.

El monarca belga hizo del recuerdo a su hermano mayor el hilo conductor de su discurso, y citó algunas palabras suyas acerca de la complejidad política del país, que se ha mantenido durante el paso del tiempo.

Balduino "era un defensor vigoroso" de la unidad y de la cohesión del país "dentro del respeto a su diversidad". Estaba convencido de que el carácter multicultural de nuestro país era una riqueza y una ventaja".

También señaló cómo, en su último discurso, en la fiesta nacional de julio de 1993, Balduino I preconizó "un espíritu de conciliación, de buena voluntad, de tolerancia y de civismo federal".

También recordó cómo su hermano, fallecido en España pocos días después de ese discurso, pidió "unir nuestras fuerzas para hacer frente juntos" a desafíos como "el empleo, la seguridad, la enseñanza o la construcción europea".

Alberto II pidió que los belgas mediten sobre esto último precisamente cuando la UE celebra este año el año del diálogo intercultural.