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Domingo, 20 de Julio de 2008

Cuando el rock se encontró con la moda

En el FIB se encuentran dos mundos que cada vez están más cerca. Juntamos a diseñadores con músicos y conocimos el estilo que calzan los ídolos sobre el escenario.

ALEX CARRASCO ·20/07/2008 - 10:22h

MATÍAS URIS - Pete Doherty junto a Natalia Ferbiú.

Róisín Murphy irrumpe en el Escenario Verde. No va sola, tras ella y su banda llega un burro cargado de ropa. "La moda es importante para mí, pero no es una obsesión, cuando me subo a un escenario procuro estar cómoda, sexy, pero con ropa que me deje moverme con libertad". Durante su concierto, Murphy se viste y desviste frente a decenas de miles de personas que vitorean cada uno de los looks que se enfunda, a cual más estrafalario e imaginativo.

No es una fashion victim, es mucho más, "es un icono de estilo con una personalidad arrolladora", sentencia Sofía Clarí, una de las promotoras de moda independiente más reconocidas, minutos antes de que empotremos a ambas contra el tráiler que trasporta los enseres de Mika. Nunca la moda y la música estuvieron tan próximas: acordes y estética, todo es uno. Para demostrar la solidez de este matrimonio decidimos juntar a modelos, diseñadores y organizadores de la Mustang Fashion Weekend (MFW), la pasarela que se organiza en paralelo a los conciertos del FIB, por donde ha desfilado la flor y nata del diseño independiente español.

Para dejarse llevar

"La música se ha convertido en un paraguas que cobija a multitud de disciplinas, no es necesario hacer un esfuerzo para apreciarla, como sucede con la pintura o la escultura, tan sólo hay que dejarse llevar", comenta Andrés Aberasturi Jr., coordinador de la pasarela.

"David Delfín saltó a la fama desde la MFW, La Casita de Wendy se convirtieron en superventas el día que Björk, antes de su concierto, se puso uno de sus vestidos. Y Carlos Díez, tras su comienzo en Cibeles, hizo doblete en esta pasarela", prosigue Aberasturi para aclarar la repercusión que puede dar este certamen a una joven promesa, mientras se relaja con todos los componentes de The Rumble Strips hacinados en una cabina.

El irreverente Carlos Díez también andaba por el backstage del FIB, esta vez no como diseñador, sino como DJ, porque como dice "tengo una aguja para pichar discos y otra para coser ropa, ¿cuál es la diferencia?".

Carlos y el modelo José Satorre se toparon descamisados con un superviviente del rock, David Johansen, líder de los New York Dolls.

"Mira, tío, yo paso de todo este rollo de la moda, me visto como me da la gana, no hay más". Por mucho que se empeñe en minimizar su nexo con la moda, el estilo que ha marcado desde sus conciertos, portadas de discos y apariciones públicas, ha influido en el guardarropa de cualquier roquero que se precie: jeans apretados, camiseta prieta, piel enfermiza, ni un gramo de grasa en el cuerpo y pelo enmarañado.

En el FIB cabe de todo, desde los dinosaurios de la música a las jóvenes promesas, como Pablo Díaz-Reixa, El Guincho, a quien pillamos in fraganti con las diseñadoras de Agua Negra en la piscina del FIB, "mi interés por la moda es nulo, en serio, si alguien se fija en cómo visto que sepa que me pongo lo primero que pillo".

Machotes y no coquetos

Parece que es una constante. Mientras ellas asumen sin complejos su gusto por la estética, ellos van de machotes y niegan cualquier coquetería. Alguien debería explicarles que hasta cuando no ponemos intención en nuestra forma de vestirnos, si cientos de miles de personas nos observan, les guste o no, se convierten en un referente de estilo.

Por suerte, por allí andaba la estilista Natalia Ferbiú junto a Pete Doherty ("a éste no quiero vestirle, sino desvestirle", aclaró la estilista), que por muy macarra y politoxicómano que sea, cuenta con la firma Dior Homme para realizarle el look de sus conciertos.

Ya de madrugada intentamos hablar con él, pero fue imposible. Y si bien la tónica general parecía situar a la casualidad como el combustible de la maquinaria estilística de los artistas, la cantante de Krakovia, grupo punk revelación del FIB, rompe todos los moldes forzando al límite su imagen personal.

Retro con tatuajes

"No me identifico mucho con la moda actual, prefiero la ropa vintage de los años 40 y 50 que me recuerde la época dorada de Hollywood". Su elección no es tan evidente como parece, la fuerza del estilo de Vinila Von Bismarck reside en la impactante combinación de su ropa retro y los enrevesados tatuajes de todo su cuerpo.

"Tengo 22 años, pero ya he recorrido mucho camino, estos tatuajes son la historia de mi vida". Y a partir de ahora, también de la nuestra, porque lo quieran o no, ellos son el espejo donde se mira la mayoría de la humanidad.