Archivo de Público
Sábado, 19 de Julio de 2008

Se equivocaron con mi declaración, ¿qué puedo hacer?

Un portavoz de la Agencia Tributaria deja claro que "el responsable es el contribuyente, que es el que firma la declaración"

ANA MUGUERZA ·19/07/2008 - 19:57h

Este mes los autónomos tienen que presentar las declaraciones trimestrales de IVA y de pagos fraccionados del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas correspondientes al segundo trimestre del año (el plazo acaba el día 21 de julio). También los empresarios que tributan a través del Impuesto de Sociedades rinden este mes cuentas con Hacienda (tienen de plazo hasta el 25 de julio para presentar la declaración).

Esta y otras citas con el fisco pueden convertirse en un dolor de cabeza y son muchos los que acuden en busca de ayuda a gestores o asesores fiscales.

Pero, ¿qué ocurre si estos profesionales en los que hemos delegado para que nos cumplimenten la declaración de la renta, el IVA o la de sociedades cometen algún error al elaborarla o la presentan fuera de plazo?, ¿quién será el responsable ante Hacienda?

“El responsable es el contribuyente, que es el que firma la declaración. Es a él al que Hacienda pedirá cuentas, aunque el error lo haya cometido el asesor”, afirma un portavoz de la Agencia Tributaria. Para el fisco no hay dudas: el contribuyente corre con las consecuencias y tendrá que afrontar la sanción o el recargo que se le imponga.

Luego, quedará en manos del particular la posible reclamación ante el asesor fiscal. “Si está demostrado el error y el perjuicio para el cliente, este puede reclamar y pedir responsabilidades. Muchas asesorías tienen contratado un seguro de responsabilidad civil que responde en estos casos. En la Asociación Nacional de Asesores Fiscales y Gestores Tributarios obligamos a nuestros miembros a suscribir un seguro de hasta 150.000 euros (25 millones de pesetas)”, asegura Ricardo Perpiñán, secretario de esta asociación.

Seguro

El problema es que no todos los asesores fiscales cuentan con un seguro de este tipo, que cubra posibles fallos en su asesoramiento, ya que no existe una norma legal que les obligue a contratarlo ni a hacer frente a sus errores.

“La asesoría fiscal es una profesión que no está regulada. Desde hace muchos años venimos reclamando que se subsane esta situación, lo que evitaría problemas como éstos”, añade Perpiñán. Si el autor del error niega su responsabilidad o no quiere resarcir económicamente a su cliente, el único camino que le queda a éste es recurrir a los tribunales.

La factura es la prueba

Según Ricardo Perpiñán, al particular que recurra a un asesor fiscal en busca de ayuda para elaborar la declaración, le bastará con la factura que reciba, en la que se deben desglosar los servicios prestados, para actuar en caso de una posible reclamación. En el caso de clientes habituales, aquellos que pagan todos los meses a una asesoría para que les lleve el papeleo, lo habitual es que en el contrato de prestación de servicios exista una cláusula en la que se menciona la responsabilidad del gestor en caso de negligencia y la existencia, en su caso, de un seguro que cubra este tipo de contingencias.

Desde la Unión de Consumidores de España (UCE) se recomienda a los particulares que exijan una hoja de encargo o un contrato previo donde se especifiquen los servicios que va a prestar la asesoría y donde se establezcan las responsabilidades de las partes para que así el cliente pueda quedar cubierto en caso de equivocaciones.

Consejos para contratar a un asesor 

Para Ricardo Perpiñan, secretario de la Asociación Nacional de Asesores Fiscales y Gestores Tributarios, a la hora de contratar a un asesor fiscal es importante comprobar si está colegiado o pertenece a alguna asociación y, por lo tanto, “sería conveniente que el cliente le solicitara su carné profesional”.

Además, antes de contratar los servicios de una asesoría, el particular debería asegurarse de que esta cuenta con un seguro de responsabilidad que cubra posibles fallos en su asesoramiento por lo que puede exigirle que le muestre la póliza. Y un tercer consejo, pero no menos importante: “Asegúrese de que el asesor que va a contratar tiene precios de mercado y no es excesivamente caro”.

La Asociación Nacional de Asesores Fiscales y Gestores Tributarios impone a sus miembros unas  normas de deontología profesional  y en caso de negligencia de un asociado puede sancionarle y reclamarle responsabilidades.