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Sábado, 19 de Julio de 2008

Educación que cura

Un atlas impulsado por el Ministerio de Sanidad enseñará a los escolares españoles los problemas globales en materia de salud

ANTONIO GONZÁLEZ ·19/07/2008 - 21:30h

El mundo está cada vez más interconectado y este fenómeno tiene mayor incidencia, también, en la salud global. El modelo caracterizado por una frontera imaginaria norte-sur, que divide un mundo rico que enferma y muere de patologías no transmisibles (como la obesidad) y otro que sigue siendo víctima de enfermedades infecciosas, está cambiando, aunque no necesariamente a mejor. 

Así, desde mediados del siglo pasado se está registrando una transición epidemiológica, de forma que las grandes enfermedades no contagiosas, como la obesidad, la diabetes, el cáncer o las patologías respiratorias crónicas, propias de los países ricos, están invadiendo también el mundo en vías de desarrollo, que sigue sin librarse de enfermedades infecciosas como la malaria o la tuberculosis. Al mismo tiempo, en virtud de los movimientos migratorios y el cambio climático, algunas de las enfermedades de los países del sur han vuelto a irrumpir, de momento de forma tímida, en el mundo rico, demostrando que la preservación de la salud debe tener un enfoque global.

Este es uno de los mensajes clave que se desprenden del Atlas Mundial de la Salud, una herramienta didáctica presentada esta semana en el Ministerio de Sanidad que aspira a que los escolares españoles se conciencien de la necesidad de comprender que la salud no debe ser sólo una preocupación local, sino que forma parte de un proceso global en un mundo interconectado.

Tras considerar que la salud se ha convertido en un "elemento de desigualdad" en el mundo, el secretario general del Ministerio de Sanidad, José Martínez Olmos, que participó en la presentación del atlas, lamentó que se mantenga este "desequilibrio" entre el norte y el sur, y consideró adecuado que los escolares tengan un "sentido de pertenencia a grupos sociales más amplios" que les permita tener una visión más global de los problemas de salud en el mundo.

En esta misma línea, el presidente de la editorial SM, Juan de Isasa, cree que este atlas, del que se distribuirán 3.000 ejemplares de forma gratuita a profesores de colegios de toda España gracias a la colaboración de la Fundación AstraZéneca, debe redundar en un mejor uso futuro de la sanidad. "Espero que sirva para que los niños de este país, que tiene una sanidad rica en medios, sepan usarla y no abusen de ella, y también que puedan aportar para que los que no tienen nada puedan tener un poco más".

Un mundo de desigualdades

El atlas, realizado por un equipo de la Fundación de Educación para la Salud (FUNDADEPS) dirigido por su presidenta, María Sáinz, pretende ofrecer una radiografía de las principales variables de la salud en el mundo a partir de estadísticas oficiales de organismos internacionales.

De esta forma, se puede comprobar cómo, pese a la enorme carga de mortalidad que suponen las patologías infecciosas, el 61% de las muertes que se registran en el mundo se deben a enfermedades no transmisibles. Lejos de limitar su prevalencia, las previsiones indican que las enfermedades no transmisibles serán en 2030 responsables del 69% de las muertes, mientras que el 21% se deberá a las dolencias infecciosas y el 10% a las lesiones, en gran parte causadas por los accidentes de tráfico.

Esta tendencia se debe, según señalan los autores del atlas, a la confluencia del envejecimiento de la población en todas las regiones del mundo con otros factores como los movimientos migratorios, sobre todo los de la población rural a los núcleos urbanos, y a los cambios que apuntan hacia una forma de vida caracterizada por el sedentarismo y el consumo de tabaco, alcohol y drogas. Ante este panorama, ya hay países, sobre todo en América Latina, que presentan un doble patrón: en las ciudades registran las enfermedades propias del mundo rico, mientras que en el campo sus habitantes siguen muriendo de enfermedades transmisibles que tendrían fácil prevención y tratamiento.

Otro de los principales aspectos de esta visión global de la salud es la influencia del medio ambiente. En este sentido, los autores destacan que factores medioambientales como la mala calidad del agua y el aire o el uso de energías contaminantes son responsables del 23% de todas las muertes prematuras en el mundo.

«Lo que importa es la prevención»

María Sáinz, presidenta de la Fundación de Educación para la Salud (FUNDADEPS)

Desde su puesto al frente de FUNDADEPS y como responsable de la Unidad de Promoción y Educación para la Salud del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, María Sáinz tiene claro que la educación es el arma más importante contra el avance de la enfermedad en todo el mundo. Además, cree que es necesario hacer un esfuerzo para que los niños sean conscientes del logro que supone el actual modelo de sanidad pública español.

¿Cuál es la principal conclusión de la fotografía global de la salud que supone este atlas?
Los europeos seguimos viéndonos como el ombligo del mundo, y no es así. Todo lo que hemos conseguido gracias al estado de bienestar lo podemos perder si no lo compartimos con el resto del mundo, y estaremos aislados desde un punto de vista de salud pública si no pensamos nada más que en nuestras enfermedades. La enfermedad, igual que la salud, hay que abordarla desde una óptica global, y ese es uno de los objetivos que hemos pretendido con el atlas.

¿Por qué debemos asumir esta perspectiva global?
Somos parte de este planeta y, en lo que se refiere a las enfermedades, o nos salvamos todos o nos condenamos todos. Ya no existen lazaretos [los antiguos hospitales de leprosos], y las bacterias y los virus se transmiten a través de los movimientos migratorios, es una tendencia planetaria. Nuestros niños tienen que empezar a tener una conciencia cosmopolita de la salud en el mundo.

¿Cómo se puede conseguir este objetivo?
Nuestra arma para conseguirlo es la educación para la salud, y que los gobiernos inviertan más en prevención, porque llega un momento en el que los sistemas sanitarios llegan al tope y no curan más.

Analizando los datos del atlas, parece que el mundo se divide en dos mitades con características bien diferenciadas en cuanto a la carga de enfermedad...
Y sin embargo vemos, por ejemplo, que la gran pandemia actual, que es la obesidad, es un problema también en países en vías de desarrollo en América Latina, ya que está relacionada con los hábitos alimenticios, pero también con la falta de movimiento físico. Así, vemos que hay países que están desarrollándose y tienen problemas de salud propios de países más ricos, como pueden ser también los accidentes de tráfico o el cáncer, lo que para un país económicamente débil es insoportable. También aquí debe haber más inversión en prevención y educación.

Entonces, la mayor carga de enfermedad en el mundo no se soluciona con medicamentos.
No únicamente. Los fármacos constituyen una riqueza más con la
que contamos para curar enfermedades, pero la salud de las poblaciones depende más del agua, del hábitat y de los estilos de vida, que tienen incidencia en las dos terceras partes de la salud. 

 

Las nuevas epidemias, primera causa de muerte en el mundo

61%
muertes por no transmisibles
Es el porcentaje de la mortalidad global atribuible a las enfermedades no transmisibles, como las dolencias cardiovasculares, la diabetes o el cáncer, que constituyen una de las principales amenazas para la salud.

80%
fallecimientos en países pobres
Aunque se cree que las enfermedades no transmisibles afectan más al mundo desarrollado, el 80% de las muertes por estas patologías se dan en los países de ingresos bajos y medios, donde se concentra la mayor parte de la población mundial.

70%
casos por hábitos de vida
En siete de cada diez casos, estas enfermedades se deben a factores prevenibles relacionados con hábitos de vida poco saludables, como la nutrición inadecuada, la falta de ejercicio o el tabaco, o a factores medioambientales, como la polución. En este tipo de patologías, el grado de desarrollo de cada país influye menos que en las enfermedades transmisibles.