Archivo de Público
Sábado, 19 de Julio de 2008

Los reyes del ladrillo

Los protagonistas del auge y caída del sector inmobiliario español.

SUSANA R. ARENES ·19/07/2008 - 00:10h

Fernando Martín, presidente de Martinsa Fadesa: La ambición por engullir al pez grande le llevó a suspender pagos.

El promotor Fernando Martín afronta la responsabilidad de haber decidido, junto con el resto de consejeros de Martinsa Fadesa, presentar un concurso de acreedores voluntario. Se trata de la mayor suspensión de pagos de toda la historia empresarial española, ya que la inmobiliaria acumula una deuda de 5.200 millones. Gran parte del endeudamiento se debe a que Martín quiso que el pez chico (su promotora Martinsa) se comiera al grande al comprar Fadesa al gallego Manuel Jove.

El 7 de julio, la banca dio un ultimátum  a Martin para que lograra un préstamo de 150 millones y aunque el promotor apeló al apoyo del Gobierno no  reunió las condiciones para obtener un crédito del  ICO. En ese punto, optó por la suspensión de pagos que dejará a la banca sin cobrar la deuda hasta que se nombre un administrador concursal, lo que supone un balón de oxígeno para la empresa , pero perjudicará a los empleados de la inmobiliaria.

Enrique Bañuelos, ex presidente y primer accionista de Astroc. El fundador de una pequeña empresa que explotó la burbuja inmobiliaria en bolsa

El primer astro caído de la crisis inmobiliaria, cuando aún no era tal, fue Enrique Bañuelos. Alabado por todos, el promotor valenciano sacó a bolsa su empresa y la colocó en lo más alto del cielo bursátil con una subida espectacular: se estrenó a 6,4 euros por acción y llegó a valer más de 70 euros. En abril del año pasado, la auditoría de la empresa reflejó la venta de unos edificios propiedad de Bañuelos a Astroc, lo que provocó una sobrevaloración de esos activos. Fue el principio del batacazo que dejó entrampados a accionistas como los Nozaleda (dueños de la inmobiliaria Nozar) o Amancio Ortega, con un 5%.

En cuestión de meses, Bañuelos pasó a un segundo plano, Astroc fue rebautizada como Afirma y tomó el mando el presidente de la constructora Rayet, el alcarreño Félix Abánades, con la intención de reflotarla. Y en eso están. En junio, ha logrado refinanciar la deuda, de 1.450 millones pero sufre, como el resto, el duro parón de ventas.

Luis Portillo, ex presidente y primer accionista de Colonial. El promotor sevillano que compró a crédito una empresa y tuvo que cederla a los bancos 

Hijo de un maestro albañil, el sevillano Luis Portillo, fue apodado el Rey Midas del ladrillo desde que compró, a través de Inmocaral, la inmobiliaria Colonial a La Caixa. Ahora, la caja vuelve a ser accionista forzoso en Colonial después de que los bancos y cajas acreedores la salvaran de la caída en abril pasado.

El problema de Colonial no han sido las dificultades de la empresa en el pago de los créditos sino de sus ex dueños, Portillo y los Nozaleda. Estos accionistas compraron a crédito los títulos de la sociedad y los respaldaron con las propias acciones. Cuando la empresa cayó en bolsa, ni Portillo ni Nozaleda pudieron pagar las garantías adicionales que les pedían las entidades financieras.

Ahora, éstas son las dueñas y tratan de enderezar el rumbo de Colonial. A favor de su continuidad sin baches está su negocio de edificios en alquiler, con filial francesa incluida, y su 15% en FCC, que se van a vender. En contra, su voluminosa deuda de 8.973 millones, la mayor del sector.

Rafael Santamaría, presidente de Reyal Urbis. Un veterano del sector que no acaba de digerir una compra similar a la de Fadesa 

Ha librado ya varias crisis inmobiliarias, pero ésta se presenta difícil para Rafael Santamaría. El presidente de Reyal Urbis afronta una operación similar a la que hizo Martinsa con la fusión de Fadesa. Santamaría, máximo accionista de Reyal, decidió comprar en 2006 las participaciones de Banesto y de la constructora ACS en Urbis para convertir a su promotora en una empresa cotizada y colocarla en la liga de las grandes. Pero la compra se le atraganta a Reyal Urbis.

Los beneficios de 2007 y del primer trimestre se han visto lastrados por el impacto de la integración de Urbis. A esto se une que la deuda se ha disparado hasta 6.045 millones. Aunque tiene activos por 10.500 millones para respaldar el pago de esta carga financiera, según los datos que la propia compañía ha suministrado a la Comisión Nacional del Mercado
de Valores (CNMV).

Reyal Urbis ya anunció hace meses un pequeño recorte de plantilla del 6%, unos 70 empleados, y sigue capeando la crisis.

Román Sanahuja, presidente de Metrovacesa. El empresario que batalló con Joaquín Rivero para segregar la inmobiliaria  

La guerra entre dos bandos de accionistas de Metrovacesa, ahora primera inmobiliaria española por activos, hizo verter ríos de tinta en los periódicos. La larga batalla entre Román Sanahuja, por un lado, y Joaquín Rivero junto a Bautista Soler, se saldó el año pasado con la separación de Metrovacesa en dos. Rivero y Soler se quedaron con los activos franceses de la inmobiliaria, englobados en la filial Gecina, y Sanahuja, con el negocio español.

Sanahuja ha tenido que hacer una oferta pública de adquisición de acciones, obligado por el proceso de segregación, y ahora controla el 80,6% de Metrovacesa. Su intención es buscar socios financieros que aporten dinero al capital al tiempo que el empresario catalán reduce su participación en la compañía. A un tiempo, Metrovacesa se ha planteado un ambicioso plan de desinversión de activos. Ayer anunció que ha vendido dos centros comerciales por 434 millones a la franco-holandesa Unibail-Rodamco. 

Luis del Rivero, presidente de Sacyr Vallehermoso. El constructor que utilizó la fusión inmobiliaria como trampolín 

La compra de Vallehermoso por parte de la constructora Sacyr, controlada entonces por José Manuel Loureda y Luis del Rivero hace cinco años  supuso un verdadero trampolín para la empresa. Ambos fusionaron la pequeña empresa de construcción con una inmobiliaria de gran tamaño y entraron, cada vez más, en operaciones de envergadura para diversificar la compañía: autopistas y servicios.

En octubre de 2006, el presidente de Sacyr, Luis del Rivero, deseoso de desembarcar en una empresa de energía, como habían hecho sus rivales Acciona y ACS, compró el 20% de Repsol y la constructora se convirtió en su primer accionista. Tras la  diversificación, Vallehermoso bajó su peso en el beneficio operativo del primer trimestre al entorno del 10%. Sin embargo, tiene una deuda de 3.324 millones de euros.

Ésta sólo es una sexta parte de los  20.200 millones que tiene todo el grupo, que en abril fracasó al intentar sacar a bolsa la filial de autopistas Itínere por falta de inversores extranjeros. 

Bruno Figueras, presidente de Habitat. El comprador de la inmobiliaria de Ferrovial que evitó in extremis la suspensión de pagos 

Las dificultades financieras que tuvo que afrontar durante meses Habitat, controlada por las familias Figueras y Suñol, tuvo un final feliz. Pero se salvó in extremis, a finales del año pasado, de suspender pagos.
También en este caso, la ambición de aumentar el tamaño de la compañía con una gran adquisición ha sido la causa de las desdichas financieras.

Figueras decidió comprar a la constructora Ferrovial hace dos años su filial inmobiliaria por 2.200 millones, un precio que en el sector se cuestionó como desorbitado. La digestión de la compra se le cortó a Habitat un año después, cuando una larga lista de bancos y cajas empezó a presionar a la inmobiliaria para que cumpliera con sus compromisos de pago.

Finalmente, las entidades financieras y Ferrovial rescataron a Habitat de una caída en barrena, una decisión en la que habría influido el apoyo de la Generalitat catalana para que no se hundiera la empresa. 

Luis Nozaleda, presidente de Nozar. Accionista de Colonial, Afirma y Aisa, tiene más de 2.000 millones de deuda con la banca 

Luis Nozaleda admite que no vio venir el parón inmobiliario. Este empresario, dueño de la inmobiliaria Nozar, ha sido uno de los más perjudicados por la crisis del sector. Por un lado, la familia Nozaleda ha pagado las inversiones en empresas del ladrillo como Colonial, que estuvo a punto de vender al fondo  soberano del emirato de Dubai junto con Luis Portillo, o Afirma, antes Astroc, en la que se ha replegado al máximo. También es accionista de Aisa, inmobiliaria catalana que afronta por segunda vez la petición de un acreedor ( la aseguradora Asefa) de suspender pagos. Por otro lado, la sequía de ventas de pisos ha afectado de lleno a Nozar, que a principios de año tenía entre 2.000 y 3.000 millones de deuda, según  Nozaleda. Para afrontar el pago de esta carga, Nozar, como otras rivales, intenta vender los activos que puede, desde edificios hasta negocios no estratégicos como la cadena de supermercados Galerías Primero.