Archivo de Público
Sábado, 19 de Julio de 2008

Una losa de 37.700 millones de euros

La deuda de las principales inmobiliarias supera lo que ganó la banca en 2007

S. R. ARENES/V. ZAFRA ·19/07/2008 - 00:08h

Los excesos del boom inmobiliario tienen un coste. Uno de ellos es la deuda de 37.685 millones de euros, más de seis billones de pesetas, que acumulan las principales empresas del sector. Para dar una idea de lo que significa, el montante supera el beneficio que lograron bancos y cajas el año pasado, que fue de 30.078 millones.

El principal problema es que bancos y cajas han financiado con holgura y pocas restricciones los más de cinco millones de pisos que se han iniciado en España desde el año 2000 y algunas inmobiliarias no han sido prudentes a la hora de endeudarse, apuntan expertos del sector constructor.

El resultado es que la deuda se ha disparado, pero no en la misma proporción que los activos (suelos, promociones, oficinas y centros comerciales) que tienen las inmobiliarias. Así, el valor de estos activos dobla la cantidad que deben las empresas a las entidades financieras. No obstante, existen dudas sobre las tasaciones de esos activos que han hecho las sociedades de valoración.

El presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, Julio Segura, ya advirtió hace un año, antes de que comenzara la crisis de liquidez financiera, contra las tasaciones infladas.

Tras el aviso, a comienzos de año y ya en plena crisis, las tasadoras ajustaron los números, aunque mínimamente. Fuentes del sector han apuntado que, con la difícil situación que ahora afrontan las inmobiliarias, es poco probable que las valoraciones caigan de manera radical porque eso acabaría por hundir a algunas de ellas.

Las más endeudadas, en proporción a sus activos (ratio loan to value, en la jerga del sector), son Colonial, con una deuda que supone el 73,7% de su suelo, promociones y edificios, y Habitat, con el 82% de los activos comprometidos. Estas dos empresas han sido salvadas de momento por los bancos acreedores.

Sin embargo, otras como Martinsa Fadesa, con una proporción de deuda sobre activos mucho más holgada, suspenderá pagos en cuanto lo autorice un juez. Esto significa que, en algunos casos, pesa más la falta de liquidez de una empresa en un momento determinado que su carga de deuda.

La suspensión de pagos que Martinsa Fadesa decidió el lunes provocará un efecto dominó con víctimas entre los empleos directos e indirectos que dependen de la compañía, en el resto de inmobiliarias que están atravesando un mal momento y afectará de lleno a las entidades financieras.

Estas últimas, obligadas por el Banco de España, hicieron cuantiosas provisiones en los años buenos para cuando llegaran las vacas flacas. Por eso, el desplome del ciclo les ha pillado con un importante colchón para hacer frente a los posibles impagos.

Lastre en las cuentas

Aun así, las suspensiones de pagos de algunas grandes inmobiliarias y muchas pequeñas supondrán un lastre en sus cuentas, ya que les obligará a dotar provisiones por el 25% de esa deuda. Y ese dinero se restará directamente de sus beneficios.

Si se produjera el improbable caso de que todas las grandes inmobiliarias quebraran, el coste inmediato en sus resultados sería de 9.420 millones de euros (menos de una tercera parte de los beneficios del año pasado). En el futuro podrían salvar un porcentaje de esa cuantía según fueran recuperando parte de los activos de esas compañías.

Más restricciones

Las cuentas del sector financiero también tendrán otro perjuicio por la vía de los dividendos y las cotizaciones bursátiles. Casi todas las entidades participan en una o varias promotoras, de las que ya no podrán obtener los jugosos beneficios de
los años anteriores.

El impacto de la crisis y de las nuevas suspensiones de pagos no será tan limitado en las inmobiliarias, que afrontan una dura travesía en el desierto. Uno de los efectos que temen las promotoras es que los bancos y las cajas extremen aún más sus restricciones. Con el grifo financiero cerrado a cal y canto y el parón en la venta de pisos, estas empresas tienen complicado afrontar nuevos pagos o inversiones, como seguir construyendo pisos que ahora tienen escasa salida.