Archivo de Público
Viernes, 18 de Julio de 2008

Mandela cumple 90 años

El ex presidente llama a los ricos de Suráfrica a que compartan con los “menos afortunados"

JOSÉ M. RODRÍGUEZ GUZMÁN ·18/07/2008 - 21:09h

THEMBE HADEBE/AP - Mandela ayer, rodeado de sus nietos, durante la celebración de su cumpleaños.

Los escaparates de las librerías de Johannesburgo lucen títulos nuevos y antiguos sobre la vida del primer presidente negro y democrático de Suráfrica, las tiendas de marcos venden su imagen junto a la de Mick Jagger y la reina de Inglaterra, y una tienda de camisas coloridas ha colocado en la puerta una foto de Nelson Mandela vistiendo una de esas camisas con la leyenda "Él también las lleva".

El ex presidente celebró ayer su nonagésimo cumpleaños con su familia en su aldea de Qunu, el pueblo de casitas de paja y barro en el corazón del país de los xhosas, su etnia, donde pasó sus primeros años de vida. Mandela recibió mensajes de felicitación de líderes e instituciones de todo el mundo. Entre ellas destaca la del último presidente blanco de Suráfrica, Frederick Willem De Klerk, con quien compartió el premio Nobel de la Paz de 1993. "Tiene la seguridad, la humildad y la gracia de un verdadero aristócrata natural", afirmó De Klerk, que dijo sentirse "honrado" de poder llamarlo su amigo.

Por su parte, Mandela, que hoy se reunirá con más de 500 amigos en una fiesta privada en la aldea, agradeció en un mensaje las muestras de cariño y pidió a "aquellas personas ricas de Suráfrica que compartan sus riquezas con los que no son tan afortunados". "La pobreza -añadió- se ha apoderado de nuestro pueblo".

En las últimas semanas ha realizado numerosas apariciones, tal vez las últimas, ya que ha anunciado su intención de alejarse definitivamente de la vida pública. Se han celebrado conciertos benéficos, editado sellos, acuñado nuevas monedas y organizado infinidad de actos para celebrar los 90 años de vida de uno de los políticos más afables y queridos de la historia reciente. Hay una campaña en todo el mundo para felicitarle el cumpleaños por sms.

Su rostro y su nombre circulan por los medios de comunicación, especialmente surafricanos y anglosajones. Y no siempre para homenajear su figura. A menudo, la excusa es comercial, disimulada con mayor o menor elegancia.

Su autobiografía, éxito editorial

Vodacom, el principal operador de telefonía sudafricano, vendía hasta hace poco tarjetas sim con su rostro y con el número 46664, el que llevó como preso durante 27 años.

 "Es una figura pública cuyo derecho a la privacidad es reducido. Si un académico quiere escribir un libro o un pintor quiere retratarlo, nadie se puede oponer", comenta Verne Harris, director del Centro por la Memoria, rama de la Fundación Nelson Mandela.

El mundo editorial no escapa al furor en torno a Mandela. "Hemos colocado la autobiografía de Mandela en el escaparate, así como los nuevos títulos que han aparecido. Desde luego que se están vendiendo mejor", asegura Daniel van der Merwe, gerente de una tienda de la mayor cadena de librerías del país.

Largo camino hacia la libertad, la autobiografía de Mandela, es uno de los grandes éxitos editoriales de todos los tiempos en Suráfrica. Entre las novedades que han aparecido este mes se encuentra un libro de tebeos sobre su vida y una biografía culinaria: Hambre por la libertad, la historia de la comida en la vida de Mandela. A finales de año se publicará una recopilación de los mensajes de sms que se reciban estos días.

Pasar el testigo

Pero mientras su imagen se multiplica por tiendas y libros, sus apariciones públicas son cada vez más reducidas. Este año, la fundación recibió 4.000 cartas pidiendo su participación en distintos proyectos, de las cuales el 99,9% se rechazó.

Mandela, "que está haciendo un esfuerzo especial en estas fechas -explican desde la Fundación- quiere pasar el testigo a las nuevas generaciones". Ya no le apetece saludar a gente que no conoce de nada, por eso en este cumpleaños, Mandela ha tenido más cenas íntimas de lo habitual, para estar con sus allegados. Madiba, su título tribal, que usa la mayoría de surafricanos para referirse a él, se despide sutilmente. Su figura crece cada día.