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Sábado, 19 de Julio de 2008

Las alianzas decidirán quién gobierna la nueva IU

Los censos depurados prueban que ninguna familia tiene el control del 50%

JUANMA ROMERO ·19/07/2008 - 07:30h

PÚBLICO - Pincha para ampliar.

El 29 de junio, la Conferencia Política del PCE se cerró con una idea medular: los comunistas debían ser capaces de ganar “solos” la IX Asamblea Federal de Izquierda Unida, prevista para el 15 y 16 de noviembre. Sin más apoyos, sin más amigos, repitieron el histórico Julio Anguita y Paco Frutos, actual líder del partido. Pero la frialdad de los números rompe esas previsiones. Ninguna familia dispone hoy por hoy en IU de un mínimo del 50-51% para dirigir la federación en solitario. Un porcentaje, en todo caso, que nadie quiere, ya que reproduciría el esquema de gobierno-oposición al que abocó la VIII Asamblea, de 2004, en la que Gaspar Llamazares venció con un 49,52%.

Esas cifras frías son los censos, la lista de militantes por primera vez depurada y por primera vez bajo la supervisión de la dirección federal. Las tablas, a las que ha tenido acceso Público, arrojan un total de 51.692 afiliados, casi 6.000 menos (10%) que los declarados en las primarias de noviembre de 2007. Son datos aún provisionales, que tenía previsto cerrar hoy la Presidencia Ejecutiva Federal (PEF) de IU, pero todo apunta a que se habilitará una semana más para corregir errores y dar por concluida una guerra de calado antes de la asamblea. 

Alerta contra las cuentas

Nadie en IU duda de que las cifras se traducen. Y a nadie pasa desapercibido el bajón de la federación más grande, Andalucía, el granero del PCE que mengua hasta los 17.200 militantes (un 25% menos). Su peso en el conjunto de IU se encoge al 33%. “Estamos satisfechos. Seguimos siendo los primeros”, asegura Diego Valderas, coordinador andaluz. “No jugaremos a las casitas, a hacer números. Quien lo haga, errará”. Un portavoz del PCE, preguntado por la pérdida de influencia del partido, esgrime otro dato: “Los números serían preocupantes si se confirma el aumento ficticio de afiliados en las federaciones gasparistas”. Se refiere a Castilla y León, cuyo crecimiento del 106% ha de ratificarse, y a Melilla, donde deberá llegarse a un acuerdo, ya que parte de sus 2.383 militantes proceden de Coalición por Melilla, con la que IU se federó en junio.

Aunque es pronto para dibujar un escenario certero de la correlación de fuerzas en la asamblea, PCE y gasparistas se quedan con un 40-45% y un 35-40% cada uno. Así las cosas, serán decisivos los votos de la minoría andaluza y, sobre todo, del 20-25% de la tercera vía. Ayer, los dirigentes de este centro de IU recalcaron que no pactarán con unos para hacer bloque contra los otros, informa Iñigo Aduriz. “La tragedia en IU es no entender la distancia entre los problemas internos y los sociales”, alertó el edil en el Ayuntamiento de Madrid Ángel Pérez.

“Todo está abierto”, completa a Público su compañero Adolfo Barrena, coordinador en Aragón. “Las cuentas son interesadas. Lo importante es enterrar el tiempo de mayorías ajustadas”. Postura que coinciden en sostener algunos gasparistas y peceros.

Reuniones a varias bandas

Los pactos se hacen ineludibles. En los últimos 10 días, de hecho, se han sucedido sendos contactos de PCE y gasparistas con la tercera vía. La propia regidora de Córdoba, Rosa Aguilar, y su tercer teniente de alcalde, Andrés Ocaña, se han reunido también, y por separado, con la llamada Nacional II para estar “informados de los avances” que se produzcan, según relatan ambas partes.

“Lo de ganar solos son cosas que se dicen, nada más”, matiza Valderas. “Los censos no inflados harán ver al PCE que su plan de extender su disciplina militar en IU se acaba, no podrá”, alega un llamazarista. Un líder de la tercera vía concluye: “Es el realismo de los números. Cuando vean que no llegan, se sentarán a negociar sin pensar ya en la venganza”.

 

EL SIGUIENTE CAPÍTULO
La lucha por el reparto de los 800 delegados

1. Sistema casi mayoritario // Cerrados los censos (y ratificado que cada afiliado paga por banco), siguiente batalla: reparto de delegados. Serán 800 (40 natos), y se eligen así: 50% en función de los militantes en cada federación; el 30% según el porcentaje de voto el 9-M y otro 20% por el número de sufragios en las generales. Las asambleas de base designan al 50% del total de compromisarios de cada federación (allí, por su pequeñez, funcionará como un sistema mayoritario), y las asambleas regionales, el otro 50%.

2. Negras, blancas y mixtas // Las federaciones tienen colores. Unas tienen mayoría clara gasparista (Asturias, Navarra, Euskadi, Castilla y León) y otras caen del lado del PCE (Andalucía, Valencia, Cantabria, La Rioja, Galicia). Madrid, Aragón y Catalunya se alinean con la tercera vía. En otras como Castilla-La Mancha el poder está más repartido entre las tres grandes sensibilidades.

3. Discusión compleja // Las asambleas locales tienen que debatir los tres documentos políticos. Los delegados deberán adherirse a cada uno de ellos y presentar mociones si lo desean. El federal podrá “sintetizar” todas las propuestas que lleguen antes del 5 de noviembre.