Lunes, 5 de Noviembre de 2007

El régimen de Musharraf arresta a unos 500 opositores tras imponer el estado de excepción

EFE ·05/11/2007 - 07:28h

EFE - Varios agentes de policía paquistaníes vigilan una de las calles de Hyderabad (Pakistán) hoy.

Cerca de 500 activistas de la oposición fueron hoy arrestados por el régimen de Pervez Musharraf en la primera jornada del estado de excepción declarado anoche en Pakistán, una medida que, según el primer ministro, Shaukat Aziz, estará en vigor "el tiempo necesario".

Las fuerzas de seguridad emprendieron una ola de arrestos masivos que afectó a líderes de la oposición, activistas y otras figuras políticas en las principales ciudades del país, en virtud de las medidas extraordinarias decretadas por Musharraf.

"Ha habido entre 400 y 500 arrestos preventivos en el país", confirmo Aziz en una conferencia de prensa, en la que señaló que el Ejecutivo está comprometido con "una forma de Gobierno parlamentario".

Entre los detenidos están el presidente en funciones de la Liga Musulmana del exiliado ex primer ministro Nawaz Sharif, Javed Hashmi; el presidente de la Asociación de Magistrados del Supremo, y la activista pro derechos humanos Asma Jahangir, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de Pakistán, según la página web del canal Geo TV.

También se puso bajo arresto domiciliario al ex jugador de crícket Imran Khan, que actualmente dirige la formación opositora Teehrik-e-Insaf, aunque fuentes próximas a su partido indicaron que éste ha logrado eludir la vigilancia policial y abandonar su vivienda.

En la lista de detenidos está además el que fuera jefe de los todopoderosos servicios secretos paquistaníes (ISI) durante el primer gobierno de Benazir Bhutto (1988-1990), Hamid Gul, conocido por algunas polémicas declaraciones extremistas y por sus duras críticas a la política de EEEUU.

Según Geo TV, Gul fue arrestado hoy durante un acto público en el que denunció que el actual estado no es de excepción, como afirma el presidente paquistaní, Pervez Musharraf, sino de "ley marcial", antes de ser introducido por la fuerza en una furgoneta policial.

El primer ministro paquistaní indicó que el estado de excepción fue impuesto por los "muchos desafíos" que debe afrontar Pakistán.

También dijo que, bajo el orden actual, el Parlamento puede retrasar las elecciones generales "hasta un año", aunque matizó que el Gobierno todavía no ha tomado una decisión.

"Todavía estamos deliberando. En el estado de excepción el Parlamento podría darse a sí mismo hasta un año", dijo Aziz, en referencia a una cláusula legal que permite ampliar la legislatura por un máximo de doce meses en situaciones excepcionales.

La actual legislatura termina en teoría el próximo 15 de noviembre, y en un principio estaba previsto que las elecciones generales se celebraran a principios del próximo año.

Desde la declaración del estado de excepción la emisión de los canales privados de noticias de Pakistán está interrumpida, lo que ha convertido las páginas web de televisiones y periódicos en la única fuente de información independiente para muchos sobre la situación en el país.

Además, se ha establecido un código de conducta que prohíbe la publicación de informaciones que "difamen, pongan en ridículo o afecten a la reputación" del jefe del Estado, de los miembros de las Fuerzas Armadas o las instituciones.

Pese a estas medidas, las principales ciudades de Pakistán presentaban hoy un aspecto de relativa normalidad, con los comercios abiertos y los transportes funcionando.

En Islamabad, sin embargo, se podía ver una fuerte presencia policial en varios puntos clave de la ciudad, como los alrededores del Parlamento y de la sede del Tribunal Supremo, cuyo acceso fue bloqueado anoche.

El estado de excepción fue hoy duramente criticado por los medios impresos, que calificaron la medida de "draconiana" y de un "segundo golpe" de Musharraf (tras el que dio en 1999 para alcanzar el poder), así como por los distintos partidos de la oposición.

La ex primera ministra Benazir Bhutto, que ayer regresó apresuradamente a Karachi (sur) desde Dubai tras conocer el estado de excepción, también criticó ante los periodistas la decisión de Musharraf y la consideró en la práctica una "mini ley marcial".