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Miércoles, 16 de Julio de 2008

Spanair lanza el mayor ERE desde que se desató la crisis

La compañía aérea quiere despedir a 1.100 empleados, el 28% de su plantilla

PÚBLICO ·16/07/2008 - 22:58h

Se veía venir. Tras un año intentando vender Spanair sin lograrlo, el propietario de la aerolínea, la escandinava SAS, anunció ayer que recortará su plantilla en 1.100 trabajadores, el 28% del total. La empresa reduce el número de afectados a 900, que son los "empleos a tiempo completo". El recorte incluye la eliminación de nueve rutas no rentables. En varias de ellas, Iberia se queda como único operador.

En la nota remitida a la plantilla, el director general de Spanair, Marcus Hedblom, atribuye la decisión a la "grave crisis" del sector aéreo, fruto del precio del combustible (se ha duplicado en un año) y a "la desaceleración de la economía española, la subida de los tipos de interés y la inflación". La crisis, dice, durará hasta 2010.

"Modelo a seguir"

SAS tomó el control de la aerolínea en 2003. En 2005, la veía como "modelo a seguir" y "referencia". Un año después impulsó una fuerte expansión en España y Europa. El brutal encarecimiento del crudo y la competencia del bajo coste acabaron con ese optimismo. Hasta marzo, la empresa perdió 41 millones de euros, prácticamente lo mismo que en el mismo periodo de 2007.

El presidente del Comité de Empresa de Spanair, Jordi Mauri, anunció ayer que en la negociación del Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que comenzará el 22 de julio, pedirá que los despidos se traduzcan en bajas incentivadas, jubilaciones y reducciones de jornada, para hacerlos "menos traumáticos".

El representante del Sindicato Español de Pilotos de Líneas Aéreas (Sepla) en Spanair, Javier Navas, pidió un cambio de dirección en la aerolínea y solicitó a "los gestores actuales que se vayan", dado que han demostrado
que "no valen".

La directora general de Transporte Aéreo y Marítimo del Govern balear, Joana Amengual, dijo que, si el plan de viabilidad no funciona, SAS "no podrá mantener mucho más tiempo la compañía con las pérdidas que acumula". De los despidos previstos, unos 250 afectarán a Baleares, donde está la sede de Spanair.

De llevarse a cabo, éste será el mayor ERE en lo que va de año en España y engordará la cifra de trabajadores afectados por regulaciones de empleo. Hasta mayo (último dato disponible), fueron 19.752, un 35% menos, según el Ministerio de Trabajo. En junio, la huelga de los transportistas acortará, previsiblemente, la brecha con la cifra de 2007, que se produce pese a la crisis económica. No obstante, los despidos en la construcción se quintuplicaron hasta mayo.

El ERE de Spanair, que llega un día después del anunciado por la inmobiliaria Martinsa (en suspensión de pagos) no es, ni de lejos, el mayor de la historia de España. Sí lo fue el presentado por Telefónica en 2003, previsto para 15.000 personas (al final, afectó a menos de 14.000). Le siguen los de Seat en 1992 (11.000 personas); Renault en 1989 (6.000 empleados) y Ford en 2001 (3.600 trabajadores).

El temido Plan B de SAS tras una venta fracasada

El pasado 20 de junio, el grupo escandinavo SAS anunció lo que se daba por hecho hace semanas, sobre todo tras la retirada de la oferta de Iberia veinte días antes: Spanair seguiría en manos nórdicas, ya que el precio ofrecido no reflejaba “el valor intrínseco” de una compañía con “una posición muy competitiva” en el mercado español, según dijo entonces el presidente de SAS, Mats Jansson.

Aunque Iberia nunca dio una cifra, en el mercado se cree que ofrecía unos 450 millones de euros. Antes que la primera aerolínea española, otros amagaron con comprar Spanair. Entre ellos, su ex accionista Gonzalo Pascual, propietario de Marsans; el fondo portugués Longstock (aliado con la española Gadair) y un grupo de empresarios catalanes, que finalmente no presentaron oferta.

Cuando tomó el control total de Spanair, en 2003, SAS pagó a Gonzalo Pascual y Gerardo Díaz Ferrán (socio de Pascual en Marsans y actual presidente de CEOE) 73,5 millones por un 21%. Sin contar la prima de control, ese desembolso suponía valorar la empresa en unos 340 millones.