Domingo, 4 de Noviembre de 2007

Tomiño apoya al cura que se registró como pareja de hecho

Los feligreses elogian la "buena fe" del sacerdote por ayudar a su asistenta.

PÚBLICO.ES ·04/11/2007 - 20:39h

Parroquia de Tomiño / FRECAT

Cuando Dilma explicó a Ernesto que, después de tantos años, debía abandonar España porque su permiso de residencia había caducado, Ernesto no se lo pensó dos veces: se registrarían como pareja de hecho y así se solucionaría todo. Al fin y al cabo, llevaban diez años juntos. Ocurrió a finales de septiembre en Tomiño, un municipio de Pontevedra. Pero pocos días después, la pareja anuló la inscripción. Lo cierto es que la situación era algo extraña.

Dilma, de 56 años, es brasileña y trabaja como asistenta. El problema es que Ernesto, de 73, no puede contraer matrimonio, ni entablar una relación sentimental porque sus votos se lo impiden: es sacerdote y ejerce su labor pastoral desde hace más de cuatro décadas.

Ernesto Pazos, el protagonista de esta historia, niega que exista una relación sentimental con su asistenta. El motivo por el que decidió registrarse como pareja de hecho fue, según el párroco, para evitar la expulsión de la mujer de España. "Lo único que me ha movido ha sido un sentido de humanidad y caridad", indicó.

Y sus vecinos elogian la "buena fe" del cura, al que definen como "un hombre estupendo" que "nunca se metió con nadie". "Quiso hacerle a ella un favor con el papeleo", coinciden los feligreses.

Lo cierto es que para regularizar la situación legal de Dilma, había pocas alternativas. Una era pasar por el registro de parejas de hecho. La otra, ofrecer a la mujer un contrato de trabajo, algo imposible ya que el salario del clérigo era más que modesto.

Pero el sacerdote no quería quedarse solo. Los habitantes de Tomiño convienen en que esta mujer sacó a Ernesto del "abandono total" en el que estaba inmerso desde que murieron sus padres. De aquello hace ya diez años.

Rechazo del Obispado

Tras registrarse como pareja en el Ayuntamiento de Tomiño, el Obispado de Tui-Vigo rechazó la medida y al capellán no le quedó más opción que romper el contrato.

La jerarquía eclesiástica le recomendó no dar publicidad al tema. Ernesto Pazos dejó claro que él, en ningún momento, pretendió que se formara un "escándalo". Un alarmismo que tampoco acaban de entender sus vecinos, quienes insisten en que desde que Delia ayuda al sacerdote, "está más cuidado y tiene la casa más atendida". Al fin y al cabo, dicen, fue ella la que le ayudó a salir adelante y superar su estado de depresión.

"Él en un principio tuvo un poco de ignorancia en el tema pero no fue con maldad. Ahora estará arrepentido porque se dio cuenta de que no debía hacerlo", resumió un vecino.