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Martes, 15 de Julio de 2008

Bolaño a lo bestia

Cinco años después de su desaparición, varios autores rinden tributo al escritor

PAUL VIEJO ·15/07/2008 - 08:00h

EFE - El escritor no dejaba indiferente a nadie: hería a unos, hacía sonreir a otros.

Todo el mundo sigue hablando de Roberto Bolaño. En lo que respecta al escritor chileno se impone el interés y la necesidad de cualquier información inédita cinco años después de su muerte. Los más jóvenes siguen hablando de él como su mayor influencia. Los estudiosos tienen aún un campo abierto a la investigación de una obra que se sabe trascendente e importante. Incluso sus detractores, que los tiene, lanzan todavía algún que otro ataque a sus libros o a su figura.

Esta siempre fue mucho más polémica, rasgo al que el propio escritor contribuyó con sus opiniones contundentes, que herían a unos y despertaban una sonrisa entre otros. Yo no sé qué pensaría Roberto de la forma y de los contornos que está adoptando su posteridad, afirma el escritor Roberto Fresán, pero me parece que el grueso o la mayoría de la gente que admira a Bolaño, lo admira por lo que escribió.

Un maremoto

La publicación póstuma de la novela 2666 y unos años después de su poesía reunida en La Universidad desconocida, hacía evidente que la importancia de Bolaño estaba por crecer todavía más.

Este ha sido el año de su coronación en los Estados Unidos como uno de los fenómenos más importantes. El New York Times y el Washington Post, entre otros, no han dudado en situar The Savage Detectives como uno de los libros claves del año y a su autor como un nuevo beatnik latinoamericano digno de descubrir.

Así, poco a poco se van traduciendo sus novelas; incluso la editorial New Directions ha preparado una antología con sus cuentos más autobiográficos, Last Evenings on Earth. Es previsible que el acelerado proceso de canonización del que Bolaño ha sido objeto produzca una fuerte resaca, dice el crítico Ignacio Echevarría, que fue amigo y también albacea literario del chileno. La obra de Bolaño sabrá resistir, sin duda, como resiste ahora el confuso y poderoso oleaje de su propio mito.

También en España sigue activo el maremoto Bolaño como demuestra una última publicación, de más de 500 páginas, que lleva por título Bolaño salvaje (Candaya).

Desde todos los ángulos

Preparada por los escritores y críticos Edmundo Paz Soldán y Gustavo Faverón, el tomo trata de ser un auténtico prisma desde el que observar al autor en su esplendor. Bolaño Salvaje ha reunido un amplio número de textos que hablaban del autor y que permanecían dispersos en revistas o similares y un buen puñado de trabajos rigurosamente inéditos que cubren las diferentes facetas que hay de interés en el autor de Nocturno de Chile. Textos académicos, como los de Chris Andrews (uno de sus traductores al inglés) o de Cecilia Mazoni (la más temprana de las estudiosas de su obra), demuestran el interés universitario por lo bolañesco.

Personal

Pero para que sea accesible al público interesado, se mezcla con testimonios más personales, como las lecturas primeras de Fernando Iwasaki y su entusiasmo con Llamadas telefónicas y Monsieur Pain, o el de Jorge Volpi sobre la influencia de Bolaño en las generaciones siguientes. Y, por supuesto, las palabras de sus cómplices más cercanos: Fresán, Juan Villoro o Enrique Vila-Matas. Nunca están de más los acercamientos a un escritor, por insistentes que sean, asegura Echevarría. Tanto menos si es de la talla de Bolaño.

A esta importante edición para bolañistas acérrimos le acompaña un buen regalo. El director Erik Haasnoot ha preparado un documental titulado Bolaño cercano que se incluye en formato dvd. En él, las declaraciones de Carolina López, viuda del escritor, y las intervenciones de sus hijos, se suman a las de los citados Fresán, Vila-Matas, Villoro o A. G. Porta, para acercar al público un poco más a la intimidad del autor. Su biblioteca y algunos de los papeles que el autor chileno dejó inéditos se mezclan con poemas recitados y detalles de su vida. Como afirma Paz Soldán en su introducción a este trabajo: El escritor ya no está, quedan su obra y su leyenda. Queda la literatura y el apocalipsis. Es decir, 50 minutos y 500 páginas de Bolaño sin Bolaño.