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Lunes, 14 de Julio de 2008

Botín saca partido a la crisis comprando otro banco inglés

Desembolsará 2.820 millones por Alliance & Leicester y lo fusionará con Abbey 

VIRGINIA ZAFRA ·14/07/2008 - 22:28h

 

Banco Santander compró Abbey en 2004. Esta entidad estaba casi exclusivamente centrada en el negocio de las hipotecas, pero la intención final de Emilio Botín era tener un banco universal en Reino Unido. La crisis, que está pegando muy fuerte en el sistema financiero británico, se lo ha puesto en bandeja, porque ha dejado a precios casi irrisorios a muchas entidades. Una de ellas es Alliance & Leicester, la nueva adquisición del banco cántabro. Pagará por ella un total de 2.821 millones de euros (prácticamente su valor en libros) y la fusionará con Abbey.

Así adelantará tres años el plan de crecimiento que tenía previsto en el mercado británico y aumentará su presencia principalmente en el negocio de pequeñas y medianas empresas, un segmento que siempre ha gustado a Santander. Se convertirá en el quinto mayor banco de Reino Unido, con una cuota de mercado del 8,1% en depósitos, del 8,2% en créditos al consumo y del 12,9% en hipotecas. Sumará cerca de 1.000 sucursales y más de 23.300 empleados, aunque esta cifra probablemente se rebajará en los próximos años porque "estas operaciones siempre conllevan ajustes de empleo", según el director financiero de Santander, José Antonio Alvarez.

En la entidad están muy satisfechos con la adquisición, pero reconocen sus riesgos, dado que Alliance & Leicester ha tenido que paralizar su crecimiento porque no es capaz de conseguir liquidez y además ha tenido que afrontar pérdidas a raíz de la crisis subprime. Y para colmo, en el mercado inmobiliario británico se están produciendo importantes caídas de precios. Aun así, Santander confía en que su nueva filial le entregue unos beneficios de 386 millones de euros el próximo año. Cuando Santander llegó a Reino Unido en 2004, tuvo serias reticencias de las autoridades, que no querían intrusos extranjeros. Frente a esa postura, ayer el primer ministro del país, Gordon Brown, dio la bienvenida al banco español. No en vano, su sistema financiero ha tenido que afrontar problemas tan serios como la nacionalización de Northern Rock y el Estado ha tenido que presentar un plan especial de liquidez para las entidades de 62.500 millones. Ahora, la ayuda exterior viene bien.

A la segunda fue la vencida 

El banco español lleva tiempo con interés en crecer en Reino Unido. En los últimos meses de 2007 empezó a buscar oportunidades. En diciembre, ya entabló conversaciones con Alliance & Leicester. Estudió a fondo sus cuentas e hizo una oferta. Tras unos días de duras negociaciones, el Consejo de Administración de la entidad británica rechazó su oferta porque no le pareció suficiente. La semana pasada, después de que en estos siete meses las cosas se hayan complicado mucho para A&L, se iniciaron de nuevo los contactos. Un grupo de representantes de Banco Santander, encabezado por el director financiero, José Antonio Álvarez, negoció durante toda la semana y consiguió que el Consejo aceptara su oferta durante el fin de semana.

Santander paga 1.000 millones menos

La crisis financiera y los malos ciclos económicos como el actual “representan excelentes oportunidades para los bancos más sólidos”. Así lo afirmó Emilio Botín en la Junta de Accionistas y así lo ha demostrado con la compra de Alliance & Leicester, un banco que intentó comprar en diciembre por un precio muy superior al actual. Entonces costaba (sin contar la prima que hubiera tenido que pagar) 3.750 millones de euros, mientras que ahora Santander desembolsará sólo 2.821 millones, incluida la prima y los costes de reforzar el balance. Además, la crisis ha permitido al banco español alzarse a la sexta posición del mundo por valoración en bolsa  y en 2008 puede convertirse en el primer banco privado del mundo por beneficios. Por contra, su participada estadounidense Sovereign ha perdido el 66% de su valor desde que se inició la crisis. Ayer se dejó un 15%.