Archivo de Público
Lunes, 14 de Julio de 2008

Operación Seminario

Tres curas protagonizan en Francia un ‘reality’ para mejorar la imagen de la Iglesia

GUILLAUME FOURMONT ·14/07/2008 - 14:14h

Francia es la hija mayor de la Iglesia, siguen diciendo en los pasillos del Vaticano, mientras la República nunca renunciará al sagrado laicismo, a la separación total entre el Estado y la religión. Menos del 5% de los casi 65 millones de franceses acuden a misa cada domingo y la Iglesia no recibe ni un céntimo de la Administración. A la diócesis de Besançon, ciudad del este de Francia, se le ocurrió una idea rara para reconciliar a la gente con la Iglesia y –¿quién sabe?– reclutar a nuevos sacerdotes: una Operación Triunfo, versión curas. ¡Éxito! El programa Prêtres Adademy (Academia de sacerdotes) recibió más de 275.000 visitas desde su lanzamiento en Internet, el pasado 20 de junio.

“Todo el mundo tiene prejuicios sobre la vida de un sacerdote. El programa va a romperlos”. Así explica la misión del proyecto Romain Marengo, jefe de prensa de la diócesis. Y para ello, se sigue la vida religiosa y personal de Franck Ruffiot –el novato que aún no ha sido ordenado–, Christophe Bazin –el cura dinámico de la ciudad– y Michel
Jeanpierre, sacerdote de pueblos con más experiencia.


Un logo con la cruz en la mano


Las similitudes con Star Academy, la versión francesa de OT, son varias. Algunas pueden incluso hacer reír. Es el mismo logotipo de una silueta bailando, aunque se sustituyó el micrófono que alza por la cruz. O asustar a otros: con luces rojas y amarillas, parece que el programa anuncia la llegada del próximo exorcista para liberarnos del mal.

Franck, Michel y Cristophe muestran lo cotidiano de su vida. Mientras Franck reza, Christophe ya está en la entrada de los institutos para animar a los jóvenes. Michel prepara la comida para él y unos vecinos: “Un sacerdote también es un hombre con momentos de ocio”, recuerda.

El confesionario no está en la iglesia, sino en un plató de televisión. Sentados en un cómodo sillón, como en Operación Triunfo, hablan de su fe: “Era estudiante en matemáticas hasta que quise ser un hombre de justicia”, explica Christophe. También de su vida sentimental –o de la ausencia de ella–: “Regalé mi vida a Dios. El celibato es una lucha porque somos hombres. En cada camino de amor, hay fidelidad”, dice Michel.

Para los tres sacerdotes, no es la hora del Juicio Final. A la diferencia de Operación Triunfo, nadie canta –salvo los coros de las iglesias–, no hay pruebas ni votaciones eliminatorias. Nadie les va a echar de la Iglesia, claro que no. Nada de pecados ni de perversiones ocultas. Prêtres Academy es una operación de marketing de una diócesis, que reconoce el tono un poco simplista del programa. “Queremos tratar con humor un tema muy importante”, explica Marengo.“No pretendemos llenar los seminarios con el programa”, añade. “Somos conscientes de que se necesita más de un video para cambiar el paisaje demográfico de los sacerdotes”.

Tras cuatro episodios, la diócesis de Besançon se declaró “satisfecha” del éxito conseguido y anunció que no habrá más. La interpretación de la llamada de la voz off del último capítulo es libre: “¿Quizá la aventura sólo esté empezando?”.