Archivo de Público
Domingo, 13 de Julio de 2008

Barcelona será la baza de España en la Unión por el Mediterráneo

La Ciudad Condal gana puntos para ser la sede del Secretariado permanente de la organización. España aceptó quitar de la declaración final la aportación del Proceso de Barcelona a cambio

Así será la Unión por el Mediterráneo

ANA PARDO DE VERA/ ANDRÉS PÉREZ ·13/07/2008 - 22:50h

Radiante anunciaba este domingo el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, que la candidatura de Barcelona para albergar la sede del Secretariado de la Unión por el Mediterráneo, presentada oficialmente por el presidente del Gobierno en la reunión plenaria de París, contaba con las simpatías de la práctica totalidad de los países integrantes de este nuevo ente multinacional que vio la luz en la capital francesa.

Una organización “muy en la línea y complementaria del proyecto de Alianza de Civilizaciones impulsado por José Luis Rodríguez Zapatero”, apuntaba un diplomático de Moncloa.

Pero la candidatura tuvo su tira y afloja durante toda la jornada, porque la cumbre euromediterránea que reunió en París a 43 jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea y de países de la ribera Sur del Mediterráneo se abrió con una noticia extendiéndose veloz. La denominación “Proceso de Barcelona: Unión por el Mediterráneo”, bendecida en diciembre de 2007 por España, Francia e Italia en Roma, se quedaba en la mitad. La primera parte, la que aludía alProceso de Barcelona, que viera la luz en 1995 en la Ciudad Condal, se caía del nombre oficial de la Unión.

Benita Ferrero-Waldner, la comisaria de Asuntos Exteriores de la UE, de hecho aseguraba a primera hora de la mañana a un pequeño grupo de periodistas que “el nombre es lo de menos; lo importante es el contenido”.

El Gobierno, satisfecho

Minutos más tarde, Moratinos confirmaba que en la Declaración final no se suprimiría el “Proceso de Barcelona” pero que después ya se vería.

Pero no parecía descontento, y es que fuentes diplomáticas confirmaron a Público, que la intención del Gobierno español es canjear la eliminación de la aportación española a cambio de que la sede esté en España. Al fin y al cabo, quien cortará el bacalao de los proyectos (infraestructuras, tecnologías, energías renovables, cultura, cooperación,…) y, en consecuencia, la financiación, será el Secretariado. La jugada es buena, ahora sólo falta que se haga realidad.

El ministro Moratinos, tras concluir la cumbre, matizó que la sede “no está ganada”, pero confirmó que todos los países de la región, incluida Francia, comprenden la “legitimidad política, histórica y geográfica” de Barcelona.

Como la decisión no se adoptará hasta noviembre y países como Túnez y Malta también aspiran a ser la sede del organismo permanente de la Unión, Moratinos se comprometió a trabajar para recabar todos los apoyos necesarios para Barcelona.

La diplomacia española no fue la única exultante. Sarkozy y su copresidente, el egipcio Hosni Mubarak, se mostraron muy satisfechos y desmintieron los rumores de que el primer ministro israelí Ehud Olmert y el presidente sirio Bachar Al Asad se hubieran levantado de la mesa de la cumbre para no escuchar sus respectivos discursos.

El mismo Olmert se mostró conciliador y aseguró que su país y los palestinos “nunca han estado tan cerca de un acuerdo como ahora”. Una frase que Israel ha repetido muchas veces en el pasado.

El círculo virtuoso de Sarkozy nace en París

Amigos y enemigos del Magreb y Oriente Medio, Israel y Siria incluidos, con la excepción de Libia y con algunos matices de Marruecos, aceptaron la propuesta de Sarkozy. Una Unión para el Mediterráneo – que el presidente francés describió como “inicio del círculo virtuoso” para la región–, que relanza el proceso euromediterráneo de Barcelona.

También retoma varios de sus proyectos concretos. Algunos de ellos fueron en su día combatidos con virulencia por París, que ahora dice ser su impulsora. La expresión “Plan Solar Mediterráneo” salió, en la rueda de prensa, de los labios de un Sarkozy que estuvo a punto de trabarse. El plan de producción de energía eléctrica mediante centrales de producción termosolar a orillas del Sáhara y en Oriente Medio, despierta el “entusiasmo” de varios países magrebíes y viene de varias iniciativas alemanas, españolas y de la Comisión de Bruselas.

Francia había intentado colocar “nuclear” allí donde está escrito“solar”, pero no pudo hacerlo. Entre las otras cinco prioridades fundamentales definidas por la cumbre destacan un plan de descontaminación del Mediterráneo, un desarrollo de las autopistas marítimas y terrestres, la creación de una universidad euromediterránea y un plan de desarrollo de las PYMES del Sur, una idea que viene de Moncloa.

La financiación de los proyectos es un terreno aún en barbecho. El presidente argelino, Abdelaziz Bouteflika, no dejó de destacarlo quizá porque su país es quien tiene las arcas más llenas del momento. Para José Manuel Barroso, presidente de la Comisión Europea “gracias al esfuerzo de Sarkozy, el Mediterráneo vuelve al centro geopolítico de la Unión Europea”. El desinterés por el Sur, quizá esté llegando a su fi.