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Domingo, 13 de Julio de 2008

El patito feo de Oriente Próximo vislumbra el final del ostracismo

Siria aspira a salir de su aislamiento y redimirse en la escena internacional

EUGENIO GARCÍA GASCÓN ·13/07/2008 - 21:28h

AFP - En París, Siria y Líbano se tendieron la mano.

Las últimas semanas atestiguan que Siria está dejando de ser el patito feo de Oriente Próximo. Varios acontecimientos apuntan en esa línea, entre ellos el papel crucial que en mayo representó la diplomacia siria para resolver los dos años de crisis libanesa, y las negociaciones indirectas con Israel.

Damasco quiere aprovechar la nueva situación para impulsar el acuerdo con Israel. Sin embargo, el presidente Bachar Al Asad no se cansa de repetir que ese objetivo todavía está muy lejos debido a la actitud de Washington.

El esfuerzo que está haciendo Nicolas Sarkozy es insuficiente pues los sirios temen pillarse los dedos con promesas sin garantías.

Siria aspira a que los norteamericanos participen en las negociaciones porque consideran imprescindible que el conflicto se resuelva en un marco más amplio, que incluya los distintos contenciosos que sufre la región y en los que Washington tiene un papel central, y no sólo por su presencia militar en Irak.

Para que esto sea posible, es necesario un cambio de política en la Casa Blanca, un golpe de timón que, según Al Asad, esta Administración no está preparada para dar, y por lo tanto habrá que esperar hasta después de las elecciones de noviembre.

Siria desea salir del aislamiento a que EEUU e Israel la han condenado, pero para ello hace falta que estos dos países modifiquen su aproximación a Oriente Próximo. Pese a esa hostilidad, los gestos de Damasco se suceden. El último es el anuncio de que pronto abrirá una embajada en Beirut, que el sábado, víspera de la cumbre mediterránea de ayer, se produjo en París de la mano de Nicolas Sarkozy.

Los enemigos de Siria han visto en la ausencia de una representación diplomática en Líbano las aspiraciones de Damasco a controlar el país vecino. Durante milenios, hasta la ocupación franco-británica de la región, a principios del siglo XX, ambos países formaron una entidad unida y sin fronteras.

Luego está el tema iraní. Tanto EEUU como Israel exigen que Siria corte sus relaciones con el régimen de Teherán, pero esto parece difícil si las potencias occidentales no sacan a Siria de su aislamiento.

El presidente sirio ha dicho que Oriente Próximo no puede conseguir la estabilidad si Occidente acosa a Irán como hasta ahora. La política de por las malas ha conducido a la región a su peor momento histórico, y esto no se resolverá durante el mandato del presidente Bush.