Archivo de Público
Domingo, 13 de Julio de 2008

Reino Unido: control municipal a los seis meses de estar deshabitada

LOURDES GÓMEZ ·13/07/2008 - 21:12h

Terraza en Grosvenor Street (Londres). / AFP

La guerra contra las casas desocupadas en Inglaterra y Gales cobró fuerza legal, en 2006, al entrar en vigor las Órdenes de Gestión de Viviendas Vacías (EDMO). Sólo en Inglaterra había entonces cerca de 700.000 residencias sin inquilinos, el 85% de las mismas, de propiedad privada. Algunos estudios sugieren que un hogar vacío devalúa el precio de las casas de sus vecinos en un 18%.

Las EDMO permiten a las autoridades locales hacerse cargo de una vivienda privada que lleva vacía más de seis meses sin una justificación aceptable, y una vez que el propietario ha rechazado subvenciones públicas para rehabilitarla.

Quedan exentos de la medida legal los pisos de militares destinados en otras ciudades, las viviendas de vacaciones, las desocupadas para atender a una tercera persona o las desalojadas por defunción y con los trámites de herencia sin resolver. Hay dos tipos de EDMO: a corto y largo plazo. La primera es de carácter provisional: el ayuntamiento que obtiene la orden judicial no puede alquilar la vivienda durante un año sin el consentimiento de su dueño. Es el margen de tiempo que el propietario tiene para tomar las medidas adecuadas y recuperar el pleno uso de su inmueble.

La segunda EDMO, por un periodo de 7 años renovable, cede a la autoridad municipal el control de la gestión del piso o la casa. El propietario firma un contrato con el ayuntamiento y recibe un porcentaje de la renta. Un sistema similar existe en relación con las viviendas municipales desocupadas desde 1980.

Hay una larga tradición de okupar inmuebles vacíos en Reino Unido, además de una competente red de agencias que asesoran e informan al okupa. Entre ellas destaca el Advisory Service for Squatters, que ofrece información práctica y legal desde 1975. La primera lección: no es ilegal vivir en un piso o una casa, privada o pública, sin inquilinos en su interior.

Una vez dentro, y con un cambio de cerradura, ni el propietario ni la policía puede desalojar a nadie por la fuerza. El dueño ha de recurrir a los tribunales. Los centros de Okupas tienen listados actualizados de las viviendas desocupadas. Es una realidad que pasó a dominio público con la apertura, en Londres, de la inmobiliaria Squatters Estate Agents.