Archivo de Público
Domingo, 13 de Julio de 2008

"Europa tiene que tener su propio sistema de navegación por satélite"

Maurici Lucena, presidente de la Agencia Espacial Europea. Apuesta por poner en marcha el sistema europeo de satélites en 2013 y cree que el debate sobre la construcción de una nave tripulada "no está maduro"

PATRICIA FERNÁNDEZ DE LIS ·13/07/2008 - 20:25h

REYES SEDANO - Maurici Lucena, fotografiado en la azotea del edificio del CDTI, en Madrid.

Más de 3.000 millones de euros de presupuesto de los proyectos espaciales europeos van a ser controlados, por primera vez, por un español. Maurici Lucena (Barcelona, 1975) fue nombrado director general del CDTI (Centro de Desarrollo Tecnológico) hace cuatro años, con tan sólo 28, y desde el pasado 1 de julio preside el Consejo de la Agencia Espacial Europea (ESA). Lucena fue miembro de Economistas 2004, el equipo dirigido por Miguel Sebastián para elaborar el programa económico del PSOE para las elecciones de aquel año. Sin embargo, este economista dice sentirse muy “cómodo” discutiendo sobre cohetes, constelaciones de satélites y viajes a Marte. Su tarea es ahora transmitir ese entusiasmo a los Gobiernos europeos –que están en plena crisis– y al resto de la sociedad, durante los dos años (ampliables a uno más) que estará al frente de la política espacial europea.

Es usted el primer español que preside la ESA. ¿Por qué no lo ha logrado ningún otro antes, y por qué lo ha conseguido usted ahora?

En el nombramiento del presidente de la Agencia influyen muchos factores. Yo creo que detrás de mi nombramiento está el hecho de que España es miembro fundador de la Agencia y el que el Gobierno del PSOE haya incrementado significativamente su contribución a ella, desde un 5% en 2004 a un 8% . Además, creo que en los últimos cuatro años hemos sido percibidos como un socio fiable, que siempre ha buscado el consenso.

¿Cuál es su objetivo principal?

Hay uno muy genérico, pero que es importante dejar claro. El presidente del Consejo de la ESA es el representante elegido por los países miembros para representarles, así que el primer objetivo es cumplir debidamente con esa representación. Además, éste es uno de los momentos clave de la agencia. La actividad espacial ha empezado a cobrar una importancia enorme porque hay una serie de aplicaciones tecnológicas que tienen que ver con servicios críticos para cualquier potencia mundial: la navegación por satélite, que se utiliza en ámbitos tan delicados como la seguridad, o la observación de la Tierra, con aplicaciones en medio ambiente, agricultura o el control de las fronteras. La Agencia tiene en sus manos, en este momento, llevar a buen puerto dos de esas tecnologías críticas. Una es Galileo [el sistema de navegación por satélite europeo], y otra es la segunda fase del sistema de satélites de observación de la Tierra, GMES. La Agencia tiene por delante también el lanzamiento de la nueva generación de satélites Meteosat y, además, hay otra pieza clave que determinará el futuro de la política espacial en el continente que es la relación entre la UE y la ESA. El Tratado de Lisboa explícitamente dice que la UE tiene competencias en el ámbito del espacio que, hasta ahora, no había tenido directamente. Eso significa que, en caso de aplicarse, la ESA tiene que encajar en este nuevo esquema. Ya hay iniciativas coparticipadas, como Galileo o el GMES, que han funcionado bien. Pero yo aspiro a que se defina de manera precisa cuál es la relación entre la UE y la ESA.

El sistema ‘Galileo’ debería estar en marcha desde este mismo año, pero acumula numerosos retrasos y dificultades ¿Qué va a ocurrir?

Soy muy optimista con el despliegue final de la constelación de satélites. Y soy optimista después de un proceso que ha sido arduo, tras numerosos traspiés, y un esquema inicial público-privado que directamente se ha disuelto. Afortunadamente, la parte de la I+D pura, que era la que correspondía a la Agencia, ha funcionado muy bien. La decisión de la UE, en mi opinión acertada en vista de la incapacidad del consorcio, ha sido confiar en la ESA para el despliegue total de la constelación. Pero no hay que ocultar que, para la Agencia, es una gran responsabilidad y un desafío.

¿Está capacitada la ESA para gestionar ‘Galileo’?

Sin ninguna duda y, además, Galileo es un buen indicio de lo que, en mi opinión, debería ser, en el futuro, el reparto de competencias entre la UE y la ESA: la UE propone, y la Agencia ejecuta los programas.

¿Hay alguna fecha de lanzamiento firme?

A estas alturas, yo preferiría no hablar de fechas, aunque la nueva estimación es 2013 ó 2014. Galileo es un proyecto extraordinariamente complejo, porque ya no sólo se trata de desplegarlo. Se trata, y eso a veces la gente lo olvida, de asegurarse de que es autosostenible desde el punto de vista financiero.

¿No llegamos muy tarde?

En su origen, los servicios, las aplicaciones y, sobre todo, la precisión de Galileo iban a ser de mayor calidad que las del GPS estadounidense y el GLONASS ruso y, además, ofrecía una interoperabilidad con ellos que multiplicaba esa precisión. Pero respondiendo directamente a la pregunta, es obvio que cuanto más se retrase Galileo, más tiempo tendrán los sistemas alternativos para mejorar y amenazar su competitividad. Con todo, los expertos siguen diciendo que si se cumple ese horizonte 2013-2014, la precisión de Galileo va a seguir siendo superior. Además, hay otro motivo por el cual éste es un sistema clave para Europa. En el siglo XXI, cualquier potencia mundial que merezca ese nombre debe tener su propio sistema de navegación. Sus aplicaciones son tan vitales para la seguridad que casi justifican por sí mismas que tengamos esta constelación de satélites.

Éste es un momento de crisis económica en Europa. ¿Puede afectar la recesión al presupuesto de la ESA?

Sí. Lo que ocurre es que, precisamente por las connotaciones de soberanía y prestigio internacional que históricamente ha tenido la actividad espacial, es muy difícil saber qué va a ocurrir. La incógnita se despejará en buena medida en la próxima cumbre ministerial de noviembre.

¿Habrá alguna vez una nave europea capaz de llevar astronautas al espacio?

Éste es un debate permanente en la ESA, al igual que el de las aplicaciones de defensa frente a las civiles. Ha habido varios proyectos de crear una nave tripulada europea, pero hay que ver si ese deseo es compatible con todos los programas que tenemos en marcha y con las restricciones presupuestarias que emanan de las contribuciones de los países. Como digo, es un debate permanente, pero no está maduro. En todo caso, que no tengamos una nave con capacidad de albergar tripulación no quiere decir que viajar el espacio no sea una prioridad. Europa ha tenido históricamente una gran flota de astronautas.

EEUU tiene una agencia espacial muy potente, la NASA, y China e India están reforzando también sus programas espaciales. ¿Debería Europa centrarse en determinados nichos en los que ya es una potencia, o debe competir en todo el ámbito aeroespacial?

Hay una serie de tecnologías espaciales que debemos tener, como los lanzadores. Pero los proyectos espaciales son de tal envergadura, tanto financiera como tecnológicamente, que algunos, de manera natural, se abordan de manera conjunta. Un buen ejemplo es la Estación Espacial Internacional, que costó 100.000 millones de dólares [unos 63.000 millones de euros, al cambio actual]. O la posible misión tripulada a Marte para 2030 ó 2035, donde lo que se prevé son aventuras conjuntas, con la NASA u otras agencias espaciales. La cooperación en el ámbito del espacio va a ser creciente, porque los planes son muy ambiciosos.

¿La prioridad de Europa es Marte?

Es una de ellas. Hay proyectos actuales, como la Mars Express, y futuros, como la misión ExoMars, un rover cuyo lanzamiento está previsto para 2013. Y luego tenemos ese sueño, a 30 años vista, de una misión tripulada. Hay otras prioridades en la exploración espacial, pero no tienen el grado de madurez que sí tiene Marte.

¿Cómo convencería a un descreído de la importancia de la carrera espacial?

El espacio es algo difícil de percibir, aunque en los últimos 20 años podemos entender su importancia de manera más directa a través de las telecomunicaciones, los navegadores, los satélites meteorológicos, los experimentos realizados en el espacio… Parte de la responsabilidad de los políticos es explicar la incidencia absolutamente espectacular que tienen las tecnologías espaciales en la vida cotidiana. Jean Jacques Dordain [director general de la ESA] dio una conferencia a la que asistí que era muy ilustrativa. Hablaba de lo que ocurriría si un día se apagan todos los satélites que están en el espacio: no podríamos ver la televisión, ni hablar por el móvil, ni utilizar el GPS, ni saber qué tiempo hará mañana. Y las consecuencias económicas, y en el terreno de la seguridad y la defensa, serían desastrosas. Tenemos planes de formación y promoción de la actividad espacial, con dos objetivos: hacer llegar al gran público sus beneficios y fomentar la vocación técnica. La asignatura pendiente es que los Gobiernos también lo incorporen a su discurso político. Hay que convencer a la gente del enorme avance que han supuesto las tecnologías espaciales.