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Domingo, 13 de Julio de 2008

"¿Quién coño es Alberto Olmos?"

El escritor publica 'Tatami', una morbosa historia sobre el deseo sexual 

PAUL VIEJO ·13/07/2008 - 08:00h

g. del río - Alberto no es como el protagonista de su última novela, no espia por la ventana a la vecina adolescente.

Es un enfermo. Alguien capaz de pasar muchas horas espiando por su ventana a una vecina adolescente. De exhibirse ante ella. Es capaz, además, de confesarlo todo a una desconocida en un avión hacia Tokio, a lo largo de una conversación de catorce horas. Alguien a quien la sociedad llamaría "degenerado", vamos.

No se trata, por supuesto, de Alberto Olmos (1975), sino del personaje de su última novela, Tatami (Lengua de Trapo), que llega esta semana a las librerías. "Luis es un enfermo, sin más", puntualiza el autor, sin ánimo de juzgarlo de ninguna manera. "Pero el personaje que me gusta es el de Olga [la narradora]. Me apetecía escribir desde el punto de vista de una mujer", explica, "y para ello me tuve que aprovisionar de muchos detalles".

Tatami habla del sexo, del deseo y de las tentaciones. "Es una historia; no hay un tema", dice Olmos, a quien no le importa calificarla como de entretenimiento. "Sobre todo porque disfruté muchísimo escribiéndola. Pero lo que quiero es escribir una novela porno, ponerme en plan salvaje". Aunque no será por el momento. Su siguiente novela ya está escrita y se publicará tras el verano. "Después de una sequía editorial de nueve", dice, haciendo referencia al tiempo que lleva sin publicar desde que quedó finalista del Premio Herralde con 23 años, "ahora estoy publicando dos libros al año".

Y lo hace además en unas condiciones donde se encuentra cómodo y en una editorial donde le permiten participar en todos los aspectos. "La idea de incluir los kanjis de tatami es mía y gustó a la editorial". Estar tan satisfecho con la situación no es poca cosa para alguien que considera que en el sector existe un "70% de mamoneo literario" que no va con él. "Y aumenta cuanto más dinero hay por medio", añade, haciendo referencia, desde luego a los premios literarios. "Yo no voy a ganar un premio de mi editorial, porque es la mía, porque aunque fuera un puto genio de la literatura, habría gente que pensaría que me lo han dado".

Honestidad

Para Alberto Olmos estas cosas son cuestión de honestidad, de fidelidad con uno mismo. "Hay que ser fiel a uno, independientemente de cómo sea, pero sobre todo del ambiente". Es lo que trata de hacer cada vez que se le da la oportunidad, "posicionarme es lo que más me gusta", dice. "Ser de izquierdas no es criticar siempre lo mismo", explica. "Es lo que hacen gente como Saramago o Sabina, que me encienden".

Olmos repasa ejemplos de temas que se niega a acatar por sistema: "El cambio climático nos lo creemos. Bush es muy malo. Y el rey es malo porque sí". Trata de ponerse en situación y si él lo hiciera de esa forma lo primero que pensaría sería: "¿Qué hijo de puta más falso eres, no?"

No escribir obviedades

Sin embargo, sabe que la responsabilidad comienza con uno mismo. Lo primero que se le pasó por la cabeza cuando se le ofreció la posibilidad de tener una columna de opinión fue: "¿Quién coño es Alberto Olmos?". Así que este autor de cinco novelas con sólo 33 años tiene clara una cosa: "No me permito escribir obviedades". Y es quizá por huir de lo obvio por lo que Olmos se está ganado cierta fama de "repartir" a diestro y siniestro, de ir a contracorriente. "Es una vergüenza que alguien se ponga a escribir de causas que en el fondo no le importan nada. ¿De qué hablamos, de Saramago o de sus causas?"

Por eso, por no permitirse el "escribir por escribir", por no querer caer "en lo obvio de que malos son los que maltratan a los animales", a Olmos tampoco le preocupa no tener ahora mismo ninguna nueva novela en curso. "Tampoco necesito comer de los libros", dice, "así que mejor incluso". Pero mientras, lo que está claro es que con Tatami, y lo que aún queda por llegar, los lectores tendrán aún Olmos para rato. Y dentro de sus libros más de una perla.