Archivo de Público
Sábado, 12 de Julio de 2008

Sospechoso de ser periodista

La Policía israelí abusó de un reportero de Gaza que volvía a casa tras recibir el Premio Martha Gellhorn en Londres

EUGENIO GARCÍA GASCÓN ·12/07/2008 - 20:58h

Reuters - El periodista palestino Mohamed Omer muestra las magulladuras provocadas por la polícia israelí tras regresar de Londres.

Mohamed Omer, de 24 años, es el periodista más joven galardonado con el Premio Martha Gell-horn (novelista y periodista de Estados Unidos que efectuó un trabajo sobresaliente como corresponsal de guerra y que fue la tercera esposa de Hemingway). Colabora regular y esporádicamente con una docena de medios occidentales, como The New Stateman, Morgenbladet, The Wa-shington Report o The Independent.

El 16 de junio viajó a Londres a recoger el galardón, pero su regreso se convirtió en una pesadilla. Israel sólo le permitió salir de Gaza gracias a la embajada de Holanda. La Cámara de los Comunes británica, el Parlamento sueco, la Universidad de Rotterdam y la Unión de Periodistas de Grecia reconocieron su trabajo invitándolo a dar charlas sobre la situación en Gaza.

"Me dijeron que me quitara la ropa interior mientras me apuntaban con una pistola"

Los problemas comenzaron el 26 de junio. A las 9.30 entregué mi pasaporte a la soldado que estaba en la terminal de Allenby. Me preguntó de dónde era y le respondí que de Gaza. Me lo volvió a preguntar tres veces más, y al final dijo Oh, claro, el lugar de los problemas.

Esperé durante una hora y media hasta que llegó un policía de paisano, seguramente un agente del Shin Bet. Me dijo en hebreo ven. Me preguntó quién estaba conmigo. Le dije que un funcionario de la embajada holandesa me esperaba afuera para escoltarme hasta Gaza, según se había acordado con los israelíes.

Me preguntó dónde estaban mis maletas. Le dije que ya las habían examinado. Me pidió los papeles y se los entregué. El agente se fue y me dejó allí una hora y media más.

El embajador holandés teme que Omer pueda ser asesinado por los israelíes

Estás loco

Luego vino otro israelí de civil y me dijo sígueme. Lo seguí y aparecieron dos soldados que abrieron mis maletas. Mientras las abrían, uno me dijo: Estás loco. ¿Hay alguien que haya estado en Francia, en Suecia, en el Reino Unido, en Holanda y en Grecia, y que desee volver a Gaza? Gaza es un lugar sucio. ¿Por qué quieres ir allá? Podrías vivir bien en el extranjero. En Gaza no tendrás electricidad, ni agua, ni gasolina, ni seguridad. En Francia podrías tener todo lo que deseas, ¿Por qué no te vas a Francia? Yo le contesté: Quiero volver a Gaza. Él me dijo: ¿Entonces prefieres sufrir? Claro, es porque te llevas bien con la gente de Hamás... Yo le dije: Precisamente no. No creo que Hamás esté contenta conmigo.

Uno me dijo: Si hubiéramos sabido que ibas a volver a Gaza no te habríamos dejado salir. Pensábamos que tenías el sueño de todos los palestinos: irte de Gaza y no volver.

Empezaron a registrar mis papeles, incluidas las tarjetas de los parlamentarios del Reino Unido, de Grecia, de Suecia, y otras tarjetas que me habían dado periodistas y escritores, algunos famosos. Uno me dijo: Oh, ¿has estado también en la BBC?

Me preguntó: ¿Cuánto dinero llevas? Le dije: Tengo algunos dinares jordanos, algunos shekels, algunos euros y algunas libras. Me preguntó: ¿Cuántas libras llevas? Le dije: 480. Me dijo: Eres un mentiroso. Y volvió a preguntarme: ¿Cuántas libras llevas encima? Le dije: 480.

Me repitió varias veces que era un mentiroso. Entonces caí en la cuenta y le dije: Ya sé a qué te refieres. Si te refieres al dinero del premio, no lo llevo encima. Entonces él llamó a un tal Avi, que me llevó a una habitación vacía. Avi me dijo: Desnúdate Insistió tanto que al final me quité la camiseta, los zapatos y los pantalones. Entonces me dijo que me quitara la ropa interior y yo me negué. Me apuntó con una pistola, se acercó y con un gesto rápido me bajó los calzoncillos. Yo protesté y él me dijo: Todavía no lo has visto todo.

Luego me dijo: Vístete. Me vestí. Me llevó al lugar de antes y vi que estaban examinando todo mi equipaje minuciosamente, incluidas las tarjetas de visita y todos mis papeles. Entonces uno dijo: Estos perfumes que llevas son muy caros. ¿Para quién son? Le dije: Son para amigos, para gente que quiero. El me preguntó: ¿Acaso el amor forma parte de tu cultura? Dije: Por supuesto.

Entonces cogió una estatuilla que me habían dado como premio los periodistas de Grecia y me preguntó: ¿Qué es esto? Yo respondí: Es un premio que me han dado en Grecia. Me preguntó: Mohamed, ¿no sabes que Grecia es enemiga de Israel? Los griegos son amigos de los palestinos. Yo le contesté. Eso no es asunto mío. El registro continuó.

Me pisoteó el cuello

Habían pasado cuatro o cinco horas. De repente me caí al suelo, sentí arcadas y comencé a vomitar. Me quedé semiinconsciente. Entonces me pellizcaron debajo de los párpados. Pellizcaban, retorcían la carne y estiraban. Me hicieron lo mismo detrás de las orejas. También me metían los dedos encima de las clavículas y me golpeaban las clavículas. Era muy doloroso. Se reían y bromeaban. Otro soldado me pisoteó el cuello con su bota. Todavía tengo el hematoma.

Entonces me cogieron por los pies y me arrastraron hasta otra zona de la terminal. Me sentaron en una silla de ruedas y me llevaron hasta un médico militar. Me examinó. Me clavó sus uñas en varias partes del cuerpo. Era doloroso. Me auscultó el corazón. Comenzaron a gritarse entre ellos y escuché varias veces la palabraambulancia.

Al cabo de un rato llegó una ambulancia y me metieron en una camilla. Me gritaron: ¡Despiértate! ¡Despiértate! El paramédico de la ambulancia les preguntó: ¿Qué queréis de él? Ellos dijeron: Queremos que firme este papel. El paramédico dijo: Pero si está inconsciente. Ellos dijeron: Tiene que firmar este papel.

El paramédico preguntó si podía decir al funcionario holandés que me esperaba que yo estaba en la ambulancia y que me llevaban a un hospital de Jericó. Los soldados dijeron que no y ordenaron a la ambulancia que partiera inmediatamente y que nadie contara lo ocurrido.

El trato que recibió Muhammad Omer ha sido criticado por algunos países europeos. Varios gobiernos y parlamentos han protestadooficialmente.

El ex embajador holandés Jan Wijenberg ha dicho: De ninguna manera puede considerarse un incidente aislado. Forma parte de una estrategia de largo recorrido destinada a destruir la vida social, económica y cultural palestina. Soy consciente de la posibilidad de que Mohamed Omer sea asesinado por francotiradores israelíes o por una bomba en un futuro cercano.

Un portavoz israelí ha dicho que Omer era sospechoso de contrabando y que perdió el equilibrio durante un interrogatorio justo.