Archivo de Público
Sábado, 12 de Julio de 2008

Camino de la ciudad efímera y negra

El tren literario que anuncia el inicio de la Semana Negra llegó ayer a Gijón 

DAVID LERMA ·12/07/2008 - 12:29h

ÁNGEL NAVARRETE - Las diferencias entre viajeros se disipan mientras el tren atraviesa la llanura castellana.

quinista, lleva un rato esperando en el andén de la madrileña estación de Chamartín. Es la primera vez que conduce el tren negro y su desconcierto, fruto del buen rollo generalizado, no es excesivo. Sabe que los cuatro vagones que arrastra su locomotora cargan una abigarrada tropa de escritores, músicos y periodistas decididos a tomar, según Paco Taibo II esa "ciudad efímera" que todos los años, desde hace 21, se levanta en Gijón durante diez días de julio. Se respira ilusión y camaradería. Está a punto de comenzar la 21 edición de la Semana Negra de Gijón. El tren avanza cargado de buenos presagios y Madrid pronto se olvida.

Su director, Paco Taibo II, buenazo sin poderlo remediar, hiperactivo, hijo legítimo del 68, troskista a plein air, marca el curso de los acontecimientos. Es consciente de que "no es un festival ortodoxo", porque aquí cualquiera, "sin límites, sin barreras", puede aproximarse a su autor de culto favorito. Esto no es Cannes, así que no hay que andarse con remilgos. Si quieres hablar con alguien, vas y hablas. Y no pasa nada. Las estrellas, que las hay, rutilan a ras de suelo.

Cuando el tren negro comienza a atravesar la llanura castellana, las diferencias, si las había, dejan de existir. No en vano, el escritor Fernando Marías suelta espontáneamente: "Cuando lleguemos a Mieres, todos tendremos 30 años menos". El problema es que, de ser así, más de uno dejaría de existir.

Espacio por intensidad

Este año la Semana Negra abandona las proximidades del estadio de El Molinón para desplazar todo su tráfago literario a la reciente playa del Poniente. Lo que se pierde en espacio, se gana en intensidad, tanta como la que ha puesto el escritor estadounidense George RR Martin en su heptalogía, aún inconclusa, La canción de hielo y fuego, todo un fenómeno entre los amantes del fandom en su versión más adulta.

En su segunda visita a Gijón, mientras el traqueteo del tren no había atravesado aún Valladolid, Martin nos dio una lección de literatura al recordar a Faulkner: "Lo único sobre lo que realmente merece la pena escribir es sobre el corazón humano". El escritor, que se ha pateado todos los festivales del mundo, defiende que la Semana Negra es "única". Y es verdad: por aquí puedes tomarte una sangría mientras charlas con un escritor que ha sido agente de la KGB.

Hubo actuaciones musicales improvisadas, parada de posta en Mieres -gaiteros incluidos-, parada en Oviedo a saludar al presidente del Principado; hubo un puñado de buenos escritores y mucho más de amigos. Y sobre todo, un gallego, Camilo Franco, que cuenta chistes de gallegos: "Soy el único Franco que quieren en Gijón".

Ni es semana ni es negra

Diez días
El festival dura más de una semana: del 11 al 20 de julio. Hay que saber dosificar las fuerzas.

Autores accesibles
Este año acuden, entre muchos otros, Jorge Semprún, Scott Bakker y Eduardo Monteverde, que este año no presenta libro, pero da empaque moral a la semana con sus imaginarias solapas de detective levantadas.

Escritores nuevos
Mucho autor realmente joven -por debajo de la treintena- que lo hace muy bien.

Más géneros
Los hay para todos los gustos: la novela negra, por supuesto, pero también la ciencia ficción, el realismo social, el cómic (gran exposición sobre la serie ya clásica Blacksad).