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Viernes, 11 de Julio de 2008

El presidente de Sudán, acusado de genocidio y crímenes contra la humanidad

Se estima que más de dos millones de personas se han visto obligadas a convertirse en exiliados y refugiados de un conflicto que desborda a las misiones de pacificación de la Unión Africana y Naciones Unidas

SERGIO LEÓN ·11/07/2008 - 12:53h

Khaled El Fiqi - EFE - El Tribunal Penal Internacional tiene previsto presentar una orden de detención contra el presidente sudanés, Omar Al Bashir, por genocidio y crímenes contra la Humanidad en Darfur, donde miles de familias se ven obligadas a abandonar sus casas debido a la vliolencia que asola la región

El fiscal jefe del Tribunal Penal Internacional (TPI) en La Haya, Luis Moreno Ocampo, pedirá el arresto de Omar Hassan al Bashir, presidente de Sudán, por "genocidio y crímenes de lesa humanidad" perpretados durante los últimos cinco años.

La noticia surge cuando Naciones Unidas ha empezado a investigar los ataques contra la misión conjunta de pacificación de la Unión Africana y de la ONU, desplegada desde agosto de 2007 en Darfur (Sudán), que acabó con la muerte de siete cascos azules el pasado 9 de julio.

Es la primera vez que el TPI imputa tales crímenes a un jefe de estado en funciones. Por esa razón, algunos diplomáticos temen que la decisión del tribunal entorpezca el proceso de paz en Darfur.

Es la primera vez que el Tribunal Penal Internacional imputa tales cargos a un jefe de estado en funcionaes  

No se descartan acciones de venganza por parte de las Fuerzas Armadas sudanesas contra los aproximadamente 10.000 soldados de las Naciones Unidas y la Unión Africana que integran la misión de paz en esta región.

Son los últimos acontecimientos de un conflicto que se reabre a la esfera internacional. No se trata de un enfrentamiento entre musulmanes y no musulmanes. El ejército paramilitar de los Yayauid, de origen árabe, ha participado en la guerra civil que asola la región causando una gran ola de atentados contra los derechos humanos.

El gobierno de Sudán ha mostrado su apoyo e, incluso, ha proporcionado las armas y asistencia necesarias a los Yanyauid para atacar a la otra parte del conflicto, la minoría de africanos de piel negra, principalmente agricultores y que tanto daño ha causado.

La guerra étnica de Darfur es, para la ONU, la peor crisis humanitaria en todo el mundo.

Los Yanyauid han causado una gran ola de atentados contra los derechos humanos 

Sin medidas efectivas

Hacia el exterior, el papel de Sudán ha sido, con la ayuda de sus aliados árabes, negar la realidad, intentar sacudirse la presión y las críticas internacionales y poner impedimentos a observadores y organizaciones humanitarias para acceder a la zona.

Los homicidios, violaciones y agresiones se dan cada día. Mientras, la Unión Europea subraya que la misión de Naciones Unidas para mantener la paz a largo plazo en la región es la única opción realista y viable.

Por otro lado, reitera su apoyo condicional a la Unión Africana y considera que está dispuesta a contribuir a la reconstrucción de la región siempre y cuando comience a aplicarse el proceso de paz y la situación de seguridad lo permita.

De ese modo, y mientras los diferentes organismos internacionales terminan de aclararse, la carnicería en Darfur sigue viva. El conflicto en esta región de Sudán no entiende de colonialismo europeo, imperialismo estadounidense, de supremacía de blancos sobre negros ni de diplomacia.

La UE se mantiene a la expectativa esperando el inicio de la aplicación de un proceso de paz efectivo

Es difícil calcular con precisión el número de bajas producidas a consecuencia del conflicto, en gran parte porque el gobierno sudanés impone serias trabas a los periodistas que intentan documentar los hechos. Además, se estima que más de dos millones de personas se han visto obligadas a abandonar sus casas. La tragedia es un gigantesco y fragmentado país subsahariano envuelto en una guerra endémica entre su dominante norte árabe musulmán y un sur negro también musulmán donde la pesadilla del exterminio está lista para ser realidad.

 

Un conflicto olvidado

El conflicto en esta región, bajo el título de una guerra civil, asola al país desde hace más de 20 años y ha causado centenares de miles de muertos y hasta dos millones de refugiados y desplazados. Darfur es un campo de batalla, un lugar cada vez más violento en el que el escenario se compone de exiliados, muerte, y destrucción.

En 2004, la ONU hizo el recuento de una típica ofensiva de violaciones y saqueo en Tawila, en el norte de Darfur: "Treinta aldeas fueron quemadas, más de 200 personas asesinadas y más de 200 niñas y mujeres violadas, algunas por hasta 14 atacantes y frente a sus padres, quienes luego fueron asesinados. Otras 150 mujeres y 200 niños fueron secuestrados". También Amnistía Internacional ha documentado el odio de inspiración étnica que está detrás de esta campaña de violencia sexual y aniquilación.

Hombres y niños, cuando no son asesinados de forma sumaria, a menudo son castrados y abandonados a morir desangrados. Tal es la desolación que la terrible lógica en los campos de refugiados es la de preferir que sean las mujeres las que se aventuren a buscar leña o agua con el riesgo de ser violadas para no permitir que los hombres sean asesinados.

Son los olvidados de una matanza recogida en noticias dosificadas mezcladas por largos meses de absoluto silencio informativo, que abren los ojos del gran público a una realidad desconocida que se lleva decenas de vidas al día.