Archivo de Público
Viernes, 11 de Julio de 2008

A vueltas con el 'manifiesto' por el castellano

El cruce de acusaciones en torno al 'Manifiesto por una lengua común' no cesa. Su impulsor, el filósofo Fernando Savater, estudia ahora llevar al Parlamento las ideas recogidas en el controvertido documento

MIGUEL A. ORTEGA ·11/07/2008 - 12:06h

El encendido debate suscitado por el 'Manifiesto por una lengua común, inicativa impulsada el pasado junio por una veintena de personalidades del mundo de la cultura y la política y espoleada desde las páginas del diario El Mundo, no ceja de producir reacciones desde uno y otro lado, defensores y detractores de un documento que, según declara, pretende vindicar "el derecho de todos los ciudadanos a ser educados en lengua castellana, sea cual fuere su lengua materna". 

El último en sumarse a la escalada de dimes y diretes en torno a la controversia ha sido el filósofo Fernando Savater, quien, en declaraciones realizadas hoy al periodista José María Calleja durante su programa en CCN+ El Debate, ha salido al paso de las, según él, "tonterías sin argumentos" vertidas sobre el manifiesto.

Algunas de éstas serían, por ejemplo, las pronunciadas por el escritor gallego Suso de Toro, que tachó recientemente el documento de "mezquino, imperialista y xenófobo". Preguntado por Jesús Calleja sobre el tema, el pensador ha respondido que "todos esos adjetivos son sandeces", y ha preguntado "¿qué frase es excluyente?, ¿dónde se dice que haya que obligar a nadie a hablar en castellano?". "Con una sola frase estaría justificada (la crítica); todo lo demás es la muestra de que todo cuanto sea minimizar los privilegios de los nacionalismos, igual que la Iglesia católica con, por ejemplo, la asignatura de Educación para la Ciudadanía, se confunde con persecución. Eso es lo que denunciamos", ha dicho.

El Premio Cervantes Antonio Gamoneda se 'retractó' días después de firmarlo 

El también escritor Juan José Millás se sumó recientemente al alud de críticas en contra del manifiesto con unas declaraciones de alto voltaje; según él, "el manifiesto lo organizan los mismos" que, en su momento, "cogieron la bandera o el terrorismo para hacer campaña". Millás también mostró su "sorpresa" por el "follón que se ha armado" cuando el documento "sólo" ha sido firmado por alrededor de 100.000 personas, cifra, según él, "insignificante".

Savater, por su parte, se ha declarado dispuesto a que las ideas expuestas tengan próximamente una "traducción parlamentaria". Según el filósofo, ello pasaría por "presentar una argumentación coherente" contra la que "se estrellen las tonterías sin argumentos; para que la gente sepa que hay un razonamiento y demostrar que es una preocupación de mucha gente". "Lo que no puede ser -ha añadido- es que se diga que no pasa nada. No neguemos las evidencias porque la gente no se lo cree".

"No hay ni una sola palabra en contra de las lenguas autonómicas en el manifiesto", ha aseverado, añadiendo que "me parece bien que se incentive ser educado en la lengua que uno prefiera en una comunidad bilingüe", lo cual "no quiere decir que a la gente se la sumerja a la fuerza en una lengua", y ha puesto como ejemplos "determinados sitios en los que, en un tribunal de tesis o de oposición", resulta obligatorio presentarse con la lengua vernácula, o "ayuntamientos en las Baleares" en los que se trabaja con "documentos en catalán, alemán e inglés", pero no en castellano.

La 'manipulación' del manifiesto 

En referencia a la supuesta 'politización' que del documento vienen realizando ciertos medios de comunicación, Savater ha dicho que "el manifiesto se ha enviado a todo el mundo. Hay "periódicos que lo aprueban, otros que lo silencian y otros que sólo sacan artículos en contra", cosa que "nada tiene de malo" pues "todo es política, y la política de un periódico puede ser silenciar lo que molesta a los nacionalistas o no".

Con periódicos y politizaciones tuvo que ver, precisamente, la decisión del Premio Cervantes Antonio Gamoneda de 'retractarse' del manifiesto, una vez firmado. El poeta leonés escribió un extenso e irónico artículo en el diario El País mostrando su estupor al leer en El Mundo una información en la que se le tildaba intencionadamente de "poeta de cabecera del presidente Zapatero", a la par que abajofirmante.

"¿Estará diciendo bajo solapa que incluso alguien que tiene cierta deuda de gratitud con Zapatero, se ve obligado a mostrarse desafecto con la voluntad política del jefe del Ejecutivo y cabeza del PSOE?", se preguntaba Gamoneda, concluyendo: "Dije y digo que el manifiesto era razonable. En su literalidad lo sigue siendo, pero ya no en sus potencias. Lo ha desconcertado la política enmascarada. Así que, Srs. ideólogos de El Mundo, su Manifiesto ha sufrido seria avería en sus propias manos. Lo siento, pero tengo que rectificar: NO. El manifiesto ya no es razonable".

La cantante Luz Casal también decidió recientemente retirar su apoyo a la iniciativa, asegurando en un comunicado en El Mundo que "desde que saltó la noticia de mi adhesión a considerar el castellano idioma y nexo común de todos -firmé siguiendo la estela de artistas como Gamoneda o Antonio López, a los que admiro profundamente-, me he visto metida en una polémica que no deseo, que me es ajena y de la que quiero que me excluyan. ¡He pasado la peor semana desde que me dieron la noticia de mi enfermedad!"

"Yo canto en castellano, gallego, catalán (no he tenido la ocasión de hacerlo todavía en vasco), en portugués y en francés... ¿Cómo alguien puede pensar que pueda estar en contra de ellas, de cualquier lengua? ¿Que esté en contra del bilingüismo?", escribió.

Blanco: "el español se defiende a sí mismo" 

Por otro lado, el vicesecretario general del PSOE, José Blanco, ha manifestado hoy que "el español se defiende a sí mismo", al tratarse de una lengua que "se ha ido abriendo camino por el mundo mucho antes de que nacieran los que ahora quieren apropiársela", informa Efe.

En una entrada hoy de su blog en internet El cuaderno de Pepe Blanco, el dirigente socialista critica a los que "están utilizando políticamente" el castellano para hacer un frente contra las otras lenguas en un "afán de dividir a los españoles" e "inventando guerras que no existen".

"Primero fue el agua, luego los estatutos, después las banderas y ahora la lengua", se lamenta Blanco, para quien el castellano no necesita otra defensa que él mismo por "su grandeza, su historia, su empuje" y su importancia. No obstante, no duda "de la buena fe y honesta intención" de las personas que han firmado el Manifiesto por la Lengua Común, pero advierte de que un idioma puede salir "perjudicado" cuando se usa para "machacar" a otros.