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Jueves, 10 de Julio de 2008

El iPhone se empieza a vender ya

Movistar lo comercializa con un gasto mínimo que puede superar 2.000 euros en dos años

ANA TUDELA ·10/07/2008 - 22:18h

"Dos veces más rápido, a la mitad de precio", dice desde hace días la web de Apple para anunciar el lanzamiento hoy de la nueva versión de su teléfono iPhone de forma simultánea en 22 países. Entre ellos está España, pero, como en otros 16 países, no llega ni más rápido, ni más barato, sencillamente porque hasta las diez de la mañana de hoy no se vendía.

España ha sido un país de la segunda ronda de Apple, lo que por otro lado ha permitido que la versión que llega sea la de última generación (3G) capaz de descargarse datos a 3,6 megas por segundo (mbps).
¿Frustrante? Para quien lo haya sido desde que se lanzó el primer iPhone el 29 de junio del año pasado y no sea uno de las decenas de miles de españoles que optaron por comprárselo en Estados Unidos, podría seguir siéndolo.

Conseguir un iPhone -delgado, táctil, intuitivo, con GPS, cámara, música y vídeo y todo lo que ya se ha dicho de él para convertirlo en un fenómeno de masas- requiere paciencia y dinero además de un contrato con Movistar. Paciencia, porque Telefónica lo pone a la venta en principio en menos de la cuarta parte de sus 7.000 tiendas. Y porque en los almacenes de esos 1.500 establecimientos no hay hoy teléfonos de Apple suficientes ni para cubrir las 200.000 solicitudes de información sobre el iPhone que ha recibido Telefónica en su web. Y eso que es una oportunidad de oro porque cerca de la mitad son de clientes de operadoras de la competencia.

Y es que la capacidad de Apple para producir teléfonos es limitada porque su negocio principal no es de momento éste. La compañía ha vendido hasta la fecha seis millones de terminales en seis países. Sus ventas en el primer trimestre del presente año se elevaron a 1,7 millones en todo el mundo. Esa cifra, llamativa desde luego si se tiene en cuenta que se trata de un único teléfono, equivale prácticamente a lo que fabricó Nokia cada día en el cuarto trimestre de 2007.

No tan gratis

Si la paciencia no es un obstáculo y usted está leyendo esta información en una fila de gente a la puerta de una de las tiendas de Telefónica para conseguir hoy mismo su iPhone 3G, el siguiente detalle a tener en cuenta es el dinero.

El objetivo de Telefónica, como el del resto de las operadoras de móvil, es incrementar sus ingresos por descarga de datos por si llega el día en que su facturación por llamadas y mensajes cortos deja de crecer a los ritmos a los que están acostumbradas.

Telefónica ha diseñado dos consumos mínimos obligatorios de datos: la Tarifa Plana iPhone, con un gasto de 15 euros en datos y un límite de descarga de 200 Megas al mes, y la Tarifa Plana iPhone Plus, que eleva ese gasto mínimo a 25 euros y el límite a un Giga (250 euros). Cada una de esas tarifas debe cruzarse con un consumo mínimo de llamadas de voz.

El iPhone de 8 Gigas se puede conseguir a cero euros, pero el gasto total al final de los dos años de obligada permanencia será el doble que si se opta por el plan de tarifas mensuales más barato y se paga el precio más alto de adquisición del terminal.

Con un consumo mínimo de 60 euros en llamadas y los citados 25 euros en datos al mes durante dos años, el cliente habrá gastado al menos 2.040 euros. Si se quiere el iPhone de 16 Gigas a cero euros, la factura mínima al final del contrato de permanencia se eleva a 2.760 euros.

Sin embargo, por 15 euros en datos y nueve en llamadas se pagan 269 euros por el iPhone de 8 Gigas (si se pertenece a otra compañía y se pide el traspaso del número) y 359 euros para el modelo de 16 Gigas si se trata de un alta de línea nueva. El total en dos años será de 845 y 935 euros respectivamente. Telefónica ha hecho compatible el contrato del iPhone con sus tarifas de voz y permite utilizar sus puntos.

Apple ya no exige compartir los ingresos totales

Los fabricantes de teléfonos de toda la vida estaban atónitos al comprobar cómo las mayores operadoras de telefonía del mundo se plegaban a los deseos de Apple y compartían con la firma sus ingresos con tal de conseguir en exclusiva el único teléfono de la marca de la manzana: el iPhone. En Estados Unidos aquello tuvo su lógica, porque el teléfono era para redes de segunda generación pero el alto número de conexiones wifi (inalámbricas pero ligadas a una red fija) permitía una experiencia de descarga buena. En Europa no ha funcionado. Por eso, para la versión 3G, Apple está dejando de pedir aquella exigencia.