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Jueves, 10 de Julio de 2008

La cara más dramática de la inmigración

El incidente más grave en lo que va de año se ha saldado con 15 muertos, nueve de ellos bebés que fueron arrojados al mar.

Una mirada al horror, por Ignacio Escolar

Llanto, por Eva Mintenig

PÚBLICO.ES/ AGENCIAS ·10/07/2008 - 18:47h

EFE - Miembros de la Cruz Roja ayudan a uno de los 34 supervivientes que viajaban en la patera.

En pleno debate político en el seno de la UE sobre inmigración o sobre la participación de los extranjeros en las elecciones, la muerte de quince personas, nueve de ellas bebés , cuando trataban de alcanzar las costas españolas, ha vuelto a mostrar el rostro más dramático de este fenómeno. El suceso más trágico del año concluyó anoche cuando una lancha de Salvamento Marítimo rescataba a los 33 supervivientes de una patera y los trasladaba al puerto de Almería.

Según el coordinador provincial de Cruz Roja, Francisco Vicente, la experiencia de estos 33 supervivientes es la más "indescriptible y lamentable" que ha visto la organización en los últimos años.

Los primeros fueron los niños

El único motor del que disponía la lancha falló y los inmigrantes quedaron en alta mar a merced de su suerte. Cuatro días después del inicio del viaje, el agua y los alimentos se agotaron y, entonces, "empezaron a caer los más débiles", explica Miguel Corpas, subdelegado del Gobierno en Almería.

Hay cuatro heridos muy graves que permanecen ingresados en el hospital de Torrecárdenas 

Los primeros en morir fueron los nueve niños. Luego hasta cinco adultos. Los tripulantes de la patera designaron entonces a dos varones como los encargados de arrojar los cadáveres por la borda. De los testimonios aportados por los supervivientes se ha deducido que las primeras muertes se produjeron en los dos días previos al rescate, así como que los cuerpos fueron lanzados al mar en las proximidades del lugar en el que ayer se logró el rescate de la lancha. 

6 días sin motor 

Además de los fallecidos, hay cuatro heridos que permanecen ingresados en la unidad de cuidados intensivos del hospital de Torrecárdenas (en la capital almeriense) y que están muy graves.

A pesar de la crudeza de lo vivido, los inmigrantes que fueron capaces de aguantar durante dos días sin beber e ingerir alimento alguno empezaron a efectuar llamadas de aviso al 112 durante la tarde de ayer. Aunque el primer contacto telefónico se logró a las 18.00, no fue hasta entrada la noche cuando, gracias a la información aportada por la tripulación de un velero, se pudo determinar la posición de la embarcación. La patrullera "Cabo de Gata" acudió a su rescate. Los inmigrantes estaban tan débiles que no podían cambiarse de lancha por su propio pie. Incluso una de las mujeres que permanecía en la barcaza murió durante la operación por deshidratación, inanición e hipotermia.

Policías, guardias civiles y voluntarios de la Cruz Roja se agolparon a las 23.55 de ayer en el puerto pesquero de la capital, donde fueron trasladados los supervivientes. Uno de los pocos inmigrantes capaces de mantenerse en pie gritaba "siete días, siete días", mientras los integrantes del dispositivo sacaban de la patrullera en camilla a varios de sus compañeros.

 69 personas han muerto en lo que va de año cuando trataban de llegar al sur de España


El 90% de los supervivientes se encontraba en muy mal estado. Gritaban, se desplomaban, por lo que los integrantes del dispositivo acabaron trasladando en brazos a los más débiles. Poco a poco, mientras se dispensaba a estas personas una primera atención sanitaria, se iban desvelando los pormenores del agónico viaje.

Esta mañana, los supervivientes que han despertado junto a un grupo de psicólogos en los módulos de acogida del puerto, empezaban a asimilar la pérdida de sus allegados en el que se ha convertido en el suceso más grave en materia de inmigración acaecido en España en lo que va de año. 

Tragados por el mar 

Según datos oficiales, 69 personas han muerto en lo que va de año cuando trataban de llegar al sur de España, pero las ONG de la zona elevan la cifra a un millar. La cifra real es difícil de determinar pues la mayoría de los inmigrantes muertos durante las travesías desaparece en las aguas y tan sólo los testimonios de los supervivientes permiten hacer un cálculo aproximado.


Este suceso ha conmocionado a la sociedad pública, empezando por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, quien ha pedido a la UE y al Grupo de los Ocho que aumenten la ayuda al desarrollo para evitar este "drama terrible, casi insoportable". "O ayudamos a África, o ayudamos en la lucha contra la miseria y la desesperación, o nuestro futuro colectivo como espacio de progreso y bienestar se puede poner en cuestión", ha dicho Zapatero durante una visita oficial a Grecia.