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Jueves, 10 de Julio de 2008

Cinco años en el infierno

El ex preso de Guantánamo Murat Kurnaz presenta en Madrid Un inocente en el infierno. Cinco años en Guantánamo, donde narra su experiencia en el limbo jurídico estadounidense

EFE / Madrid ·10/07/2008 - 16:03h

Murat Kurnaz, durante la presentación del libro en Madrid.

Murat Kurnaz, de 26 años, fue capturado cuando tenía 19  en Pakistán, durante un control de seguridad cuando regresaba a Alemania, tras permanecer algún tiempo en el país asiático estudiando en una escuela coránica. Según su versión, fue vendido por la policía paquistaní al ejército estadounidense por 3.000 dólares.

"En países como Pakistán, Afganistán e incluso en África, es normal que algunas personas delaten a otras a cambio de dinero. Con ello solucionan muchos problemas, son gente muy pobre", aseguró durante la presentación del libro. Cuenta que en Guantánamo fue sometido a interminables interrogatorios, torturas y humillaciones con el objetivo de conseguir una confesión en la que se declarara talibán y miembro de la organización terrorista Al Qaeda.

 

"Me sometieron a electrosocks, a inmersiones en agua, me colgaban de cadenas boca abajo, pero nunca firmé aquellos documentos", recuerda. El ex presidiario asegura que se encuentra bien y que no siente rencor, pero que no puede olvidar lo que sucedió y continúa sucediendo cada día, no sólo en Guantánamo, sino en otras cárceles del mundo. "Quiero denunciar lo que ciertos políticos y autoridades consienten en nombre de la democracia. Yo he visto torturar a un niño de 9 años acusado de ser terrorista. Todavía hay muchos inocentes que deberían ser liberados", afirma tajante.

 

"Yo he visto torturar a un niño de 9 años acusado de ser terrorista" 

En su caso, la libertad llegó en 2006 gracias al tesón de su madre y a la presión que ejercieron los medios de comunicación sobre el Gobierno de la canciller alemana, Angela Merkel. "Meses después de llegar a Guantánamo, Estados Unidos supo que era inocente y así se lo hizo saber al Gobierno alemán. Las autoridades de mi país se lavaron las manos y se desentendieron del caso", explica.

Murat asegura que el 95% de los prisioneros que permanecen encarcelados son inocentes, y que los restantes "son pequeños delincuentes, pero no tienen nada que ver con el terrorismo". "Estados Unidos sabe quiénes son los verdaderos terroristas desde hace mucho tiempo. Ya los capturaron y trasladaron a lugares secretos", indica. En su opinión, "los norteamericanos necesitaban reafirmar su imagen de súper potencia mundial tras los atentados de 11-S, por eso buscan falsos culpables. Si el Gobierno de EEUU estuviera convencido de su culpabilidad ya los habría juzgado".

 

Murat confiesa que durante su estancia en prisión siempre pensó que cada día sería el último de su vida, y que sólo "la esperanza y la paciencia" le ayudaron a sobrevivir durante esos cinco años."He visto fallecer a personas por las torturas a las que eran sometidas.

 

Hago un llamamiento al mundo para lograr que desaparezcan este tipo de lugares". Richard Crossfield, portavoz de Amnistía Internacional (AI) y presente en el acto, pidió, en nombre de su organización, una investigación independiente de las torturas denunciadas y una compensación para los presos que las sufrieron y las sufren.