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Jueves, 10 de Julio de 2008

Aznar compara el actual PP con el de los inicios de su liderazgo

En una entrevista en televisión, el ex presidente del Gobierno arremete contra el ejecutivo de Zapatero y cuestiona las maneras de Mariano Rajoy a la hora de remodelar el partido

AGENCIAS ·10/07/2008 - 00:00h

EFE - El presidente de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), José María Aznar.

El presidente de honor del PP, José María Aznar, ha comparado —en Telemadrid— la situación actual del Partido Popular con las circunstancias que rodearon a su discurso ante Antonio Hernández Mancha en 1987, cuyo débil liderazgo culminó en enero siguiente con el retorno de Manuel Fraga en el 9º Congreso de AP.

"Aquellas palabras, desgraciadamente, no han perdido actualidad. Entonces yo dije que no íbamos bien. No íbamos bien y de lo que se trataba era de hacer un partido ganador y no un partido que resistiera", incidió.

También ha comparado la situación actual en su partido con la que él vivió cuando llegó a liderarlo y al respecto puntualiza que "creo que cuando lanzas ese tipo de mensajes tienes que haber hecho antes un análisis. No basta con una manifestación voluntarista. Tienes que tener un proyecto y una idea detrás".

En este sentido, el presidente de Honor del PP considera que para hacer un partido hay que buscar la integración y cuando se renueva "procurar hacerlo añadiendo y no eliminando".

Distancias con el pasado 

El político conservador señala que dentro de la renovación por la que atraviesa en la actualidad su partido "lo que le deja más perplejo" son las manifestaciones en el sentido de que el PP tendría que marcar distancias con su pasado lo que "el adversario maneja con mucha soltura".

"A nadie se le ocurre repetir el pasado pero es que querer romper con los dos únicos triunfos que el centro derecha ha tenido en la historia democrática española significa no tener las ideas muy claras", opina. 

"Se jalea mucho a alguien que no sabe nada, que no tiene idea de nada ni ha demostrado nunca nada, pero es ministro"

Aznar afirma asimismo que "las renovaciones se hacen por adicción no por extinción. Y cuando uno se encuentra en esta situación, tiene que tener una gran capacidad de integración, tiene que ser capaz de sumar muchas voluntades, tener las ideas muy claras, tener mensajes atractivos y jugar con los mejores".

"Aquí, se jalea mucho a alguien que no sabe nada, que no tiene idea de nada ni ha demostrado nunca nada, pero es ministro. En cambio, al que ha demostrado, al que tiene una experiencia pero tiene 49 años, se le quiere jubilar. Es una cosa absurda", concretó.

Por esta razón, consideró necesario que en España hubiera más respeto y desapareciera "esa manía de que hay que renovarlo todo porque no tiene mucha razón de ser".

Ideas claras 

Respecto a una de sus últimas decisiones como presidente del Gobierno, Aznar endió su apoyo a Estados Unidos y Gran Bretaña en la defensa de la intervención armada en Irak. "Nunca me voy a arrepentir de que España haya vivido uno de los momentos más influyentes de su historia, yo me no me arrepiento de eso, me arrepentiría de no haber estado a la altura de las circunstancias", se justificó.

Asimismo, recordó que cuando él defendió que había armas de destrucción masiva en Irak, ésta "era una creencia generalizada en todo el mundo" y no "había gobierno en el mundo que no estuviera convencido de ello". Además, recordó que para España el principal problema era el terrorismo interior pero en 2001, después de los atentados de Nueva York y de Washington, "cambió la historia".

Entonces, argumentó, "se puede estar al lado de los aliados más fuertes posibles, por los riesgos que puedan venir, o se puede transigir, negociar, apaciguar, rendirse. Mi decisión fue clara: quiero ver a España entre los países más importantes del mundo y, además, con el terror no hay espacio intermedio posible, ni apaciguamiento posible, hay que luchar contra él y ganarlo".

Por último, sobre la situación actual de España, Aznar, que admitió que ahora observa la política "con el interés de la distancia pero sin ningún tipo de ambición personal", subrayó que España "tiene algunos problemas" —"y en otros muchos nos hemos metido innecesariamente", dijo en referencia a la crisis económica, la pérdida de presencia en el exterior y la reapertura de los grandes pactos de la transición— y señaló que "últimamente estamos gratuitamente en líos". "Tenemos una situación un tanto complicada", advirtió. 

 

Nada nuevo para el PP

El PP no ve nada nuevo en las declaraciones de anoche de José María Aznar en una entrevista y cree que éstas fueron en la línea de las que pronunció en el XVI Congreso Nacional de los populares, celebrado en Valencia hace unas semanas.

El ex jefe del Gobierno y presidente de honor del PP, José María Aznar, fue entrevistado anoche en Telemadrid, donde consideró que para hacer un partido hay que buscar la integración y cuando se renueva "procurar hacerlo añadiendo, y no eliminando".

También aseguraba anoche el presidente de la Fundación FAES que "este Partido Popular es el de la época de Hernández Mancha" y que dentro de la renovación por la que atraviesa en la actualidad su partido "lo que le deja más perplejo" son las manifestaciones en el sentido de que el PP tendría que marcar distancias con su pasado.

Fuentes del PP han explicado a Efe que no hay nada nuevo en el discurso de Aznar, que mantiene la línea que expuso en el XVI Congreso, en el que dio al presidente de los populares, Mariano Rajoy, un respaldo "responsable".

Además, en ese cónclave el ex presidente del Gobierno se preguntó qué sentido tendría renunciar a un "proyecto de éxito y solvente" como el que ha tenido el PP, y consideró que en la renovación que ahora emprende el partido "nadie debe quedar por el camino" y se debe contar "con todos y con los mejores".

Respecto a la frase de anoche de José María Aznar de que "las renovaciones se hacen por adicción, no por extinción", las mismas fuentes han recordado que se trata de unas palabras que ha pronunciado Rajoy en reiteradas ocasiones.

La relación entre Aznar y Rajoy fue uno de los temas que centró la atención del XVI Congreso, después de que el ex presidente del Gobierno llegara el primer día a Valencia y saludara con un efusivo abrazo al ex secretario general del PP, Ángel Acebes, y con un frío apretón de manos a Mariano Rajoy.