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Miércoles, 9 de Julio de 2008

Sarkozy acudirá a los JJOO pese a las amenazas chinas

Pekín advierte de consecuencias graves si Francia se acerca a los protibetanos

ANDRÉS PÉREZ ·09/07/2008 - 23:30h

AFP - Sarkozy salió a correr en Japón antes de concretar con el presidente chino su presencia en la ceremonia de inauguración de los JJOO.

Quizá fue un error de cronometraje. Pero lo que es seguro es que Nicolas Sarkozy quedó fatal en la foto finish de la carrera hacia la tribuna de honor de los Juegos Olímpicos de Pekín. Ayer, el presidente francés terminó por inclinarse ante su colega Hu Jintao, al reconocer que asistirá a la inauguración del Juegos del Imperio Celeste en Pekín el 8 de agosto.

Y, pese al gesto, el modesto embajador chino en París, Kong Quan, amenazó a Francia con consecuencias graves si mueve de nuevo ficha protibetana.

La jornada había empezado bien para un Nicolas Sarkozy que, aprovechando la cumbre del G-8 y la presencia en Japón del número uno chino, organizó una reunión de media hora a alto nivel para firmar las paces con Pekín tras dos meses y medio de tensión.

La salida de tono del embajador chino en París, y sus amenazas de quitacontratos a todo un presidente Sarkozy en caso de que se reúna con el Dalai Lama, hizo que la jornada acabara fatal. Lo hizo con la convocatoria del embajador chino en el despacho del canciller Bernard Kouchner, para el clásico tirón de orejas diplomático que se supone debe salvar las apariencias.

Amenazas mutuas

Bajo presión de la opinión francesa, el presidente había esgrimido a primeros de abril la amenaza de un boicot de los Juegos de la superpotencia si no había mejoría en los derechos de los tibetanos y en el diálogo con el Dalai Lama.

Pocos días después, los imaginativos activistas franceses, partidarios del boicot, lograron apagar la antorcha olímpica en París pese a un inmenso despliegue policial.

Semanas y semanas de frío entre París y Pekín, y semanas y semanas de devaneos de un Sarkozy que afirmaba poder poner condiciones a Pekín habían puesto los nervios de punta a los círculos de negocios franceses, atemorizados con el riesgo de perder posiciones. Un riesgo que Pekín administraba con amenazas veladas al grupo Carrefour.

En Tokio, Sarkozy tuvo la precisión milimétrica de un campeón olímpico. Anunció su presencia en la ceremonia de inauguración, en su doble calidad de jefe de Estado y presidente en ejercicio de la UE.

Dos telegramas

La reunión todavía no había terminado, y sus colaboradores ya estaban filtrando a la prensa dos telegramas: uno, la asociación estratégica franco china funciona de nuevo y dos, el presidente ha arrancado concesiones a Pekín y, además, se reunirá en privado con el Dalai Lama durante la visita religiosa de la reencarnación de Buda a Francia en agosto.

Por asociación estratégica, se entiende en concreto, la venta de dos reactores nucleares franceses de tercera generación a Pekín, por valor de 8.000 millones de euros, y promesas multimillonarias de trenes de alta velocidad y de 160 airbuses, entre otros, por un total de 16.000 millones.

En cuanto al Dalai Lama y al intimista y fotogénico encuentro que estaba previsto con Sarkozy en un templo budista del sur de Francia, de momento, las malas lenguas del Quai dOrsay ayer decían que Sarkozy prefiere esperar a su próxima reencarnación.