Archivo de Público
Miércoles, 9 de Julio de 2008

Ellos dibujan las Américas

El estreno de ‘Kung Fu Panda’ evidencia el exilio español en los estudios de animación 

ROSA GAMAZO ·09/07/2008 - 22:34h

Manuel Almela es el número uno en los créditos. Así dicho suena raro. Pero lo cierto es que este riojano de 43 años es el primero, por estricto orden alfabético, de los 40 animadores contratados por Dreamworks para dar vida al patoso oso Panda, Po, protagonista de Kung Fu Panda, la nueva película de la casa de animación de Katzenberg y Spielberg, que se estrena mañana.

Manuel Almela
Es uno de los más veteranos pero, desde luego, no el único. Un buen puñado de animadores españoles han hecho las Américas para hacer algo que parece tan simple como dibujar, aunque sea con un ordenador delante. Por mucho que la industria de la animación española empiece a dinamizarse gracias a productoras como Dygra, Filmax o Ilion, Manuel Almela, Leo Sánchez, Edward Robbins y Ramón Montoya, representan el exilio español en la meca de la animación (alguna vez se llamaron eteros –Españolitos tresdeseros exiliaos–). Sépanlo cuando vean El príncipe de Egipto, Ice Age 2 o Horton, por ahí anda uno de los nuestros.

Es uno de los pioneros. Comenzó trabajando en España en 1985 en Filman S.A. y tras varios años decidió irse a Londres a la empresa Amblimation, fundada por Spielberg. Cuando el Rey MIdas de la industria cinematográfica se asoció con Jeffrey Katzenberg para crear Dreamworks en Los Ángeles, se trajo a 200 empleados que trabajaban en Londres. Almela fue uno de ellos. Desde entonces, y aunque no se airea a los cuatro vientos, es uno de los animadores de rigor en muchos de los proyectos de la casa: de ‘El príncipe de Egipto’ a El dorado’ o más recientemente ‘Kung Fu Panda’. Este hombre a un ordenador pegado, pero que dibujaba cómics en sus tiempos madrileños, sabe de dónde viene: “Vengo de la animación tradicional, hoy en día muchos se creen que con sólo aprender a usar el software es suficiente” . La pregunta de rigor es inevitable: ¿regresaría a España? “Depende de lo que se dinamice la industria”, dice. Para Almela, no es el lugar ideal para trabajar en el mundo de la animación. Ahora anda inmerso en la última vuelta de tuerca de Dreamworks: ‘Monsters vs. Alien’, la primera animación en 3D estereoscópica, desde la que pretenden no dar marcha atrás.  

Leo Sánchez
Es uno de los recién llegados. Leo Sánchez, de 30 años, trabaja para Disney desde hace dos años y medio, donde crea en 3D personajes que ha diseñado el departamento de arte. Ratón en mano, lo suyo son las expresiones y la caracterización que nos convenza de que ese  dibujo tiene una vida y un drama que contarnos. Ahora hace lo propio en ‘Bolt’, la historia de un perro que ha vivido toda su vida en un set de televisión y que cuando sale cree que sus superpoderes son reales. La película se estrenará el año que viene y será el primer estreno a lo grande de Leo. De España, decidió marcharse primero a Londres, para aprender inglés e investigar posibilidades laborales, lo que le llevó más de lo que pensaba: al final más de siete años. La falta de trabajo lo alejó del puchero familiar, y lo llevó a Los Ángeles. No descarta la idea de volverse a España en un futuro próximo (la familia tira mucho) aunque, sólo y cuando el proyecto lo merezca. “En Estados Unidos se busca gente muy especializada, mientras que en España la gente que trabaja en animación tiende a ser más generalista, hacen de todo. En América, te valoran más y las condiciones de trabajo son infinitamente mejores”. Como para volverse.

Edward Robbins
Es hijo de americanos residentes en España. Lleva en Nueva York seis años, donde comenzó a trabajar como modelador construyendo personajes y decorados en ‘Robots’, ‘Ice Age 2’, y ‘Horton’. Como Leo, su trabajo consiste en crear en 3D los personajes que ha diseñado el departamento de arte. Para Robbins, el modelo de trabajo en Estados Unidos es más serio que en España: “Cuidan al trabajador, se pagan horas extras (cosa que no ocurre en el sector en España), en definitiva, te tratan bien y te hacen sentir cómodo porque de esta forma saben que vas a rendir más”. Después de ver ‘Toy Story’, Ed, supo que quería estar allí. Mientras trabajaba en España comenzó a prepararse su “demo reel” (un catálogo de su trabajo) y fue año tras año a Siggraph, (convención anual donde se congregan todas las empresas de animación y gráficos) donde consiguió finalmente que le contrataran en Blue Sky, el estudio de ‘Ice Age’. “En España existe gente muy buena, pero no hay infraestructura”, dice categórico. “Si España quiere ser competitiva debe producir para un mercado global y negociar con los estudios americanos para llegar a acuerdos de coproducción o distribución”. Tal vez, Ed no ha oído hablar de ‘Planet 51’.

Ramón Montoya
Al igual que Ed, Ramón consiguió su trabajo a través de Siggraph hace ocho años. En 2000, Disney fichó a este ingeniero en Telecomunicaciones y en su haber ya se suman títulos como ‘Atlantis’, ‘Lilo y Stich’ o ‘Chicken Little’ . De trabajar en REM Infográfica, una empresa de 20 empleados, Ramón pasó a Disney, donde hay más de 30.000 trabajadores y sólo 2.500 en el departamento de animación. Él es uno de los directores técnicos de software: crea herramientas ad hoc al servicio de los animadores.

Para Montoya, “el mercado laboral americano es mucho más flexible, los contratos no están homogeneizados como en España y cada uno lo negocia como mejor puede”. Ahora bien, echa de menos las vacaciones, y sabe también que la libertad creativa en un gran estudio es menor. No todo es oro en California. “Uno de los puntos fuertes en España es que los artistas son menos convencionales que en Hollywood”, afirma, aunque no se le pase por la cabeza regresar. “En España la gente tiene mucha creatividad y la industria se está dinamizando un poco, pero aún no es suficiente”. No piensa en volver, a no ser que fuera para establecerse por su cuenta.