Archivo de Público
Miércoles, 9 de Julio de 2008

El peronismo se agrieta por culpa del sindicalismo

La ruptura de dos líderes obreros provoca disidencias en el kirchnerismo

FEDERICO PEÑA ·09/07/2008 - 22:50h

FEDERICO PEÑA - Cristina Fernández.

La crisis en el peronismo provocada por 120 conflictos en el campo sumó el martes una nueva fractura al anunciarse que el sindicalismo, baluarte del Partido Justicialista durante buena parte de su historia, se partió en dos.

Las disidencias, ausentes durante el mandato del ex presidente Néstor Kirchner, empiezan a ser públicas en el Gobierno de su esposa, Cristina Fernández. En el horizonte político se vislumbra una disputa de poder de cara a los comicios legislativos de 2009.

No queríamos la CGT de Kirchner, explicó Luis Barrionuevo, el líder sindical opositor cuyo sector se conoce como Azul y Blanca. Entre cantos de Y ya lo ve, y ya lo ve, hay una nueva CGT y la música atronadora de la marcha peronista, el dirigente criticó que la central obrera encabezada por el camionero Hugo Moyano, reelegido por 4 años más, haya descuidado los derechos de los trabajadores debido a su cercanía al oficialismo que representan los Kirchner. Detrás de esta lucha por los trabajadores, sin embargo, se esconde una luchaintestina de poder.

El historial de Barrionuevo es, cuando menos, polémico. Aliado del ex presidente Carlos Menem, dijo en la década de los noventa que, si dejamos de robar dos años, este país sale hacia adelante.

Despidos de trabajadores

En ese tiempo, el líder obrero apoyó la ley de flexibilización laboral que facilitaba los despidos de los trabajadores. Entonces, durante tres años, la CGT se fragmentó. ¿Quién estaba en la acera de enfrente? El líder de los camioneros, Hugo Moyano.

La fractura promovida por Barrionuevo tiene más de mensaje político que de pelea por los derechos sindicales. Lo apoyan apenas 40 gremios de escaso poder. Por si cabía alguna duda, además, Barrionuevo redobló sus críticas a la política del Gobierno sobre la inflación, a la falta de dirección y al desaguisado con el campo, y anunció que su polo sindical cuenta con el apoyo de Eduardo Duhalde. Hace unas semanas, el ex presidente expresó su deseo de retornar a la política para formar una línea interna opositora con la que enfrentarse al kirchnerismo dentro del peronismo.

Néstor Kirchner, presidente del Partido Justicialista, y Moyano, jefe de la CGT oficial, siguen controlando las riendas de un poder que empieza a agrietarse. La ajustada resolución tomada el sábado por la Cámara de Diputados a favor del proyecto oficialista de retenciones agrícolas demuestra la capacidad del ex presidente para unir al peronismo. Sin embargo, cedió más de lo esperado dentro de sus propias filas y el proyecto fue rechazado por 15 diputados afines. Entre ellos está el ex gobernador de la provincia de Buenos Aires, Felipe Solá, tachado de traidor.

Asimismo, la reelección de Moyano con el apoyo de 1.294 de 1.711 delegados30 votaron en blanco y 387 se ausentaron es incuestionable. Sin embargo, no pudo salvar la fractura abierta por Barrionuevo. Y ambos saben que las rupturas definitivas siempre comienzanpor pequeñas grietas.