Archivo de Público
Miércoles, 9 de Julio de 2008

El glaciar gigante que no aguantó el invierno

El Perito Moreno sólo se derrumba en verano desde 1951

FEDERICO PEÑA ·09/07/2008 - 21:27h

 

El patagónico glaciar Perito Moreno mantuvo el suspense sobre su rompimiento hasta este miércoles, cuando el dique que forma el hielo al contactar la tierra finalmente cedió, y cayó. El espectáculo natural, esta vez, fue celosamente guardado para los lugareños, quienes se comieron el plato solos y sin turistas a la vista. Para encontrar registro de su ruptura en el invierno austral hay que remontarse a 1951.

En la retaguardia del glaciar, a la altura de Los Andes, es donde nace el trabajo geológico que acaba en uno de los más impresionantes espectáculos naturales. Allí se acumula la nieve durante años. La lluvia y el viento helado la transforman en un hielo sólido. El peso del hielo y la pendiente acompañan el movimiento que se produce por la eliminación de hielos por fusión, evaporación o formación de témpanos, hasta que el glaciar toca la tierra. Se calcula que se mueven a una velocidad de dos metros por día, unos 700 por año.

El arco que se formó no caerá por la presión del agua sino por el propio peso del hielo

Entonces, el avance del glaciar forma un dique natural entre el Canal de los Témpanos y el Brazo Rico del Lago Argentino, con lo que el nivel del agua se eleva en este último lado, haciendo presión sobre los hielos. En primer lugar se crea un túnel con una bóveda de más de 50 metros por el que las aguas del Brazo Rico descienden hasta el Lago Argentino. Más tarde, la erosión causada por el agua provoca el derrumbe de la bóveda, en uno de los espectáculos más imponentes que puedan presenciarse.

Este año, el desnivel entre los dos lagos llegó a los nueve metros. Sin embargo, el arco que se formó no caerá por la presión del agua sino por el propio peso del hielo, según los especialistas. La razón es que su construcción se mantiene más sólida que en verano. Por ese motivo se demoró su caída casi una semana en la que los medios argentinos anunciaron por partes su “inminente rompimiento”.El último ocurrió en la madrugada del 14 de marzo de 2006, con 10.000 turistas como testigos.

Este año, la sorpresa ha convertido el espectáculo y el suspenso en un festín de los pocos habitantes de la ciudad de El Calafate. Los anteriores rompimientos, en 1988 y 2004, también fueron en el verano austral. El sorprendente fenómeno en pleno invierno tiene dos antecedentes, uno en 1917 y el más reciente en 1951.

¿Ciclo natural?

“Es raro que suceda un proceso de estas características” en el invierno, ha dicho el director del Parque Nacional Los Glaciares , Carlos Corvalán. Para los especialistas es uno de los pocos del mundo que se mantiene estable, sin retroceder como consecuencia del cambio climático. La falta de respuestas, en forma de “ciclo natural”, para explicar el proceso que tiene lugar en pleno invierno sirvió para que se repitiera que es una consecuencia del calentamiento global.

Situado en la provincia de Santa Cruz, el Perito Moreno es uno de los 356 glaciares que forman el Parque Nacional Los Glaciares, creado en 1937, cuya extensión es de 724.000 hectáreas. Su nombre evoca a la Patagonia y es uno de los principales destinos turísticos de la Argentina. Es, también, una de las reservas de agua dulce más importantes del mundo. Su frente tiene 5 km de ancho y más de 60 metros de alto sobre el nivel del lago Argentino.

Con cuatro kilómetros de ancho en el frente y 25 kilómetros de largo, el Glaciar Perito Moreno está sesenta metros por sobre el nivel del Lago Argentino. Si bien está ubicado en Argentina, entre los 47º y 51º de latitud sur, su nacimiento es en el Campo de Hielo Patagónico Sur, que el país austral comparte con Chile.

Desde 1879, cuando fue avistado por primera vez, el glaciar tuvo diferentes denominaciones. Hasta que en 1899 recibió su denominación en honor al naturalista argentino Francisco Pascasio Moreno, quien dedicó su vida a la exploración de la Patagonia, siendo sus trabajos imprescindibles para la demarcación definitiva de la frontera austral entre Chile y Argentina.

 ‘Whisky on the glaciers’

 En un proceso repetitivo, los cientos de miles de turistas que llegan a Argentina cada año tienen, al menos, cuatro ideas fijas: el Perito Moreno, las Cataratas de Iguazú, Bariloche y Península de Valdés, donde puede avistarse la ballena franca.

Hace dos años, este cronista viajó a El Calafate con la única excusa de conocer el Perito Moreno, harto del flipe ajeno –¿exagerado o real?–. El único motivo por el cual vale la pena soportar a miles de turistas que sacan 15 fotos por minuto –el glaciar y yo, yo y el glaciar, mi novio y el glaciar– es el mismo glaciar. Algunos alpinistas organizan caminatas sobre este inmenso témpano de hielo. A 200 metros, desde el pequeño barco –el glaciar lo hace parecer diminuto–, el bodoque de hielo parece un conjunto de dientes filosos. Los trozos que caen sobre el agua parecen el merengue de una tarta.

Pero nada se asemeja a caminar sobre él. Después de las explicaciones de rigor sobre los peligros, y los calzados dentados especiales para mantenerse en pie sobre el hielo, comienza la caminata en fila india. El silencio deja oír la música propia del glaciar: el agua que corre por las grietas, los estruendosos crujidos que se perciben desde kilómetros de distancia... El viaje sin duda vale la pena, sobre todo cuando el guía de turno corta, con los dientes de su calzado, el hielo para servir un whisky on the rocks.