Archivo de Público
Martes, 8 de Julio de 2008

Irán amenaza con "prender fuego" a Israel y EEUU si es atacado

El presidente Ahmadinejad reacciona así ante las presiones del G8 para que Teherán interrumpa el enriquecimiento de uranio

AGENCIAS ·08/07/2008 - 18:04h


Irán advirtió el martes que "prenderá fuego" a Israel y a las fuerzas estadounidenses si es atacado por su programa nuclear, una amenaza a la que el G8 respondió exigiéndole que congele su enriquecimiento de uranio.

Los líderes del G8, que agrupa a los países más industrializados (Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Alemania, Italia, Canadá, Rusia y Japón) pidieron a Irán que cumpla a rajatabla las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas "en particular la suspensión de todas las actividades relacionadas con el enriquecmiento" de uranio. Y lo incitaron a "responder positivamente" al último paquete de propuestas que pusieron sobre la mesa seis potencias para hallar una salida negociada a los cinco años de crisis entre la República Islámica y la comunidad internacional por el programa nuclear iraní.

En Kuala Lumpur, el presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, restó importancia a la amenaza de un ataque diciendo que sería un "suicidio político" para el presidente estadounidense, George W. Bush, cuyo mandato termina en enero. "Cualquier dedo que apriete el gatillo será cortado por los iraníes", afirmó en rueda de prensa durante una cumbre de países en vías de desarrollo.

Balas al lado de de EEUU

Estados Unidos y su aliado regional Israel nunca han descartado una acción militar contra Irán para frenar su programa nuclear, que levanta sospechas en Occidente por considerar que se encamina a la fabricación de la bomba atómica. A raíz de unas maniobras israelíes en Grecia, se ha llegado a barajar la posibilidad de que el ataque sea inminente.

"El primer disparo norteamericano a Irán prendería fuego a los intereses vitales de Estados Unidos en el mundo", afirmó Ali Shirazi, un clérigo que representa al ayatolá Alí Jamenei en las fuerzas navales de los Guardianes de la Revolución. "Tel Aviv y la flota estadounidense en el Golfo Pérsico serían los blancos a los que se prendería fuego en la respuesta aplastante de Irán", según la agencia Fars.

Sus comentarios coincidieron con una nueva serie de simulacros de combate de los Guardianes de la Revolución para, según Fars, optimizar su entrenamiento ante la tensión que prevalece por la crisis nuclear. Este grupo de élite está a cargo de los misiles balísticos más significativos de Irán, incluido el Shahab-3, dentro de cuyo alcance se encuentran Israel y las bases estadounidenses en el Golfo.

Varios buques de guerra estadounidenses y británicos también completaron el martes un ejercicio de cinco días para la protección de las instalaciones petroleras en el Golfo, anunció la V Flota Estadounidense radicada en Bahréin.

 Prosiguen las negociaciones 

Al mismo tiempo prosiguen los esfuerzos diplomáticos. Irán ha respondido a una oferta de varias potencias para zanjar la crisis nuclear y los diplomáticos están analizando el contenido de la respuesta. La oferta propone que Irán suspenda el enriquecimiento de uranio, un procesamiento que permite fabricar armas nucleares, a cambio de incentivos tecnológicos. El ministerio de Relaciones Exteriores francés confirmó, sin embargo, que Irán no especifica en su respuesta que esté dispuesto a congelar el enriquecimiento de uranio. Por su parte, el embajador de Irán en Gran Bretaña, Rasul Movahedian, declaró a la agencia de noticias oficial IRNA que Occidente "está perdiendo el tiempo".

La semana pasada algunos funcionarios iraníes dieron pistas que apuntaban a un cambio de posición que contrastaba con la línea dura de Ahmadinejad. El jefe de la diplomacia de la Unión Europea (UE), Javier Solana, quien entregó las propuestas a Teherán en junio, calificó la respuesta de "carta complicada y difícil que debe ser analizada a fondo".

Irán, miembro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), insiste en que su programa nuclear tiene como única finalidad la generación de energía para una población creciente cuyas reservas de combustible se agotarán tarde o temprano.