Archivo de Público
Lunes, 7 de Julio de 2008

Voto de castigo a Laporta

Pese a perder la votación, el presidente, legitimado por los estatutos, no dimitirá. Sandro Rosell deberá aguardar a 2010

NOELIA ROMÁN ·07/07/2008 - 00:11h

Joan Laporta atiende a los medios durante la jornada de votaciones. EFE

Joan Laporta recibió ayer un severo aviso. Una sonora y contundente bofetada que no logró tumbarle ni apartarle de la presidencia del Barcelona, pero que le deja noqueado para lo que resta de su segundo y definitivo mandato y allana el camino a Sandro Rosell quien, salvo nueva convulsión, deberá aguardar hasta 2010 para formalizar su asalto a la poltrona azulgrana.

Casi 37.294 socios acudieron a las urnas para pronunciarse acerca del voto de censura impulsado por Oriol Giralt y Chrisitian Castellví y el 60, 60 % respaldó la reprobación del presidente, apenas apoyado por el 37,75% de los votantes.

Insuficiente para hacer prosperar el voto de censura y abocar a unas elecciones puesto que precisaba alcanzar los dos tercios de los sufragios emitidos, el triunfo de los promotores de la moción y el elevado número de socios que acudió a la convocatoria (un 33,15%) ilustran la fragilidad del gobierno de Laporta, que no dimitirá, pese a ser cuestionado por buena parte de la masa social que, hace tan sólo cinco años, le otorgó el mayor respaldo jamás concedido a un presidente del Barça (52,57%), y la profunda división que se ha instalado de nuevo entre el barcelonismo.

Cansados del excesivo personalismo y de los reiterados desamanes de Laporta, muchos de los socios que le apoyaron en 2003 le dieron la espalda ayer, a diferencia de lo que sucedió hace diez años, cuando el propio Laporta, al frente del Elefant Blau, impulsó, contra Josep Lluís Núñez, la primera moción de censura en la historia del club.

Cruyff: "Pase lo que pase, al equipo no le afectará, aunque no había motivos para esto"

Puesto contra las cuerdas por Laporta, el entonces presidente del Barça superó la moción con solvencia: obtuvo el respaldo del 61,52% de los 40.412 socios que acudieron a votar (el 44,02%), en una jornada de clásico en el Camp Nou. Laporta concitó en aquella ocasión el respaldo del 35,52% de los votantes.

El poder de convocatoria del clásico fue igualado ayer, en el primer domingo de rebajas del verano, un éxito participativo reconocido por todos y una muestra inequívoca de la implicación de los socios del Barça y de la oportunidad de la moción.

Masivamente y con cierta crispación por la mañana -a las cuatro de la tarde, ya había votado casi el 20%-, participando de la fiesta organizada por la junta por la tarde, los barcelonistas expresaron su opinión en las urnas y éstas arrojaron una división que pareció superada cuando Laporta asumió la presidencia.

Pese al revés y legitimada por los estatutos, la junta no dimitirá y proseguirá con su mandato, como había anunciado, pero sometida a la vigilancia de una masa social muy descontenta con el proceder de Laporta que, ahora más que nunca, dependerá de la trayectoria del equipo de Guardiola. Si no se corrige, cualquier tropiezo puede colocarle de nuevo al borde del abismo y precipitar la llegada de Rosell.